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Apaga y vuelve a encender

Casi coinciden en el tiempo la aparición de dos conceptos que, en los últimos años, han ido íntimamente asociados a los medios: periodismo 2.0 y crisis de los medios de comunicación. Los resultados de la segunda son más que evidentes: cierre de medios de comunicación, destrucción de empleo en el sector a un ritmo nunca visto… hasta llegar a ponerse en duda el concepto mismo del periodismo como carrera universitaria, con cada vez más voces que abogan por convertir la especialización en comunicación en un postgrado o algo similar.

Por su parte, el supuesto periodismo 2.0 hasta el momento ha traído una nueva forma de comunicar, en la que la inmediatez es fundamental. Hay que llegar el primero, ser el más rápido en contar lo que ocurre, aunque esto suponga hacerlo de una manera atropellada, sin contrastar, sin editar, a veces incluso sin releer lo escrito. El problema es que, llegados a ese punto: ¿dónde está la diferencia entre la información en bruto y la información procesada? ¿El periodismo 2.0 consiste en perder todo el trabajo detrás de informar «en condiciones»? Y, una vez llegados a este punto, es necesario hacerse una pregunta un tanto incómoda: ¿no es esa pérdida de calidad informativa responsable de la crisis que experimentan los medios? Es decir, ¿ha sido el propio periodismo el responsable de la crisis en el sector?

Alcanzar este punto lleva a una conclusión todavía más incómoda: ¿debe morir el periodismo para volver a nacer? O, para ser más exactos, ¿es necesario que los medios de comunicación se reinventen? Está claro que el modelo actual en unos casos no funciona, y en otros se está agotando, y cabe esperar que en pocos años termine de deshincharse. Sin embargo, el periodismo como tal sigue teniendo una razón de ser; es más, sigue siendo una necesidad real e importante para la sociedad. En palabras del escritor Hans Christian Andersen «El periodismo es la artillería de la libertad». Hoy mismo hemos sabido que la opinión de uno de los principales responsables de que hoy Internet sea como es, Marc Andreessen, es que el periodismo volverá a ser tan grande como fue. Y estos últimos meses hemos visto como Jeff Bezos ha comprado The Washington Post, Marissa Mayer ha contratado, a golpe de talonario, a un importante equipo de periodistas con los que mejorar la oferta informativa de Yahoo! y, así, más y más.

¿En qué punto está, entonces, el periodismo? ¿Está sano? ¿Se está muriendo? Pues puede que un poco de cada. Quizá, lo que está pasando con el periodismo y los medios de comunicación se asemeja, con cierta sorna, al remedio más habitual para solucionar los problemas de un ordenador: un reinicio. Este apagar y volver a encender funciona, normalmente, cuando el sistema está saturado y es incapaz de procesar información al mismo o superior ritmo al que la recibe, o algún proceso ha fallado y ha comprometido el funcionamiento de todo el sistema. Quizá, el periodismo 2.0, entendido como el periodismo de baja o nula calidad, tiene un poco de ambos, por lo que la crisis que experimenta la profesión, pese a estar relacionada en cierta medida con la crisis macroeconómica que estamos sufriendo, también tiene mucho de reinicio forzado, de apagar y volver a encender un sistema que se había quedado colgado.

Eso sería una buena noticia, pero no una solución. Tras un reinicio, el sistema puede volver a funcionar bien, pero si se repiten los errores cometidos anteriormente, el fallo se reproducirá, comprometiendo de nuevo la estabilidad del sistema. Así que la pregunta es, ¿estamos listos para un nuevo periodismo? ¿Uno en el que se recuperen algunos hábitos tristemente perdidos en la transición de la prensa impresa a la digital? En nuestro primer editorial, A hombros de gigantes, ya dejamos clara nuestra línea editorial, y nuestra apuesta por el contenido de calidad y en profundidad. En muchas ocasiones, la inmensa mayoría en realidad, no seremos los primeros en contarte un suceso de última hora. Probablemente tampoco los segundos. Y eso no significará que todavía no nos hemos enterado. Significará que estamos trabajando en ello. Y ese es, en nuestra opinión, el único futuro posible para el periodismo.

Por cierto, la diferencia entre publicar algo deprisa y hacerlo tomándose el tiempo adecuado, es la que permite decir que la frase sobre el periodismo, atribuida en bastantes páginas de Internet a Christian Andersen es, en realidad, del político alemán retirado Hans-Dietrich Genscher.

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