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Apple: una mala salud de hierro

Mucho se ha hablado sobre la caída de ingresos de Apple en el segundo trimestre del año. Las ventas de iPhone caen por primera vez desde 2003 y pasan a ser de 51 millones de unidades en ese periodo, 10 millones menos que en el mismo trimestre del año anterior. La mayoría de analistas se llevan las manos a la cabeza y apuntan, en algunos casos con cierto aire de satisfacción, a que la edad de oro de Apple ha terminado. Algunos, incluso, apuntan a una causa: el sendero marcado por el desaparecido Steve Jobs se ha terminado y Tim Cook es incapaz de abrirse paso ante la maleza de sus competidores. Ni que decir tiene que las acciones de la compañía caen.

Sin embargo, hay algunos detalles que se pierden en la mayoría de análisis. El primero, y quizá el más importante, que la caída en ventas no es exclusiva de Apple. Un 3% se ha contraído el mercado de smartphones en 2016, un descenso que afecta a más fabricantes y que les puede afectar mucho más: mientras que el hardware de Apple que se sigue vendiendo deja grandes márgenes, dado que esta es una constante en todos sus productos, para otros fabricantes no es lo mismo una caída en sus productos de alta gama que en los más asequibles. El segundo caso se dejará sentir mucho menos en la cuenta de las compañías.

Se da el caso de que Apple lleva muchos años, desde que presentaran el primer iPhone, marcando la tendencia en el mercado de telefonía móvil. Una pequeña caída global de las ventas acompañada de una caída mayor de las ventas de iPhone apunta a un descenso del mercado. Muy posiblemente porque se trata de un mercado ya maduro en el que las innovaciones incluidas año tras año no son ya recibidas por el público con gran entusiasmo. Un modelo de gama alta de hace dos o tres años sigue siendo perfectamente válido y es tecnología que hoy se puede encontrar en la gama media, en el mercado de segunda mano o en el teléfono que ya tenemos en el bolsillo.

La madurez del mercado afectará a todos los fabricantes de smartphones aunque está por ver si lo hace en todos los casos de la misma forma. Apple somete a sus productos a cierto grado de obsolescencia programada, limitando las actualizaciones del sistema operativo a un número de años (en todo caso, superior a la mayoría de fabricantes de dispositivos Android) y a la dificultad para el usuario de reemplazar su batería. Esa puede ser una de sus grandes amenazas: ofrecer la posibilidad de alargar el tiempo de vida de sus productos puede resultar útil para fidelizar al usuario. Para Apple, que el iPhone 5 que se reemplaza por uno de última generación pase a manos de un familiar o se venda en eBay es muy importante. Porque Apple ha desarrollado un negocio de contenidos (apps, música, libros, vídeo…) en el que necesita una base de dispositivos instalada lo más amplia posible.

Y aquí es donde los de Cupertino son fuertes. En un mercado post-boom del smartphone, una expansión que ha durado más de una década, se han posicionado como grandes comercializadores de contenidos, en especial de música. El mercado de las apps, directamente, lo han creado ellos. Ya existían apps de pago para dispositivos con sistemas como Blackberry o Symbian, pero el lema “there’s an app for that” es propio de la era iPhone. Quizá en unos años la caída de ventas de Apple se vea de otra forma. Por cierto, que de los competidores de Apple sólo Google y Amazon podrán presumir de tener ingresos considerables por esta vía. Los fabricantes que utilizan Android “estándar” no han conseguido que las tiendas alternativas a Google Play les reporten beneficios y Microsoft no consigue una base lo bastante grande de usuarios, ni su oferta de contenidos es tan completa o tan amplia por ahora.

Por último, el camino de espinas que algunos auguran ya a Apple no es tal. Una compañía que se caracteriza por la innovación trabaja hoy en los beneficios de los próximos años. Hay que reconocerles una senda de aciertos que ha pasado, en muchas ocasiones, por llegar los primeros a determinadas tecnologías. Acertaron al apostar por los procesadores de 64 bits, por utilizar píxeles de mayor tamaño en sus cámaras, en lugar de competir por el número de megapíxeles del sensor, etc. Actualmente, trabajan en asuntos relacionados con la salud, con el coche autónomo o con nuevas formas de manejar un ordenador, como un teclado sin teclas, una especie de inmenso touchpad en el que se muestran en cada momento los controles oportunos para la aplicación que estamos usando. Como dice la frase popular, los muertos que vos matáis, gozan de buena salud.

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