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Información sesgada en Facebook: las redes sociales tienen línea editorial

Una documentación supuestamente salida de Facebook y publicada en Gizmodo demuestra que la red social penalizó deliberadamente contenidos de fuentes de noticias que defienden posturas conservadoras. Muchas voces han criticado este sesgo de la red social por favorecer la difusión de ideas progresistas. Sin embargo, titulares de medios como The Guardian, que se rasgan las vestiduras asegurando que “La selección de noticias en Facebook está en manos de editores, no de algoritmos”, son hipócritas y estúpidos a partes iguales.

Los mismos medios que han defendido la profesionalidad de su trabajo cuando otros algoritmos, los de los motores de búsqueda, les hacían competir entre sí y con cualquier bloguero especializado en el tema del día, ahora critican que se aplique el criterio que defendían en las redes sociales. Pero dejaremos a un lado la paradoja de un medio criticando a cualquiera que aplique criterios editoriales a la selección de noticias. Facebook está en su perfecto derecho de utilizar el criterio editorial que le parezca oportuno por los siguiente motivos:

Si Facebook no es un medio de comunicación está muy cerca de serlo. Es cierto que carece de muchas de las características de los medios tradicionales: la información se difunde sin verificar, lo que en ocasiones lleva a error o engaño, existe un grado mayor de simetría que en los periódicos convencionales, en los que unos pocos escriben las noticias y el resto lo lee y, como máximo, publica un comentario o escribe una carta al director que la mayoría de veces no es publicada. A cambio, están la inmediatez y la transversalidad comunicativa que mejoran a los medios convencionales. Umberto Eco aseguraba en su obra Los Bárbaros que cualquier innovación es muy buena en lo que mejora y peor que lo que sustituye en casi todo en lo que la tecnología anterior era fuerte. Un smartwatch hace muchas cosas que un reloj convencional no hacía, pero es peor en muchos aspectos: la pila no dura años, sino días, y con los años no se revaloriza, sino que se queda obsoleto.

De modo que quizá sea apresurado considerar Facebook como un medio de comunicación, pero está lo bastante cerca de serlo como para respetar que mantenga una línea editorial. Además, fueron los grandes medios los primeros que hicieron noticia el tweet del día. ¿Se asustan ahora de que utilicen su influencia social con fines políticos? ¿Es por motivos éticos o porque ven peligrar su posición como creadores de opinión?

El sesgo al que Facebook tiene derecho y al que ennoblecemos llamándolo línea editorial es inevitable, tanto si se decide en una reunión editorial como si se desarrolla un algoritmo. Los criterios que valora un algoritmo social pueden ser muy diversos. Si adoptamos como criterio del interés de una publicación que influencers como George Takei pulsen el botón de “Me gusta”, seguramente le daremos peso a aquella información contraria a la homofobia. Y, dado que tanto el fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, como gran parte de sus empleados (según las campañas y causas sociales que apoyan, publicadas desde hace años) son progresistas es lógico que la línea editorial sea progresista. No pasa nada, los americanos tienen Fox News y en España tenemos La Razón. Y en vez de preocuparnos por el sesgo de Facebook, haríamos bien en preguntarnos por qué la mayoría de medios ocultan las grabaciones que demuestran cómo un juez conspiró para obligar a dimitir a una diputada de ideología contraria. Está pasando, ¿lo estamos viendo?

Por último, ese sesgo o línea editorial progresista a la que Facebook tiene todo el derecho y con la que sus fundadores y empleados demuestran coherencia personal, es más que necesaria. No conviene olvidar que Facebook es una empresa estadounidense, país en el que podría llegar a ser presidente un defensor de ideologías y prácticas totalitarias. Que empresas con la capacidad de comunicar que tiene Facebook eviten que esto suceda es su deber patriótico. Las personas que no son hombres heterosexuales blancos, es decir, la gran mayoría de empleados de Facebook, y los que sí lo son pero respetan a sus semejantes, sentirían nauseas si tuviesen que ver cómo su trabajo sirve para difundir ideas racistas, machistas y otras lindezas, en virtud de no se sabe qué compromiso de objetividad imaginario al que algunos medios parecen haber tenido acceso privilegiado. Que dejen de ver la paja en el ojo ajeno y se dediquen a informar, desde su línea editorial, pero sin falsedades ni ocultaciones.

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