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Tres aniversarios

Hoy es 9 de enero de 2017. Como cada día, repasamos los eventos, celebraciones y aniversarios que señalan esta fecha. Un día como hoy Juan de la Cierva recorrió 200 metros volando en su autogiro. Era 1923. El mismo día, pero en otros años, hubo asesinatos, declaraciones de independencia, terremotos, accidentes aéreos, logros científicos, lanzamientos musicales, novedades tecnológicas y acuerdos de paz. En este día nacieron y murieron papas, poetas, militares, deportistas, escritores, pintores, aventureros, investigadores, cantantes, químicos, empresarios, políticos, gobernantes, músicos, actrices y filósofos. Algunos fueron buenas personas y otros serán recordados dentro de la galería de los horrores de la humanidad.

Dar un repaso a lo que pasó “tal día como hoy” nos permite encontrar, de vez en cuando, historias interesantes sobre personas poco conocidas. Personas que hicieron cosas extraordinarias o que lograron importantes avances, pero que por diversas circunstancias han sido eclipsados por otros nombres o, sencillamente, el tiempo se los comió. Sus vidas, demasiado destacables en su momento, quedaron mudas al desaparecer, y la historia los metió en el fondo de un cajón.

Si hablásemos de un esclavo negro en la España del siglo XVI, que llegó a convertirse en uno de los poetas y humanistas más importantes de su tiempo, a la altura de los que se estudian en los libros de historia, que se casó con una de las muchachas más bellas de la nobleza granadina, que fue un importante y excelente profesor, apreciado en extremo por sus alumnos, todos de las clases altas de la ciudad, y que su persona y su obra incidieron en su tiempo y se reflejaron en las obras de otros grandes, como el propio Cervantes… si dijésemos todo eso, quizá cabría preguntarse por qué Juan de Sesa, o Juan Latino, como también se le conoce, no se estudia como uno de los autores del renacimiento español.

Hoy, 9 de enero hay tres aniversarios que, como en el caso de Juan Latino, suelen quedar diluidos en el recuerdo, y a esos tres aniversarios queremos dedicar este editorial.

Un 9 de enero de 1903 nació, en lo que hoy es Polonia, Melitta Schenk Gräfin von Stauffenberg. Toda su vida estuvo ligada a la aviación, fundamentalmente como ingeniera e investigadora, claro que una investigadora que arriesgaba a diario su vida realizando vuelos en picado con diversos aviones para comprobar y mejorar el comportamiento de los aparatos durante las maniobras más arriesgadas. Durante la Segunda Guerra Mundial fue cuestionada por las Fuerzas Aéreas Alemanas por sospechas sobre sangre judía, pero su labor era tan importante para los avances en aviación que se acabó echando tierra sobre el asunto. También logró salir de prisión tras vincularse, a través del hermano de su esposo, a la fallida operación Walkiria, para acabar con la vida de Hitler. Independientemente del marco político en el que le tocó vivir, sus conocimientos y habilidad a los mandos de cualquier cosa que volara, con o sin motor, la convierten en una de las pioneras de la aviación en el mundo.

Un 9 de enero de 1799 falleció en Milán Maria Gaetana Agnesi. Fue una mente brillante dedicada a la filosofía, la lingüística y las matemáticas. Nacida en 1718, con 30 años publicó una obra que es considerada el primer libro de texto sobre cálculo diferencial y cálculo integral. Llegó a ser catedrática de matemáticas en la Universidad de Bolonia, aunque se duda que nunca llegara a ejercer como tal porque, además de las matemáticas, su otro “amor” era la vida contemplativa y la caridad, a la que dedicó una buena parte de sus años. Su nombre puede estar perfectamente entre los de Newton, Leibnitz o Euler, pero se la conoce más en los ámbitos universitarios por un error que vincula su nombre a una curva matemática con la que nada tiene que ver, denominada “bruja Agnesi”.

También un 9 de enero, pero en 1848, murió Caroline Lucretia Herschel. Tuvo tifus siendo muy pequeña, lo que le causó una malformación que, para bien o para mal determinó su vida. Su condición física hizo que no se casara nunca. De alguna manera eso le concedió una independencia que quizá no habría obtenido de otro modo. Bajo la tutela de su hermano Frederick William se convirtió en una destacada soprano, pero cuando Frederick se convirtió en el astrónomo del rey Jorge III de Inglaterra, Caroline dejó la música para pasar a trabajar como su ayudante con un sueldo. Caroline llegó a descubrir ocho cometas, varias nebulosas, galaxias y estrellas. En total llegó a catalogar más de 2500 objetos celestes, trabajo que le valió el reconocimiento de los científicos de su tiempo. Ya siendo anciana recibió la medalla de oro de la Royal Astronomical Society, con 85 años, dicha sociedad la admitió como miembro honorario y, con 96, el rey de Prusia le concedió la Medalla de Oro de la Ciencia. Un asteroide se llama Lucretia en su honor, y hay un cráter en la Luna que lleva su nombre, es el cráter C. Herschel. Cualquiera que no conozca a Caroline y vea su nombre en los mapas de la Luna, podría pensar que algún importante astrónomo bautizó ese relieve con el nombre de su amada para dedicárselo a ella.

Tres personas que deberían estudiarse a la par que otros muchos en los libros de historia, pero no en la historia que sólo conocen los historiadores o periodistas, y que luego comparten en ensayos y novelas. Sino en los libros que leen los niños en el colegio, o en los textos de impresionantes ilustraciones con los que se trata de despertar la curiosidad científica de los más jóvenes. Los videos, las películas, los documentales, los cómics, las animaciones… ahí donde se quiera alentar a niños y niñas a sentir que ellos también pueden ser científicos, descubridores o inventores, ahí deben estar las historias de todas esas personas que brillaron por lo que hicieron, a pesar de que su género o su raza hacía esperar todo lo contrario.

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