" />
Javier Ventura-Traveset
0 COMENTARIOS

Javier Ventura-Traveset, portavoz de la ESA en España

El factor humano es la clave del éxito en cualquier proyecto

No es la primera vez (ni la última) que abordamos este tema en TnL. España se queda sin ingenieros y sin científicos. El problema no lo es tanto por que no se cubran los puestos necesarios en el país; siempre se pueden contratar de fuera (siempre que quieran venir aquí a lidiar con un sistema que no les va a valorar). No, ese no es el problema. El problema está en que si se reducen las humanidades en los planes de estudio, si los investigadores tienen que marcharse fuera para poder desarrollar su trabajo y que este sea respetado, si se premia la cultura del mínimo esfuerzo y se permite que los modelos de la sociedad sean lo peor que genera esa misma sociedad, se están sentando las bases para crear una ciudadanía inculta, sin dos dedos de frente y altamente manejable. Quizá por eso son las instituciones que mejor lo entienden y que más precisan de gente que sepa pensar, las que están haciendo un mayor esfuerzo por estimular a los jóvenes a sentirse parte de los proyectos que pueden cambiar el horizonte futuro del mundo. Es el caso de la UPM y la RAI, con proyectos como “Aprendiz de Ingeniero” o la ESA con “ESA KIDS”.

De este último estuvimos hablando con Javier Ventura-Traveset, Doctor Ingeniero en Telecomunicaciones por la Universidad Politécnica de Turín y actualmente portavoz de la ESA en España, entre otras cosas. Para la ESA es una prioridad tener entre sus filas a los mejores ingenieros y científicos de Europa, pero el continuo descenso de los egresados de ingenierías hace peligrar la continuidad de las largas misiones que llevan a cabo.

Perfil

Javier Ventura-Traveset
Además de Doctor Ingeniero de Telecomunicaciones por la U. P. de Turín, Javier Ventura-Traveset es Ingeniero Superior de Telecomunicaciones por la UPC y Master de Ingeniería por Princeton. Durante los últimos 25 años ha desarrollado su labor profesional en la ESA dentro de diversos programas espaciales como el proyecto de navegación EGNOS (precursor de Galileo), del que ha sido ingeniero jefe. Ahora es secretario ejecutivo del Comité científico asesor del programa Galileo de la ESA, asesor del Directorado de Navegación por Satélite de la ESA, asesor al Director de la ESA y portavoz de la Agencia en nuestro país. También es autor de libros, artículos y conferencias, así como responsable de cuatro patentes y de la Enciclopedia mundial de la navegación por satélite NAVIPEDIA.

TNL: ¿Cómo y cuándo surge el programa de acercamiento de los jóvenes a las ingenierías y las ciencias en general, con la posibilidad de enfocar su futuro profesional en la ESA?

Las actividades de educación de la ESA forman parte del programa obligatorio dentro del acta fundacional de la ESA. La continua formación de nuevos ingenieros y científicos es una parte esencial del programa espacial europeo, y así se concibió en el momento de la creación de la Agencia Espacial Europea. Para ello la ESA cuenta con una oficina de educación dedicada, con programas educativos para edades en 8 y 28 años, cubriendo educación primaria, secundaria, universitaria y estudios de Doctorado.

TNL: ¿Por qué son necesarios los relevos en un lugar como la ESA?

El factor humano es la clave del éxito de cualquier proyecto, y el sector espacial no es una excepción. Necesitamos contar con los mejores ingenieros y científicos. Es esencial pues conseguir atraer a los mejores talentos para nuestra profesión. En los proyectos espaciales es muy importante combinar dos tipos de perfiles muy complementarios. Por un lado, es esencial contar con gente que tenga mucha experiencia en el sector, que entienda por ejemplo la importancia del rigor en los procesos y el desarrollo de programas espaciales, que haya participado en múltiples proyectos y haya realizado, por ejemplo, hardware de vuelo. Por otra parte, necesitamos combinar la experiencia con gente que aporte nuevas ideas, con un espíritu innovador y que nos invite a lanzar nuevos retos. Esa combinación entre innovación y experiencia es la clave del éxito, en mi opinión, en nuestro sector. Así pues, es necesario hacer relevos generacionales, combinándolo de forma adecuada con personas con mucha experiencia.

Esa combinación entre innovación y experiencia es la clave del éxito en nuestro sector.

TNL: ¿Hay menos vocaciones ahora por estas profesiones, o menos facilidades desde el sistema educativo para motivar a los jóvenes a estudiar este tipo de carreras?

En efecto, hay una preocupación general sobre la pérdida de interés entre los más jóvenes por seguir estudios de ciencia o ingeniería. Esta preocupación es común a todos los países desarrollados. La preocupación es grande porque es precisamente el desarrollo científico y tecnológico el que hace que un país sea más o menos importante en el futuro. Los estudios son en ese sentido muy concluyentes. De ahí la importancia de promover entre los más jóvenes el interés por la ciencia y la tecnología. El espacio es para ello un vehículo ideal. Curiosamente, mientras los estudios demuestran que los jóvenes van perdiendo interés por la ciencia, el interés por el espacio se mantiene muy alto. Ahí está pues una combinación ganadora: utilizar el interés por el espacio entre los más jóvenes para atraerlos hacia la ciencia y la ingeniería.

TNL: ¿Qué profesiones son las que tienen futuro dentro de la ESA? ¿Ingenieros, médicos, biólogos, abogados…?

La mayoría de las personas que trabajamos para la ESA somos o ingenieros o físicos, cubriendo disciplinas complementarias como ingeniería mecánica, electrónica, ciencia de los materiales, telecomunicaciones, biología, etc. Pero la ESA cuenta también con abogados, médicos, expertos en comunicación, personal administrativo, etc. Hay trabajo pues para muchas profesiones. Lo esencial es tener una muy buena formación, tener un buen conocimiento de idiomas y tener pasión y un gran deseo por trabajar en el sector.

Es precisamente el desarrollo científico y tecnológico el que hace que un país sea más o menos importante en el futuro.

TNL: ¿Desde qué edades y cómo hay que trabajar con los niños para motivarles a estudiar ciencia?

Aunque ciertamente cualquier edad es buena para hablar de ciencia a los niños, los expertos en educación indican que es esencial que ese interés sea muy vivo en el momento en que van a hacer la elección entre decantarse por una formación científica-tecnológica o no hacerlo. Eso es típicamente en la franja de edad entre 13 y 15 años, y creo pues  que es en esa franja de edad donde hay que hacer un esfuerzo más importante para acercar el interés por la ciencia en los niños. Utilizar el interés por los programas espacial en esas edades, que vean cómo la ciencia se aplica en nuestro sector, es una forma excelente de conseguirlo en mi opinión.

TNL: ¿En qué consisten los trabajos formativos que hace la ESA con los niños?

La oficina de educación de la ESA tiene gran variedad de programas de educación para niños. Por ejemplo, pone a disposición de los profesores (a través de su página web) gran variedad de material educativo que pueden utilizar en múltiples lenguas. La ESA ha puesto en marcha también lo que se denominan oficinas ESERO. Son oficinas locales en varios países que hacen de interfaz entre la oficina de educación de la ESA y los sistemas educativos locales. Existen además varios concursos educativos, con la participación muchas veces de astronautas y personal científico, y colaboraciones con museos y centros de educación de muchos países. La ESA tiene además una página educativa para niños, ESA KIDS, que es muy interesante. Desde el centro de ESAC también se ha lanzado recientemente el programa CESAR de educación en ciencia y astronomía, con la posibilidad de realizar observaciones con telescopios reales y aprender acerca de las misiones astronómicas y planetarias de la ESA.

Es esencial pues, mantener y transferir el conocimiento dentro de la ESA, asegurar la renovación de los diferentes expertos de una forma organizada.

TNL: En una misión que tenga una extensión en el tiempo muy larga (puede empezarla un grupo de personas pero acabarla otro diferente), ¿cómo se prepara a la gente que entra de nuevas a la misión para que la continuidad quede garantizada?

Es una pregunta muy interesante. En efecto, las misiones espaciales pueden tener una duración de hasta 30 años o más, desde el momento en que se conciben hasta el momento en que se utilizan sus últimos datos científicos, pasando por los estudios iniciales, aprobación, desarrollo, lanzamiento, operaciones en órbita y explotación científica. Un buen ejemplo es la misión Rosetta al cometa 67-P Churyumov Gerasimenko, concebida originalmente a final de los 80, aprobada en 1993, desarrollada durante la década de los 90 y principios de siglo, lanzada en 2004, después de 10 años de viaje llegó en 2014, y se empieza a hora la explotación científica de la misma que puede durar más de 10 años. Así pues hablamos de dos o más generaciones de ingenieros y científicos implicados en la misión. Y eso es frecuente para muchas de nuestras misiones. Es esencial pues, mantener y transferir el conocimiento dentro de la ESA, asegurar la renovación de los diferentes expertos de una forma organizada, formar grupos de investigación estables, asegurar continuidad a la industria espacial, etc. Es por ello fundamental definir estrategias a largo plazo y ser firmes en ellas. Esa continuidad es la que consigue los grandes éxitos que celebramos hoy en la ESA después de 50 años de colaboración espacial, y ese es uno de los grandes activos de nuestra agencia espacial.

No comments yet.

Deja un comentario