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José Cervera, biólogo, periodista y divulgador

La ciencia no debería tener límites, la tecnología sí

Quedamos en la cafetería de La Central de Callao. En un invierno inusualmente templado ese día era bastante frío. En un ascensor el tema del tiempo ayuda a sobrellevar la incomodidad de tener a un desconocido tan cerca. En este caso el clima nos introduce la preocupación real por lo anómalo de la situación. Hay quien agradece estas temperaturas, pero quizá no le alegrará tanto saber que los desequilibrios tienen sus propias formas de ajustarse, y una de ellas puede ser que el calentamiento global genere a la larga un enfriamiento global, especialmente en Europa, donde la corriente del Golfo hace que nuestros inviernos sean más benignos que los de otros lugares en la misma latitud. Si la calidez de esa corriente se altera, Madrid podría empezar en invierno a quitar nieve a palas de las calles como hace Nueva York casi cada año, explica nuestro entrevistado.

En las redes sociales José Cervera es conocido como @Retiario, y desde hace algún tiempo su cara ha empezado a ser conocida gracias a sus apariciones como “monosabio” en el programa Órbita Laika. Como biólogo de carrera, empezó a trabajar en las excavaciones de Atapuerta. Ha sido además uno de los pioneros de nuestro país en la divulgación científica, y una firma frecuente en los blogs de RTVE, Naukas, eldiario.es, El Mundo.es.

TNL: ¿Cómo llega de la biología al periodismo?

Siempre tuve interés en contar historias. A la hora de estudiar dudé entre hace biología o hacer periodismo. Al final me fui a biología y trabajé en ello, pero por casualidades de la vida mi tarea era hacer tareas de comunicación en Atapuerca cuando se empezaron a producir los descubrimientos importantes. Había que comunicarlo y acabé convocando ruedas de prensa y colaborando con periodistas, y me gustaba. En un año me desencanté del trabajo en la ciencia y decidí dar el salto al periodismo con la intención de dedicarme al periodismo científico (eso fue en los 90). Había poca gente, era un tema poco potente en la prensa. Entonces conseguí entrar en el master de El País, pero acabé en la prensa financiera.

TNL: De alguna forma vivió en primera persona todos los cambios que ha sufrió la divulgación científica en nuestro país…

Creo que el interés por la ciencia siempre existió. El País tenía una sección de Futuro que hablaba de ciencia y tecnología, el ABC tenía una específica de tecnología… siempre hubo cierto interés por parte del público, lo irregular ha sido el interés de los medios, les pillaba un poco a trasmano y no les interesaba específicamente, posiblemente porque los periodistas no tenían formación y no sabían comunicarla. Pero como digo el interés del público siempre estuvo ahí y lo ha respaldado, y se ve en que había revistas muy vendidas de divulgación científica como Muy Interesante o Quo. La gente es consciente de que la ciencia cada vez es más importante en la vida y en el día a día y son grandes consumidores de ciencia.

El público siempre se ha interesado por la ciencia, los medios no TANTO

Los medios han sido más irregulares en mostrar su interés. A veces desaparecían las secciones de ciencia, pero luego, con la llegada de Internet y el interés económico que generaba regresaban de nuevo a la tecnología. Así los medios recuperaban el interés. La llegada de Internet lo que hizo fue demostrar que ese interés (en el público) existió siempre. En las webs de los periódicos había luego una sección de tecnología que no tenían en la edición de papel.

TNL: ¿A qué cree que se debía ese interés irregular de los medios?

¿Qué fue primero, la gallina o el huevo? La excusa de los periodistas suele ser que la ciencia no interesa, pero pones ciencia y sí interesa. Se cree que son temas complejos de explicar y no los tocan diciendo “no funcionan”, pero los pones y funcionan. Creo que es un problema de cultura. Estamos en una crisis de medios muy marcada, y en tiempos de crisis no haces experimentos. Por eso, una de las razones por las que los medios compran esos contenidos es que no los pueden desarrollar ellos mismos. Ahora algunos ven que de haberlos desarrollado antes, ese problema que tienen ahora no lo habrían tenido.

La ciencia vende, e Internet mide muy bien cómo se desarrolla ese interés, así que la reacción de los medios creo que se debe a un problema cultural. Se supone que los medios deben ser abiertos y permeables, pero luego son muy tradicionales. Un buen periodista debe ser escéptico por naturaleza y desconfiar de las grandes teorías. Las redacciones han desarrollado una cultura propia muy particular, que a veces es muy insular. Uno de los elementos de esa cultura histórica es la vinculación de las facultades de periodismo con las humanidades. Es una cultura muy de letras en la clasificación clásica, hasta en aspectos que son perjudiciales. Si no hay cuidado se desarrolla una cultura anticientífica. Hay muy poca gente con formación de ciencia o ingeniería en las redacciones, la mayoría son de filosofía, filología, literatos, etc.. Esto tiene sus ventajas, pero también el inconveniente de cierto rechazo a la información científica. Esa cultura existe en muchas redacciones.

PARA aumentar la ciencia y la tecnología nuestros líderes deben convencer a la sociedad de su importancia

La diferencia entre los medios tradicionales y los medios de Internet que nacen y se desarrollan ahí es que al ser un sustrato diferente, la gente participa de una cultura distinta. En el medio online hay que estar en contacto con la tecnología y la ciencia, la función de las personas puede ser la misma (periodista) pero la cultura institucional es diferente.

TNL: El aumento de la difusión científica que vemos ahora, ¿no debería llevar aparejado a futuro un aumento de las vocaciones científicas en los niños?

Para bien o para mal somos primates eminentemente sociales. Todas nuestras estructuras se basan en conocimientos instintivos. El sistema educativo funciona porque biológicamente tenemos etapas en las que aprendemos cosas porque imitamos a los padres, los abuelos y la gente cercana, y esa estrategia funciona. La base del juego es la imitación, y casi heredamos más comportamientos y acciones de fuera de los genes que de dentro. Además, somos muy jerárquicos y tendemos a imitar a los líderes. Si queremos aumentar la ciencia y la tecnología nuestros líderes deberían convencer a la sociedad de la importancia de la ciencia y la tecnología. La química no es más difícil que el derecho, pero si ves que los líderes son abogados, es más probable que la cuota de esfuerzo se vaya para derecho.

Por ejemplo, Rubalcaba es catedrático en química orgánica, ¿lo sabe alguien? Es un científico profesional y podría darlo a conocer, ¿por qué no ha movido un dedo por la ciencia en el país? Es un científico en el armario. Si quieres que la gente lo estudie hay que dejar de pintar a los científicos como pringados, y mostrarlos como gente que hace cosas interesantes y que ocupa puestos de líderes sociales, si no, a Gran Hermano o al fútbol. Seguimos el camino de los líderes sociales, y en España hay pocos líderes sociales científicos. En los últimos años un poco más, pero no mucho.

Cuando en los años 50-60 en EEUU se desarrolla la carrera espacial se pone de moda ser ingeniero, mola ser ingeniero porque hacen cohetes, carreteras, puentes… Hasta hace poco los que hacían ingeniería pasaban directamente a trabajar para el Estado sin oposición como en el caso de los ingenieros de minas, y todavía tienen hasta un uniforme con espadín. Era algo de mucho prestigio. Si la imagen que se transmite es de pringado y no participa en las estructuras de poder de la sociedad, se busca gastar el esfuerzo en cosas más rentables. Hay que crear una cultura favorable a la ciencia y la tecnología, y eso de momento no lo veo.

TNL: Es cierto que la divulgación de la ciencia va en correlación con un mayor avance dentro de la sociedad de la ciencia y la tecnología. Ahora todo quiere estar avalado por un estudio científico… ¿no supone eso también un riesgo de que se cuelen cosas vestidas de ciencia que no lo son?

Hubo un juicio ante el Tribunal Supremo de los EEUU, un caso de libertad de expresión que dependía de cómo se definía qué era y qué no era pornografía. La cuestión al final quedó así: “Yo sé lo que es pornografía cuando la veo”. No se puede definir lo que es buena o mala ciencia. Cuando te pones a definirla estrictamente, científicamente, no puedes. No se puede llegar a una definición de lo que es ciencia y de lo que no al 100% consensuada, pero cuando la ves, sabes lo que es ciencia y lo que no.

He oído a gente decir que la teoría de la evolución no es ciencia porque no es experimental, y desde ese punto de vista nada histórico es ciencia entonces, pero se puede hacer buena ciencia en historia. No hay diferencia, pero sí hay diferencia. Una mejor divulgación científica implica tener más divulgación científica y más ciencia. Es como una pirámide que crece en base y en altura, porque también habrá más pseudociencia y más pseudodivulgación. Es un proceso natural.

cuando ves algo que no es ciencia, se nota

En el 95 (cuando yo estaba en 5 Días) Mario Conde sacó una revista que la abrías y decías “vaya mierda”, no hacía falta leerla, no tenía una calidad profesional mínima ni ortográfica. Si tienes cierta cultura científica y periodística, al primer vistazo, sin racionalizar siquiera, lo sabes, sabes que eso no está bien hecho, y creo que con la ciencia es igual. Si no citan fuentes, si no usan ciertos razonamientos… no huele bien. Hay que tener más cultura científica, y si eso pasa es inevitable y creo que es hasta bueno que salga también más mala ciencia. Creo que la pseudociencia denota cierta curiosidad de gente que busca las explicaciones correctas, y así quizá acabe en la ciencia. Desde ese punto de vista no me preocupan las pseudociencias si hay más y mejor ciencia. Entonces es cuando aumenta el nivel de exigencia y repercute en una sociedad con una mayor cultura científica general, y eso ayudará con muchas cosas.

TNL: ¿Entonces cómo se hace para que la ciencia cale en una sociedad?

Tenemos un ejemplo en el Motín de Esquilache. Antes la gente iba con el chambergo calado y embozados con la capa larga y podían hacer cualquier cosa y cometer cualquier fechoría sin que se les reconociera. Se prohibió entonces su uso y se obligó a usar sombrero de tres picos y capa corta. El resultado fue que ardió Madrid, hubo motines y defenestraron al ministro. Hay siempre una resistencia al cambio en una sociedad conservadora. Varios años más tarde los “guapos” llevaban sombrero de tres picos y capa corta, porque la corte lo puso de moda. No lo hicieron por obligación, pero sí por imitación.

Igualmente los vaqueros se convierten en moda cuando la clase alta quiere imitar a la baja. Entonces deja de ser una prenda de trabajo y pasa a ser una prenda de moda. Y no es la primera vez que pasa algo así. Muchos de los bailes de Versalles en el s XVIII se basaban en bailes campesinos. Los compositores copiaron y modificaron cosas de las clases bajas y las llevaron a la alta, luego regresaron a la baja reconvertidas.

Eso en España, en materia de ciencia, no se ha hecho. En el Science Museum de Londres hubo una exposición de material de laboratorio del S. XVII. Hay microscopios con piedras preciosas que son verdaderas joyas, porque pertenecían a gente de la nobleza de la época. Estaba de moda entre ellos tener esos objetos, y cuando se les regalaban no eran cualquier cosa. La Royal Society, por su parte, era el no va más, toda una institución. La ciencia era algo que hacían los nobles, los líderes sociales, y la gente lo miraba con otra actitud. También fue importante la contribución de los clérigos anglicanos británicos del s XVIII. Era gente más o menos acomodada, que vivía bien y se dedicaban en su tiempo libre a la ciencia porque estaba bien visto.

También pasaban cosas como lo que le ocurrió a Darwin, siguiendo la propagación de una planta invasiva que llegó a Inglaterra en el s XIX. A través del periódico pidió a la gente que le informasen cuando la viesen, y así poro a poco dibujó un mapa de la planta, y descubrió que se expandía por el aire a través del las líneas de ferrocarril.

No hace tanto que el trabajo manual EN españa te descalificaba Como líder social

También existen registros meteorológicos por aficionados, desde el siglo XV o XVI, en Inglaterra. En España eso no existía, más bien al contrario. En el siglo XVI-XVII la gente más valiosa no quería servir como oficial en un buque de guerra porque había un problema: la culminación de esa carrera militar era entonces entrar en una orden de caballería. Si eras noble era más fácil, porque tenías que demostrar que tres generaciones atrás ningún antepasado había realizado ningún trabajo manual. El trabajo manual estaba descalificado para alcanzar las estructuras más alta de la nobleza en la Marina. Si algún abuelo había sido pescador no podías entrar en la orden de caballería, te descalificaba como líder social, aunque el hecho de que tu abuelo hubiera sido pescador te diera una mayor experiencia en el mar. Mientras que en Inglaterra mancharse las manos no era problema, estaba bien visto investigar, tener un laboratorio, conocer las causas… Eso es lo que crea una cultura, y aunque pase la moda, queda en la sociedad.

TNL: ¿Todos esos avances y posibilidades no pueden conducir a los científicos a traspasar los límites éticos?

No creo que los abusos de la ciencia dependa tanto de la ética del que lo hace, sino del que lo financia. Los científicos actúan al final como todos los humanos en entornos de riesgo-recompensa, ¿por qué hay estafas científicas? Porque hay quien piensa que va a ganar dinero con ello, y hay científicos que caen en la tentación de beneficiarse por hacer trampas. Pero diferenciemos: la ciencia es sólo el descubrimiento, pero la tecnología es lo que permite hacer cosas con esos descubrimientos. Creo que la ciencia no debería tener límites, la tecnología sí. Y hacen falta programas de desarrollo y más ética aquí. Se destinan los recursos y la financiación a hacer cosas gracias a los descubrimientos de la ciencia, las cortapisas hay que ponerlas en la aplicación, no en la investigación.

Pero sabemos cómo funciona esto. Los que crean las leyes son los que se las saltan y se lo permiten a las empresas que ponen el dinero. El científico, como persona, se puede equivocar, puede creer que su descubrimiento sirve como arma o para curar alguna enfermedad, ¿pero y si se equivoca? No es que tengan que tener barra libre, tienen que tener sus limitaciones, y hay que regular esos límites. Hay científicos que tienen a los políticos respirando detrás de su oreja, eso no justifica las mentiras, pero explica que a veces están sometidos a mucha presión política o de financiación.

hay que limitar las aplicaciones de la ciencia, no la investigación

Ha habido estafas científicas en la antigüedad, se traficaba en prestigio, hoy se ha institucionalizado la ciencia y los estados tienen dependencia del desarrollo científico. Puedes ganar poder en las estructuras engañando hasta que te pillen, y en ciencia, el riesgo de que te pillen es del 100%, tardarán más o menos, pero si metes un dato falso te pillarán tarde o temprano, porque alguien usará ese dato para avanzar en sus propias investigaciones y verá que no funciona, investigará y verá que es falso.

TNL: ¿Cuál crees que es el mayor hito científico de los últimos 15 años?

Ha habido importantes descubrimientos en la evolución humana, pero quizá lo más importante sean todas las técnicas que se han desarrollado en el conjunto de la Ingeniería genética. En general todas las técnicas que tienen que ver con la manipulación del genoma, porque eso está cambiando el mundo, el cómo nos aproximamos a la evolución humana, a la de los animales, o a la tecnología, la fabricación de alimentos, los medicamentos, etc. Por eso creo que es lo más importante que ha pasado con proyección de futuro. Nos va a dar muchas posibilidades para entender la evolución. Se pueden descubrir antepasados sólo por una falange del meñique.

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