Elías Fereres
0 COMENTARIOS

Elías Fereres, presidente de la RAI

La mayoría de los científicos que conozco están dispuestos a ayudar desinteresadamente

A punto de culminar su segundo mandato al frente de la Real Academia de Ingeniería, Elías Fereres Castiel se declara optimista sobre el futuro de la Academia y el papel de sus académicos como asesores para la toma de decisiones dentro del país. Ha sido uno de los afortunados investigadores que se marchó fuera y que le fue bien al regresar, no sin pasar por el siempre duro tiempo de retorno. Estuvo directamente involucrado durante los años 80 del pasado siglo en la definición del modelo español de ciencia y tecnología, ocupó la presidencia del CSIC y fue Secretario de Estado de Universidades e Investigación, cargos desde los que intervino en la organización del sistema I+D en España, entre otras muchas cosas. TnL estuvo con él para hablar de su trayectoria dentro de la RAI y como experto en recursos hídricos para la agricultura y la alimentación.

TNL: Usted fue presidente de la RAI en su primera etapa, ¿qué le impulsó a presentarse por segunda vez?

La RAI se crea en 1994 e inicia su trayectoria con 36 académicos constituyentes propuestos por universidades, colegios profesionales y ministerios, todos relacionados con distintas ramas de la ingeniería. En ese periodo inicial yo fui presidente. Luego hubo dos presidentes más y hace cuatro años volvía presentarme, y presido la Academia desde entonces hasta la fecha. En ese momento la Academia había logrado uno de sus objetivos, que era disponer del Palacio del Marqués de Villafranca como sede, y estábamos en un momento en el que era necesario ampliar los tipos de actividad de cara a las misiones de la RAI, fundamentalmente dos: difundir los logros de la ingeniería española entre la sociedad y asesorar de forma independiente a la sociedad sobre temas relacionados con la ingeniería.

Pensábamos que era el momento de dar un paso adelante y acrecentar la visibilidad de la institución, por eso hemos aumentado los encuentros de divulgación, conocidos como “Los martes de la RAI”, con conferencias y talleres sobre temáticas de importancia expuestos de forma divulgativa. Vienen expertos y se debate, se sacan conclusiones y todo eso se hace de cara al público, y luego se difunde a través de la web, que es nuestra ventana a las cosas que hacemos. También comenzamos una serie de proyectos encaminados a que nuestros académicos puedan ayudar en los temas para los que se los demande.

TNL: ¿Y facilita la sociedad que los académicos cumplan con esa labor de asesoramiento?

Lo cierto es que hay poca tradición en España en lo de que la Administración requiera asesoramiento independiente, pero está aumentando la demanda, y soy optimista en lo referente a que este camino que hemos abierto, no sin dificultades, siga, y que cuando se tenga necesidad de consulta y asesoría se recurra a nuestros académicos, que son algunos de los mejores cerebros científicos del momento en el mundo.

Hemos analizado los problemas relacionados con la educación en la ingeniería; hemos hecho informes sobre desarrollo tecnológico que hemos aportado a los ministerios responsables; también hemos elaborado estudios monográficos para el Ministerio de Defensa, siempre para abrir la posibilidad de que los académicos actúen de forma útil en la toma de decisiones, y en esas estamos. Aspiramos a ser como las academias hermanas de EE.UU., Alemania y otros países, donde hay más tradición de que las academias aporten un asesoramiento independiente a las instituciones que lo demanden.

Creo que son necesarios los análisis a largo plazo, y preguntarnos ¿cómo se va a adaptar España al cambio climático? Lo cierto es que aún no lo sabemos, nadie se ha puesto a trabajar en ello. no es un escenario de 4 años, que es lo que dura una legislatura presidencial, es de más tiempo, y eso hay que tenerlo en cuenta. En Holanda los científicos han hecho un estudio para el Gobierno sobre cómo deberías ser los diques del país en el año 2300 para mantener a salvo las ciudades, cuando el cambio climático haya afectado el nivel del mar. Este tipo de análisis es en el que no hay tradición, y es necesario que alguien se mueva más allá de los cuatro años por los que no votan ahora, precisamente porque todavía no han nacido, no están aquí. La sociedad debería usar más a los académicos nacionales, hay un enorme potencial que no se usa.

TNL: ¿A qué cree que se debe el descenso del interés de los jóvenes por las ingenierías?

No se trata de un problema solamente español, pero sí que es muy importante en España. En los últimos 15 años han descendido las vocaciones en las ingenierías en Europa y Norteamérica, pero en cambio están subiendo en China, India y otros lugares de Asia. La explicación tiene que ver con la evolución de la sociedad en los últimos años, en la que el modelo a seguir es realizar una carrera menos exigente como económicas o empresariales, estudios relacionados con las finanzas, con el objetivo de hacerse ricos en poco tiempo, aunque esto es un espejismo, porque son muy pocos los que lo consiguen. Sin embargo ese es el modelo que se ha llevado a muchos de los alumnos más capaces a estudios menos exigentes. La ingeniería requiere mucho más esfuerzo y la sociedad no reacciona ante ese esfuerzo ni con remuneración ni con valoración, y los chicos más inteligentes se plantean que no les compensa el esfuerzo.

Cambiar esto no es fácil porque hace falta que la sociedad valore esta actividad y la premie. Europa necesitará el doble de graduados en ciencias, ingenierías técnicas y matemáticas en los próximos 20 años, y si no los genera los tendrá que importar de la India y de China. El cambio debe venir, y la UPM por ejemplo lo ha entendido así, fomentando la vocación en los niños desde jóvenes. El mayor problema es que la sociedad se vuelve más hacia el humanismo y menos hacia las técnicas, pero la gente usa cada vez más las técnicas, y no se interesa por ellas.

Tenemos un problema, y es que no hay un buen sistema docente de base. Hay profesores valiosísimos, per no hay una tradición de profesores por ejemplo que enseñen técnicas desde el parvulario, algo que sea más aplicado que dar simplemente elementos tecnológicos, y habría que construirlos. Ese es uno de los problemas básicos.

TNL: Desde la RAI, ¿qué iniciativas se están poniendo en marcha para apoyar a los egresados de las ingenierías?

Con Academy Cube tenemos una iniciativa europea que tiene por objetivo crear una plataforma para que los recién graduados se formen a la medida de las necesidades de las empresas, de manera que se acorte el tiempo de entrenamiento entre el graduado y la empresa. La actitud habitual de las empresas es formar ellas mismas a sus ingenieros, pero queremos ayudar a que se reduzca ese tiempo y facilitar el enlace entre la Universidad y la empresa. Hay mucho interés en este proyecto, iniciado en Alemania, por parte de las empresas alemanas, y ahora está permeando a toda Europa para mejorar la calidad del empleo y que los egresados tarden menos en colocarse.

Otro de los proyectos consiste en apoyar los esfuerzos de España por fomentar el emprendimiento entre los jóvenes. Hace poco un académico de esta casa que da clases en el MIT y aquí decía que los alumnos en España quieren entrar en Iberdrola, y los alumnos del MIT quieren hacer una empresa. Hay que fomentar el emprendimiento.

Estamos también detrás de la creación de un Foro de foros, el “Foro E2 I2” de Educación, Emprendimiento, Innovación e Inversión, que dará comienzo el próximo 14 de abril. Con esta iniciativa se busca aprovechar mucho mejor los talentos de excelencia tanto del mundo académico como del industrial, enfocándose en el mundo del emprendimiento.

TNL: Agrónomos es una de las ingenierías con mayor tasa de abandono, justamente por ser en la que acaban la mayoría de los que no han podido acceder por nota a la ingeniería que querían. ¿fue usted uno de esos?

No. Lo cierto es que cuando entré no sabía nada de agricultura, era un urbanita. Entré porque me gustaba la biología y los niños listos de la época entraban en ingeniería, y esa carrera era lo que mejor encajaba en ambas cosas. No vi nada relacionado con la agricultura hasta pasados tres años de carrera. Era todo topografía, matemáticas, mecánica, física, química… pero nada de agricultura. Entré en contacto con la agricultura por primera vez al ir a Holanda a trabajar en una granja estando ya estudiando, con el deseo de comenzar a aprender lo que tenía que aprender.

TNL: El prestigio de los investigadores y científicos españoles es excepcional, ¿cree que lo es a pesar de las políticas en materia científica?

El talento está igualmente distribuido por todo el planeta. En España hay científicos extraordinarios, y es verdad que el sistema ha mejorado, pero no ayuda lo que debería ayudar. Cuando volví a España en el 82 comenzó a montarse el sistema de ciencia, pero la falta de una política nacional a largo plazo que de estabilidad a los esfuerzos de los mejores científicos hace que no se saque rentabilidad a lo que la sociedad invierte; esa falta de visión no da expectativas a los científicos, estos van dando saltos y están sometidos a cambios que no ayudan nada. Si hubiera una política nacional…

Creo que el sistema se desbarató a partir del 96, y aunque ha habido un empuje en 2006, a partir de 2008 la situación ha ido en la mala dirección otra vez. Hace poco tres notables investigadores del CSIC publicaban un artículo sobre “por qué nos marchamos y por qué no volvemos”. Eso refleja la incomodidad de estos científicos con los pendulazos del sistema, y no se pueden cambiar las reglas de juego cada dos por tres.

TNL: Hizo su doctorado en California y allí se quedó dando clases y trabajando como especialista. ¿Por qué volvió?

Yo volví porque había un ambiente de optimismo en España cuando me tocó volver al que era fácil incorporarse, porque la situación material era peor que en California, pero había un clima para cambiar las cosas y las cambiamos. No fue fácil. Durante varios años estuve a punto de regresar a California, de hecho me hicieron varias ofertas interesantes, pero al final me quedé, y tuve suerte, porque encontré facilidades para trabajar y me integré a un equipo que ayudó a cambiar el sistema de ciencia. Pero los primeros años del regreso son muy duros. Esto lo tienen que saber todos los que piensan en regresar; para mi lo fueron.

TNL: Usted ha colaborado con la FAO, el Banco Mundial y la Agencia de Desarrollo Internacional de los EE.UU. ¿Cuál cree que es la responsabilidad que tienen los científicos en el desarrollo y mejora de la sociedad, en especial de los países en vías de desarrollo?

España, en mi área, ha hecho avances muy importantes en los últimos 20-30 años. Creo que es de los sistemas donde más se ha avanzado en relación a como estábamos. Hay muchos elementos que han contribuido al avance, comenzado por el mismo agricultor y su deseo de innovación. Ha habido capital para mejorar el regadío y también un gran trabajo en publicaciones científicas. España es el tercer país del mundo, tras EE.UU. y China, en publicaciones sobre ingeniería agrónoma. Ahí hay mucha información que puede usarse por los agricultores. En agua y agricultura somos de los mejores, y eso es bueno y útil también para los países en vías de desarrollo.

Además, la mayoría de los científicos que conozco estarían dispuestos a ayudar desinteresadamente a grupos que lo necesiten en países en desarrollo; hay actitud de ayuda porque hay algo que no se paga con dinero, que es la satisfacción de transmitir conocimientos, y que estos sean útiles y se usen. He trabajado con la FAO por temas relacionados con el suministro de agua; hay muchos países para ayudar y enseñar a suministrar agua, y no hay dinero que pague eso, la satisfacción de ayudar y enseñar, y la mayoría de la gente que conozco es igual. Al enseñar algo se crea una impresión en el futuro de ese país, y hay que tener gratitud hacia la ciencia que permite a un individuo que pueda enseñar a hacer cosas útiles.

TNL: La ingeniería alimentaria ha alcanzado un enorme desarrollo, ¿por qué sigue habiendo hambre?

Porque hay desigualdad en la alimentación. El planeta tiene la capacidad de producir suficientes alimentos. El que pasa hambre es porque es pobre y no tiene acceso a los alimentos, no porque no haya suficientes. Hay muchas tecnologías que permiten ayudar en la producción de alimentos, pero lo que la técnica no puede conseguir es acabar con la desigualdad en el mundo, que dejen de ser pobres para que puedan comer, y que puedan comer bien, de forma saludable.

TNL: ¿Hay interés real por la ecología fuera de lo tiene repercusión económica como el ahorro energético?

La ecología es una parte de la biología que estudia los ecosistemas, pero además de ser ciencia ha pasado a ser un sentimiento, una visión y más cosas. Habría que enseñar más ciencia en ese sentido, porque hacen falta aquellos que tienen el sentido de ayudar a la Naturaleza, cada vez más amenazada por las personas. Tenemos un planeta cada vez más amenazado por el ser humano, y todos los esfuerzos para ayudar hay que alentarlos y ayudarles con objetivos naturales, de sostenibilidad, para que las generaciones futuras no estén amenazadas por lo que hacemos nosotros ahora. Veo positiva la actitud ecologista porque es como una alerta, pero a veces no están bien informados. Afortunadamente eso tiene fácil remedio porque hay mucha información buena al respecto.

No comments yet.

Deja un comentario