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Alexandre Lima, executive manager de Mooverang

Las fintech nacen por la pérdida de confianza en los bancos tradicionales

Desde su presentación oficial el pasado verano, Mooverang ha pasado de ser sólo una aplicación de gestión de la economía doméstica a encabezar la difusión del fintech español. Desde hace unos meses han comenzado a organizar MooverangTalks, donde las empresas del sector tienen oportunidad de encontrarse, hablar y darse visibilidad. La última reunió a expertos de PayPal, ING direct, Telefónica o Accenture por citar algunas, y la idea es que se repitan cada 2 o 3 meses para poner sobre la mesa los diversos temas relacionados con el sector fintech, aportando debate y opinión sobre su presente y su futuro.

Pero quizá uno de los aportes más significativos al sector en nuestro país ha sido el trabajo de listar todas las empresas fintech españolas. La primera lista, con unos 100 nombres, se hizo pública el pasado mes de octubre. Pocos meses después, al actualizarla, la cifra ya ascendía a algo más de 120. Según Alexander Lima, executive manager de Mooverang con quien tuvimos la oportunidad de charlar, la intención de la compañía es ponerla al día cada 6 meses aproximadamente, para disponer de una visión general del estado de las empresas fintech españolas, fundadas por españoles o con capital español.

Como explica Lima, todo esto “se sale de la app, pero es una manera de posicionarnos en el mercado, aportando más información sobre el sector y ayudando a la difusión de todo esto; se trata de algo muy nuevo, y nosotros trabajamos para el usuario final, que es el que necesita tener más confianza en lo que se está haciendo“.

¿Difundir o analizar?

Estando como está la OCU detrás de Mooverang, es fácil suponer que tarde o temprano ese listado de empresas puede convertirse en mucho más, aportando al usuario un análisis detallado de los servicios que aportan cada una de estas empresas, pero “de momento no“, dice Lima. Si bien es cierto que al comentar la tarea de listarlas hablaron con los analistas de OCU… pero en un principio lo único que querían era ofrecer sólo “una lista exhaustiva sin valoraciones“.

De momento no, pero tampoco lo descartan. El problema está en que para hacerlo es necesario fijar unos criterios de análisis, y no están del todo claros cuáles son los parámetros que habría que analizar o valorar. Especialmente porque muchas de este tipo de empresas no existían hace cinco años, son muy recientes, y eso complica valorar, por ejemplo, su solidez o el trato en el tiempo. Así que, de momento, como dice Lima, lo que todo el mundo puede consultar es ese listado.

¿Una nueva burbuja?

Esta es una cuestión recurrente, especialmente después del estallido de la burbuja de las punto com. Para Alexandre Lima se trata de un movimiento natural, y una de las razones para que esto se produzca es que “hay dinero en el mercado, y los inversores en principio no saben bien en qué apostarlo; detectan oportunidades y se genera esa especie de burbuja“. En el caso de las punto com la burbuja fue realmente fuerte, pero las que se generan ahora son, en opinión de Lima, “miniburbujas“, pero necesariamente “parte del proceso“.

no todas las nuevas empresas que surjan van a poder sobrevivir

La explosión inicial permite que se generen muchos proyectos, muchas ideas, y de ahí serán las mejores las que se asienten, por eso Lima explica que “es mejor que no haya tanto filtro al principio, para no parar la creatividad de los emprendedores“. Locas o no, las ideas que surjan pasarán su proceso natural de selección y se quedarán entre nosotros las que resulten más útiles o solucionen mejor los necesidades de los usuarios.

Ciertamente puede producirse una sobreinversión en algunos sectores, pero es evidente que todas no van a poder sobrevivir. Llegará, dice Lima, el momento de la consolidación y desaparecerán los que tengan el modelo de negocio más débil, “pero creo que el mercado ha aprendido, y no llegaremos de nuevo a vivir lo de las punto com“.

Juventud y experiencia

Uno de los datos que se desprendían del listado de empresas fintech españolas era que el 75% de ellas tenían menos de 5 años de vida. Sin embargo, Lima explica que no son necesariamente personas jóvenes las que las fundan. Durante el pasado mes de enero hubo un encuentro con los CEOs de estas empresas y la mayoría tenía más de 40 años, “no son el típico emprendedor de 20 años que lanza su fintech, sino gente con experiencia en el mundo financiero“.

La falta de confianza en los bancos por la crisis dio nacimiento a las fintech

Quizá, como sostiene Lima, fue la crisis la causante principal de que el sector fintech explotara. La falta de confianza hizo que el usuario buscara alternativas a la banca tradicional. “Eso antes no pasaba, no existía esa necesidad, la gente confiaba en los productos y en los consejos de los bancos, pero la crisis cambió la visión que las personas tenían de la banca“, explica.

Al contrario que los bancos, los servicios fintech no tienen que servir para todo, por eso pueden ofrecer alternativas a cosas muy concretas. Además, como explica Lima, ahora la tecnología es tan barata y fácil de implementar, que casi todas estas empresas nacen justamente durante la crisis porque era el momento, había demanda, y había medios para hacerlo.

El futuro, prevé Lima, será de concentración, agrupando varias de estas empresas para dar un servicio más completo, caerán las que no logren financiación o no tengan su modelo de negocio claro, y llegarán grupos extranjeros a jugar en el país. “No tengo una bola de cristal, pero en 4 o 5 años veremos ya la fase de consolidación del mercado fintech”, apunta Lima.

¿Y los seguros?

Curiosamente, dentro del panorama fintech español faltan dos actores que sí tienen una representación importante en otros países: los organismos de regulación y las aseguradoras.

En el caso de las reguladoras son mucho más activas en UK y EE.UU. y están mucho más dispuestas a colaborar con las fintech, pero la zona euro complica un poco esto, ya que todo está regulado desde el BCE y no se crean tantas oportunidades. En el caso de las aseguradoras es distinto.

Según dicen, los seguros son el campo de la innovación futura en el área financiera. En UK están pasando cosas, pero Lima asegura no percibir en España que las aseguradoras se orienten a la innovación. En Francia empresas como Axa están activas creando incubadoras de startups, e invierten dinero en ello, pero en España, de momento, no existe ese movimiento. “Probablemente llegará”, dice Lima, “pero están tardando más que en otros países”. Quizá sea que se sienten tranquilas en un mercado bastante estable, pero “también los bancos estaban tranquilos”, apunta Lima.

Fintech vs. Banca tradicional

Algunos bancos están despertando de su letargo ancestral. Los viejos dinosaurios están pasando por el taller y empiezan a ofrecer a los clientes servicios digitales para atraer a los jóvenes, más predispuestos a probar y fidelizarse en los modelos alternativo. ¿Está la banca tradicional sumándose al movimiento fintech?

Para Alexandre Lima no se trata de la misma cultura. “Existen diferencias entre el banco y la startup fintech. El banco se digitaliza porque no le queda más remedio, y tienen mucho dinero para hacerlo. El banco se hará digital porque el usuario ahora es digital, pero no considero que el banco digital sea fintech“.

Que un banco se digitalice no lo convierte en fintech

Lima habla de “cultura fintech”, una concepción en origen que la convierte en transparente, sencilla y adaptada a las necesidades de los usuarios. Aunque el banco se digitalice su política sigue siendo la misma, que hay que ingresar más cada año, fijando objetivos de venta de productos, y tratando a toda costa de metérselos a sus clientes, de forzarles a suscribir productos, hacerte tarjetas, domiciliar tu nómina, tus recibos… Sin embargo “el fintech es un sector muy vertical, centrado en una actividad concreta para el usuario”.

Eso no quita que algunos bancos colaboren con empresas fintech para dar más servicios, pero eso no las hace fintech. “Al banco tradicional le faltará siempre la transparencia que demanda la sociedad de hoy. Si el usuario paga por algo el retorno debería ser lo que está buscando, de forma sencilla, adaptado a una necesidad, y que sea muy fácil de usar”.

Posiblemente sea inevitable que las empresas fintech que entren a trabajar para un banco acaben absorbidas por la política del banco, perdiéndose su cultura original, “es un riesgo”, pero a pesar de eso Lima considera que, en general, esto beneficia más a las pequeñas empresas de lo que las perjudica. Muchas de ellas prestan servicios B2B, por lo que las empresas ganarán conforme los bancos apuesten por los servicios fintech, con lo que al final todo será una mezcla de colaboraciones entre bancos y fintech.

Seguridad

Hace unos años, pesar en meter los números de nuestra tarjeta para hacer una compra online producía repelús a más de uno. Hoy es algo normal. Para Lima es el mismo proceso que están viviendo las fintech. Poco a poco están ganándose la confianza de los usuarios, que dejan de ser reticentes a agregar los datos bancarios y de las tarjetas en determinadas aplicaciones. Realmente, explica Lima, “es más el miedo emocional que el riesgo tecnológico”.

la gente menor de 30 valora más el servicio que la seguridad

Nunca ha sido tan barato para una startup implementar seguridad equivalente a la de los bancos más seguros y potentes. Son los mismos protocolos, los mismos sistemas de encriptación, etc. “pero la gente sigue pensando que un banco Sabadell es más seguro que Mooverang, pero usamos los mismos mecanismos“, afirma Lima.

Influye sin duda la edad. Los menores de 30 años no suelen tener ningún problema con esto y piensan más en el valor que aporta la aplicación que en la seguridad, pero para los mayores de 35 la seguridad es un tema importante y no terminan de fiarse.

Otra preocupación suele ser la de la cesión de datos. En el caso particular de Mooverang, Lima asegura que no se cede ningún dato a nadie. “No tenemos publicidad, los datos están encriptados en servidores españoles con varias capas de seguridad; ofrecemos un servicio gratuito y otros de pago, que es de donde se obtienen los ingresos, y tenemos el respaldo de la OCU. Evidentemente otras empresas tienen otro modelo de negocio, y ofrecen todo gratis, pero venden los datos de los usuarios a terceros. No es nuestro caso“.

El futuro de las colaborativas

Lima está convencido de que lo tienen. Son el reflejo de un verdadero cambio en los hábitos de consumo que están creando muchas oportunidades para muchos y muy variados sectores. Es una forma de financiación alternativa a los bancos que funciona igual para aportar dinero a una startup o a una obra de teatro. Son muchas áreas, comenta Lima, que los bancos no suelen cubrir, lo que permite que salgan adelante muchos proyectos.

“Creo que tienen futuro porque es la manera en como el consumidor está actuando, compartiendo coche, maletero, etc. Claramente la financiación no podía quedar fuera de ese modelo”, señala. Los riesgos siempre existen, pero en este caso existe la oportunidad de ver las valoraciones y opiniones de otras personas antes de decidir dónde poner el dinero o la ayuda.

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