Vicente Meavilla
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Vicente Meavilla Seguí, matemático y pedagogo

Las matemáticas no tienen ideología ni profesan religión alguna

Vicente Meavilla Seguí tiene ya a sus espaldas varias publicaciones de divulgación matemática. “Matemática sagrada“, publicada en noviembre de este año por Almuzara, es un recorrido histórico y cultural por las cuestiones religiosas (y también los religiosos) que han impulsado el avance de las ciencias matemáticas a lo largo de los tiempos. La especialidad de Meavilla es justamente acercar una ciencia tan “hueso” como las matemáticas a casi todos los públicos. Él es, además de matemático y uno de los pocos dibujantes de figuras imposibles, pedagogo, y eso se nota en libros como “La sinfonía de Pitágoras“, “El lobo, la cabra y la col“, “Esto no estaba en mi libro de matemáticas” o “¿Cuánto vale la X?”. Notoria y agradablemente didácticos, sus textos cumplen la complicada misión de que los números no se le atraganten al lector. Aunque en este último libro hay capítulos que pueden asustar por la profusión de fórmulas y demostraciones (geniales para los que gusten de este tipo de pasatiempos), el grueso del libro puede ser perfectamente seguido por cualquier profano sin perder la esencia de la lectura. En TnL tuvimos la suerte de poder lanzar algunas preguntas al profesor Meavilla con motivo de la publicación de “Matemática sagrada”.

 

Ficha Técnica

Portada Matemática Sagrada
Autor: Vicente Meavilla Editorial: Almuzara (colección Guadalmazán). Primera edición: noviembre 2014 Precio: 15,95 €

TNL: En su libro expone ejemplos de cómo las religiones influyeron en el avance de las matemáticas, aunque son más conocidos los casos en los que la religión ha limitado el desarrollo científico, ¿o no ha sido del todo así en el caso de las matemáticas a causa de las tradiciones que señalan que la creación y el orden del Universo son matemáticos?

En relación a su pregunta, creo que la Matemática debe contemplarse desde dos ópticas distintas: la teórica y la práctica. Si nos centramos en la matemática teórica, caracterizada por su abstracción, estimo que no limita el desarrollo científico sino todo lo contrario. En cambio, la matemática aplicada (o si se quiere, la aplicación de las Matemáticas) puede limitar el desarrollo científico, puede manipular los datos estadísticos, etc.

TNL: ¿Considera que es imposible ser un científico realmente objetivo si se tienen creencias religiosas o viceversa, una persona religiosa no puede estar limitada por sus creencias a la hora de indagar en la ciencia?

Las Matemáticas no tienen ideología ni profesan religión alguna. Sin embargo, los matemáticos y las matemáticas pueden ser de izquierdas o derechas y creer en algún Dios. En consecuencia, tanto los campos de investigación como los productos obtenidos en ella, dependen o pueden depender de las creencias de los investigadores.

TNL: En “Matemática sagrada”, en el ejemplo de “Euler y la existencia de Dios”, ¿qué es lo que prueba la fórmula que Euler mostró a Diderot? 

La «demostración» algebraica de la existencia de Dios, que Euler propuso a Diderot, es una broma matemática que le gastó el matemático suizo al filósofo ateo. La prueba de Euler no demuestra, evidentemente, la existencia de Dios; tan sólo pone al descubierto el analfabetismo matemático de Diderot.

TNL: La arquitectura sagrada ha logrado, en su mayoría, llegar hasta nuestros días, ¿hemos perdido la capacidad de construir cosas duraderas o el sentido de lo sagrado en lo que hacemos? 

La rapidez con la que actualmente se desarrollan las ciencias y las técnicas hace que cualquier descubrimiento de hoy sea obsoleto mañana o pasado mañana. Por tanto, no debe extrañarnos la escasa durabilidad de las «construcciones» humanas ya sean de carácter material o espiritual.

Perfil del autor

Vicente MeavillaVicente Meavilla Seguí nace en Mahón en 1949. Es licenciado en Ciencias (sección de Matemáticas) por la Universidad de Zaragoza y Doctor en Filosofía y Letras (Pedagogía) por la Universidad Autónoma de Barcelona. Ha sido docente en institutos, y también en el área de Dídáctica del Departamento de Matemáticas de la Universidad de Zaragoza. Autor de diversos libros, también ha escrito numerosos artículos sobre didáctica y ha presentado ponencias internacionales y nacionales sobre ese mismo tema.

TNL: Comenta en “Matemática sagrada” que las matemáticas japonesas estuvieron aisladas del resto del mundo hasta el siglo XIX. Un matemático occidental que accediese entonces a ellas ¿podría haberlas entendido?

Dado que las Matemáticas pueden concebirse como un lenguaje universal para modelizar el mundo que nos rodea, estoy absolutamente convencido de que los matemáticos occidentales que accedieron a los conocimientos de las Matemáticas del Japón (y a las de otras culturas) no tuvieron muchas dificultades a la hora de comprender sus métodos y procedimientos. Creo que esto responde a su pregunta.

TNL: A pesar de que se tiene la idea de que las matemáticas son algo frío, están relacionadas con cosas tan “cálidas” como la proporción, la armonía, el arte, la música… ¿no es una contradicción, al menos en 

La «idea» errónea que la mayoría de los mortales tiene de las Matemáticas se apoya, generalmente, en la creencia de que es una disciplina difícil e inútil (ajena a cualquier aspecto práctico, estético,…de la realidad). Sin embargo, las Matemáticas regulan la belleza (número áureo), están presentes en las columnas del Santuario de Torreciudad (sucesión de Fibonacci), las encontramos en algunas esculturas de la artista Bathsheba Grossman (poliedros regulares), son perceptibles en las cubiertas de algunas obras del arquitecto Félix Candela (superficies regladas), etc. Dicho con otras palabras: la contradicción que me plantea sólo existe en aquellas mentes que no son capaces de descubrir la presencia de las Matemáticas en otras manifestaciones culturales de la humanidad.

TNL: Hay construcciones de la arquitectura sagrada como las pirámides que resisten el paso del tiempo. Se sabe que los antiguos pitagóricos hablaban ya de que la Tierra era redonda, y Aristarco de que no era la Tierra, sino el Sol, el que estaba en el centro del Sistema Solar. Eran capaces de calcular con precisión solsticios y equinoccios, junto con el aparente movimiento de algunas estrellas, y construir sus templos para que estos se contemplasen desde el recinto en un día señalado. Todo eso con medios menos tecnificados que los que tenemos en la actualidad. Todo este rollo es para preguntar si el estudio de la ciencia antigua es capaz de sorprender a los matemáticos de la actualidad y por qué. Qué hechos y descubrimientos de la antigüedad son lo que más sorprenden a los científicos de hoy. 

Para cualquier estudioso de la historia de ciencia resulta sorprendente que, con los pocos medios técnicos de que disponían, los antiguos investigadores fuesen capaces de obtener tantos resultados interesantes. Particularmente, siempre me ha maravillado el descubrimiento del sistema de numeración decimal que usamos diariamente en múltiples actividades. Resulta fascinante que con sólo diez símbolos se puedan representar y manipular (sumar, restar,…) una infinidad de entes matemáticos: los números.

TNL: Usted es matemático, pero también es doctor en Filosofía y Letras. Además de con lo religioso, el desarrollo de las ciencias y las matemáticas tiene una fuerte vinculación con la filosofía desde Pitágoras hasta Newton o el mismo Einstein (que era seguidor de Spinoza). Todos veían una relación entre lo sagrado (independientemente de la religión) y la ciencia. ¿No pasa actualmente lo contrario, que trata de desvincularse totalmente el pensamiento filosófico trascendente del científico?

No se trata de desvincular y enfrentar trascendencia y ciencia, sino de un modo distinto de interpretar la relación entre ambos términos. No veo ninguna necesidad de contraponerlos. La respuesta viene dada por el uso que se ha hecho del término trascendente. Lo trascendente ha tenido un uso habitualmente como lo referente a la divinidad. No debemos ser tan ingenuos que lo restrinjamos a una naturaleza superior y propia de Dios en relación a lo inmanente. No hay que olvidar que la persona se trasciende a sí misma en cada una de sus creaciones. La creación científica -la matemática en el caso que nos ocupa- hace que se trascienda a sí misma cuando nos ofrece una nueva fórmula o una interpretación geométrica de la realidad; una modelización del mundo, como decía antes. Ni la estupidez ni aun la barbarie humanas –de todo ha habido y hay- impedirán que la ciencia sobreviva, se trascienda a sí misma y sea testigo de la historia.

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