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Javier Quesada, Fundación Premios Rey Jaime I

Los gobiernos no suelen hacer caso de las recomendaciones de los expertos

Si tuviésemos que buscar en España un equivalente a los Nobel podríamos encontrarlo en los Premios Rey Jaime I, un evento relativamente poco conocido por la sociedad, pero que lleva 27 años reconociendo la labor investigadora en nuestro país. Además, es uno de los pocos lugares del mundo donde se da cita como jurado un elenco de premios Nobel tan significativo y relevante como el que se aglutina anualmente en Valencia alrededor de estos galardones.

Con motivo de la presentación en Madrid de los premios, que se fallarán en Valencia los días 7 y 8 de junio, tuvimos la oportunidad de hablar con Javier Quesada, Catedrático de Análisis Económico en la Universitat de València y adjunto a la presidencia de la Fundación Premios Rey Jaime I.

QuesadaJavier Quesada (primero por la izquierda) junto a los premiados de 2015 y Santiago Grisolia (primero por la derecha).

Quesada habla del nacimiento de los premios en 1989 de la mano de Juan de Herrera, presidente de la entonces Petromed, y el bioquímico valenciano Santiago Grisolia, quien convenció al anterior de la necesidad de crear unos premios a la investigación (que en aquel momento se llamó “Investigación Básica”), justamente en una época en la que todavía la investigación no era un tema del que se hablara en España. Siete años después, en 1997, entra como colaborador la Generalitat y los premios se convierten en Fundación Premios Rey Jaime I, se añaden nuevas modalidades del galardón: economía, medicina, medio ambiente, urbanismo, nuevas tecnologías, emprendedores, compromiso social… Hasta el día de hoy, donde 23 premios Nobel forman parte del abultado jurado (entre 12 y 15 por categoría) que decidirá la próxima semana los nombres de los premiados.

En y para el país

Para Quesada, las principales fortalezas de este galardón están en su jurado, en los premiados y en los patrocinadores. En el jurado porque cuenta con un número importante de premios Nobel entre sus filas, por eso podemos hablar de que estamos ante uno de los galardones más prestigiosos de nuestro país. Cada grupo de jurados tiene que examinar aproximadamente 260 candidaturas para su modalidad, pero sobre todo tienen que valorar lo que se hace en España. Aprovechando una ocasión en la que un número tan alto de Nobel se reúnen en un mismo lugar, la fundación organiza encuentros de algunos de ellos con distintas entidades, profesionales, investigadores, estudiantes… este año algunos de ellos se acercarán al instituto Luis Vives de Valencia para encontrarse con los alumnos del centro.

encuentroUno de los encuentros de los Nobel con jóvenes estudiantes. Edición de 2015.

En cuanto a los premiados, lo más significativo es que se valora fundamentalmente que hayan desarrollado su labor en España, dedicando su esfuerzo a construir en el país, por lo que no es imprescindible que sean españoles… y por esa misma razón hay investigadores españoles que no son incluidos por desarrollar su trabajo en otro país. Quesada señala que si nos detenemos a mirar la lista de los premiados, descubriremos que muchos de ellos han sido repremiados posteriormente por otras instituciones. En algunos casos “nos anticipamos 15 años” -dice Quesada- refiriéndose al reconocimiento que las investigaciones de los premiados, y los premiados mismos (salvo el premios al compromiso social, todos los premios se entregan a personas, no a instituciones), han tenido después de obtener el Rey Jaime I.

se premia el talento que repercute en España

En la tercera pata se encuentran los patrocinadores, empresas privadas en su inmensa mayoría, de gran calado y compromiso con el desarrollo tecnológico, la empresa y la ciencia, que son quienes sostienen el peso económico de los premios y el sostén de la fundación. Hay que recordar que la dotación del premio es de 100.000 euros, una medalla de oro y un certificado acreditativo.

Pero igual que la fundación cuenta con esos tres soportes fundamentales tiene también un punto débil, que Quesada no duda en señalar: la comunicación. De otra forma no se entiende que un evento de este nivel no esté en la mente de toda la sociedad española como una de las citas más importantes del año, en reconocimiento de todos aquellos que están dejando su esfuerzo investigador y emprendedor dentro del país. Para Quesada es esencial que la calle participe y sienta estos premios como algo que les implica directamente porque “es un talento que repercute en España“, y que la presencia de tantos Nobel en el país suponga, porque lo es, un hito informativo. “Los políticos quieren siempre crear cosas nuevas, pero aquí tenemos ya una continuidad de casi 30 años“, señala Quesada. “Es increíble que Valencia tenga mala fama por otras cosas y no tenga fama por eso“, apunta.

¿Dónde están las mujeres?

La lista de premiados en las sucesivas ediciones muestra, tímidamente, un asomo cada vez mayor de la mujer. En opinión de Javier Quesada “la presencia de la mujer es creciente”. Hay que tener en cuenta -dice- que la carrera científica es muy larga. Hay mujeres en educación, sanidad, empresa, ciencias… “y son más estudiosas, por eso en 10 años se verán más, y ciertamente cada año hay más candidatas y más premiadas… lo vamos a ver con el tiempo“, afirma. En la categoría de emprendimiento se tiene en cuenta que la maternidad es causa de que muchas veces la mujer comience más tarde en el mundo de la creación de empresas, por lo que se hace que la edad no penalice en la decisión final “siempre que no se salte la excelencia como criterio principal“, apunta.

En 10 años veremos muchas más mujeres en estos premios

Todo se alcanza desde abajo“, señala Quesada, por lo que es fundamental que el estímulo para las ciencias y las técnicas comience desde los profesores o la familia. Es la única forma de que los niños y niñas que quieran elijan lo que quieran sin condicionamientos. Es habitual que se elijan las carreras en función de dónde van a estar las amistades, de la profesión de los padres u otros factores que son ajenos a las propias vocaciones de los chicos. El problema es para niños y para niñas. Igual que hay chicos que no se animan a entrar en Enfermería porque está más asociada a las mujeres, hay chicas que no se deciden a hacer carreras científicas por lo mismo, explica Quesada.

premiadosLos premiados de 2015 con SM el Rey.

Seguimiento

Desde la fundación se hace seguimiento de los premiados. Explica Quesada que se insta a los ganadores a formar parte del Consejo Consultivo de la Generalitat Valenciana, y se les invita a mantener el vínculo y a reunirse con la gente de las otras disciplinas para elaborar informes con recomendaciones para el Gobierno de la Nación o para el Gobierno Valenciano, lo que les permite tener más notoriedad y visibilidad ante la sociedad. “El premio les da la autoridad para que se les vea como expertos, y no como interesados“, apunta, y vuelve a resaltar que es fundamental que la sociedad los vea e identifique como valores esenciales del país, aunque como “no suelen ser presumidos“, les cuesta hacer alarde en público de los premios que han cosechado. De esa forma, gente de gran valía social aparece años más tarde en la prensa por sus investigaciones y logros, pero no se les vincula con este premio… y quizá fue gracias a esta dotación que pudieron conseguirlo.

los gobiernos prefieren la fidelidad a la profesionalidad

Aunque muchos de ellos se suman a ese Consejo Consultivo de la Comunidad para aportar su opinión independiente como expertos lo cierto, dice con tristeza Quesada, es que los gobiernos no suelen hacer caso de lo que dicen. Cada vez que un proyecto de ley sobre sanidad, ciencia o innovación sale, ellos aportan a la sociedad una valoración basada en su experiencia y en su conocimiento, pero las instancias del poder ejecutivo “no les hacen caso”. Puede, dice Quesada, que la primera línea política esté más centrada en apagar fuegos, pero la segunda línea debería estas más próxima a las recomendaciones de los que saben de qué va la cosa, y “es lamentable que no se les dedique tiempo y atención“.

Quesada se muestra escéptico en lo que toca a los políticos: “El problema es la alternancia, que hace que se toquen figuras que no deberían estar sometidas al vaivén de la política, que siempre exige más fidelidad que profesionalidad, pero no se puede poner precio a la independencia“, asegura. “Me gustaría que los gobiernos escucharan más a los expertos, y también que les explicaran por qué no les hacen caso“, concluye.

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