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Fernando Blasco, profesor de matemáticas en la UPM, divulgador y mago

Las matemáticas son un ejercicio de creatividad

Siempre me ha producido cierto sobrecogimiento entrar al despacho de una persona de ciencias. Estos despachos a veces son una extensión visible del interior de la persona. Hace ya muchos años tuve la fortuna de entrevistar en su despacho a Miguel Cabrerizo Vílchez, profesor de Física de la UGR. El espacio podría haber sido amplio, pero los libros y revistas, apilados como estalagmitas, obligaban a un curioso y laberíntico recorrido para alcanzar la mesa. Cuando le comento esta anécdota a Fernando Blasco se sonríe. Conoce a Cabrerizo desde hace años, y comparten la afición por salirse de vez en cuando de la pura teoría y hacer demostraciones poco convencionales del uso de las ciencias.

Fernando Blasco es un “matemago”, y en su despacho de la Escuela de Montes de la UPM tiene pósters de encuentros de ciencia y magia, y un montón de coloridos cachivaches curiosos se sostienen como pueden en los anaqueles y comparten espacio en la mesa, junto con media tableta de chocolate y varias tazas de café vacías. Una pizarra muestra fórmulas y escritos crípticos para los profanos, gracias a que varios discos de 3 1/2 actúan de sujeción, impidiendo que una enorme tela verde los tape. Blasco llegó a las matemáticas por pura vocación y a la magia por devoción, y hoy es uno de los referentes nacionales en divulgación de magia matemática… que tampoco está tan lejos de las matemáticas mágicas. En cualquier caso, la una está llena de la otra.

Matemático por vocación

“Me gustaban las mates”, afirma Blasco sin rubores. Es consciente de que Matemáticas no es precisamente una de las asignaturas más populares entre los escolares, y reconoce que el papel del profesor es fundamental para saber despertar el gusto por la materia. En su caso cuenta que tuvo mucho que ver un profesor de matemáticas que era físico, que supo enseñar la asignatura muy bien: “Mucha gente las acaba rechazando porque no las entiende. Es un error querer aprenderlas de memoria, hay que entenderlas, si no es muy complicado. En Matemáticas no te vale el mismo método de estudio que en Derecho, por ejemplo. Hay leyes y cosas que son de memoria, pero en conjunto es muy poco, y casi todo hay que entenderlo. Eso es fundamental en la resolución de problemas, porque te dan una hoja en blanco, una serie de datos y tienes que resolverlo, es un ejercicio de creatividad. Es difícil enseñarlo y es igual de difícil aprenderlo.

las matemáticas no se pueden memorizar, hay que entenderlas

El profesor y su formación son fundamentales para que la materia te guste o no te guste“, y Blasco tuvo muy claro casi desde el principio que su vocación matemática le llevaba a ser profesor. Los años en la facultad, dice, “fueron muy duros“. En la carrera tenían 18 horas de clases a la semana, muy poco en comparación con otras carreras, además en un horario realmente cómodo de 8:30 a 11:30 y una tarde a la semana, pero el tiempo que no eran clases suponía “una burrada de trabajo dedicado a deducir, pensar y resolver problemas“.

Blasco cuenta que la primera vez que llegó a la facultad, en el seminario de Geometría, les pusieron una hoja con entre 10 y 20 problemas para resolver con regla y compás, “algo muy olvidado y de lo que es más útil para el ciudadano medio“. Acostumbrado a que en Bachillerato te mandasen los deberes el viernes para el lunes siguiente, Blasco se pasó el fin de semana acumulando frustraciones. A pesar de dedicar casi todo el tiempo a los ejercicios sólo pudo con 5… pero es que eran problemas que había que resolver a lo largo del trimestre conforme se avanzase en la materia. El primer examen que les pusieron fue algo más liviano, sólo 5 problemas, pero 4 horas y media para resolverlos. Evidentemente, la vida de la facultad no tenía nada que ver con la apacible vida del estudiante de Bachillerato.

En clase eran ciento y pico alumnos, un número bastante elevado, y con un promedio de chicos y chicas bastante equilibrado, al igual que entre el profesorado, donde prácticamente hombres y mujeres eran mitad y mitad. Al acabar la carrera tuvo la suerte de optar a una de las pocas plazas para profesor de Matemáticas en la Politécnica que se convocaron a partir de entonces. Por la tarde daba clases y por la mañana se preparaba la tesis. Se ganó su doctorado defendiendo el “Análisis funcional teórico sobre algunas propiedades tipológicas de espacios de polinomios, pensados como duales de productos tensoriales” (si las notas no me fallan). Algo muy de matemáticas teóricas.

Teórica vs Aplicada

En 1854 George Boole publicó un trabajo en el que exponía un sistema de reglas matemáticas para tratar problemas lógicos y filosóficos cuando sus argumentos admitían sólo dos tipos de respuesta: verdadero o falso. En aquel momento el trabajo de Boole no era más que un tratado de Matemáticas teóricas. Años más tarde alguien encontró que aquella teoría podía tener una interesante aplicación, y se basó en el álgebra de Boole para desarrollar la aritmética computacional, asentada sobre la alternancia de unos y ceros. “Cuando se pensó hace más de 160 años no eran matemáticas aplicadas, hoy sí“, dice Fernando Blasco cuando le preguntamos por cuánto de teórico y cuánto de práctico hay en las matemáticas.

Que lo teórico llegue a aplicarse es a veces cuestión de tiempo

Luego nos habla de otras cosas, como la teoría de números. “A muchos matemáticos les gustaba que este tema fuese muy puro, sólo teoría matemática. Pero la teoría de números, sólo por la parte que se dedica a ver las propiedades de los números hoy es esencial en criptografía, que está basada en las propiedades de los números. Era teoría, y ahora nuestra seguridad en Internet depende de eso, así que la frontera entre lo teórico y lo práctico en matemáticas es sutil y a veces cuestión de tiempo“. Igual podemos decir de las matemáticas diferenciales que se emplean en la predicción del tiempo con sus ecuaciones, que describen el movimiento de los fluidos; o todo lo que es cálculo numérico, que es lo que permite que ahora, cuando vas al dentista, un aparato te escanee la boca en 3D y diseñe las piezas que hay que mandar a la impresora 3D, “en lugar de morder una pasta asquerosa como se hacía antes, eso son matemáticas“.

Las matemáticas aplicadas resuelven problemas inmediatos, y puede que en 100 años algunas de las teorías matemáticas tengan aplicación“. Quizá por esa razón, explica Blasco, el interés de las empresas está más en la aplicada que en la teórica, porque es de lo que se pueden tener resultados inmediatos, pero “en matemáticas es buena la paciencia y las cosas a largo plazo.

Magia por devoción

Como a muchas cosas en la vida, Fernando Blasco llegó a la magia por casualidad. Un año fue a ver “Madrid x la Ciencia” con su hijo y pensó inmediatamente que quería participar de aquello para “acercar las cosas de ciencia a todo el mundo“. Blasco, como mago aficionado, vio entonces que podía aprovechar la base matemática de muchos juegos de magia para acercar el conocimiento de esta ciencia a la gente y, en especial, a los niños.

En 2002 se hizo un experimento en la Universidad para ver cómo se producía el flujo de entrada de las nuevas monedas de euro en España. Luego, la Real Sociedad Matemática Española le pidió que hiciera magia matemática en un stand. A la gente le gustó aquello “y así empezó la cosa“, haciendo juegos y dando charlas sobre magia matemática. Luego llegó el momento de otra cosa y Blasco publicó un libro sobre matemáticas recreativas, aunque como él mismo dice: “Yo leía a Martin Gardner, y casi todo lo que hago ya lo contaba él“.

https://www.youtube.com/watch?v=Wguz4pjZS38

Opina Blasco que a la Universidad le ha venido muy bien todo esto porque “ante estaba muy aislada de secundaria y bachillerato y ahora visitamos muchos institutos. Así es como enseño también a los futuros ingenieros de montes, pero también enseño mucho a los chicos de bachillerato y en formación del profesorado”.

Ahora hay un proyecto de la Cátedra de Cultura Científica, con la financiación del FECYT, sobre “De la magia de la ciencia a la ciencia de la magia”, que enseña formas de usar la magia para mostrar la ciencia. La diferencia entonces entre magos y científicos es que “nosotros sí explicamos los trucos” aunque sin romper la sorpresa. “Aprovecho muchas cosas que un mago no va a usar. Hay una parte de la historia que es común para científicos y magos. Los magos han estado siempre en contacto con los científicos, y muchas veces han sido los primeros en mostrar cosas a la sociedad que la sociedad todavía no conocía“. Blasco cuenta casos como el de esos magos que nada más entrar al teatro iban encendiendo las luces a su paso. Acababan de inventarse las bombillas eléctricas, y fueron de los primeros en usarlas en sus espectáculos cuando aún había una gran parte del mundo que no las conocía, por eso el efecto era tan asombroso.

Enseñar a los que enseñan

Así es como volvemos al principio, porque como vivió Blasco en sus propias carnes “el profesor es clave para que te guste una asignatura, y en primaria es fundamental“. Blasco cuenta que no hay especialidad de matemáticas para los profesores de primaria, ni de lengua, “y ambas son esenciales a mi juicio“.  Los profesores reciben una formación global y se queda corto, por eso enseño a los profesores en activo recursos prácticos de cosas que pueden hacer en clase. Muchos jóvenes llegan a Magisterio se quitaron las matemáticas del medio en cuanto pudieron, así que ni su capacidad ni su “amor” por la asignatura ayudan convertirles en buenos transmisores del entusiasmo por las matemáticas.

Es fundamental que en primaria se enseñen bien

Mi padre no estudió, le pilló la guerra con 13 años, pero recuerda que el maestro les llevaba a ver el tren y medía todo el terreno con ayuda de los alumnos. Eran mates muy prácticas, y todos veían que el que sabía más de allí era el maestro. Ahora a los profesores no se les valora, y no hay que entrar a buscar culpables, pero es que esos maestros sabían mucho y controlaban mucho de matemáticas“, comenta Blasco, y defiende que aunque el nivel de mates de primaria no es como el de bachillerato, es ahí donde es más importante que el profesor sea muy bueno.

La ciencia interesa, y mucho. La sociedad siente curiosidad y quiere conocer por qué pasan las cosas. Pero al mismo tiempo que la divulgación científica crece en seguidores, también lo hacen numerosas pseudociencias. Sin embargo, para Blasco el primer beneficio de que la ciencia se difunda es que las pseudociencias caen. “Las pseudociencias existen por falta de cultura científica“, por eso insiste en la importancia de que la divulgación seria crezca, y se hable también de qué cosas son pseudociencias y qué cosas no lo son. Es el caso de algunos fenómenos paranormales que no son más que trucos de mago. Habla del ilusionista James Randi, promotor de una fundación educativa, ofreció hace algunos años una suma de un millón de dólares a cualquiera que afirmara que era capaz de realizar algún fenómeno paranormal que él no fuese capaz de reproducir. Su interés como mago y escéptico, cuenta Blasco, es que la gente vea y comprenda que detrás de muchos de estos fenómenos puede haber trampas, y se cuestionen las cosas dos veces antes del creérselas.

Es importante que la sociedad tenga formación científica. Europa está preocupada por toda la gente que no entra a las carreras científico tecnológicas, pero hay un peligro en banalizar la ciencia, porque parece que todo es divertido y no es así, son carreras duras, los becarios de laboratorios están mal pagados y todo eso se tiene que saber también. Eso sí, es algo apasionante, y se tiene que trasmitir“, dice Blasco. En la mente de las personas aún pervive esa división entre letras y ciencias, pero para Blasco ciencia y cultura es una barrera que hay que romper. “Puede que yo no sepa pintar un cuadro, pero sé valorarlo, sé si me gusta o no, y en ciencia quizá el fallo ha sido de los propios científicos, porque la ciencia no ha estado tan metida dentro de la sociedad, y ahí tenemos a un Echegaray, premio Nobel de Literatura, pero también ingeniero y matemático“, pero de Echegaray sólo se recuerda su aspecto de literato. A veces se dan situaciones sorprendentes, como que el premio al ganador de los monólogos científicos del Famelab sea un iPad. A los científicos estos reconocimientos les sirven para poder seguir trabajando en sus laboratorios, y la gente que sigue en la divulgación es porque les apetece, no por los beneficios económicos.

Matemáticas para la sociedad

A todos nos queda claro para qué nos sirve sumar, restar, multiplicar y dividir. La regla de 3 fue un descubrimiento, y con las ecuaciones empezamos a ver que había formas de resolver problemas algo más complejos, pero no siempre con una visión clara de para qué te podía servir en el día a día despejar la X. En clase teníamos los clásicos problemas de un tren sale de Pamplona a las 11:30 a una velocidad de 90 km/h y otro sale a la misma hora de Badajoz a una velocidad de 120 km/h… y cada vez que había que calcular en qué punto se encontrarían ambos trenes alguien preguntaba “¿Y esto para qué me va a servir?”

los planes de estudio no se consultan con los profesionales

Ahí ha estado siempre la clave, en lograr hacer entender a los niños para qué iban a usar las matemáticas en su vida cotidiana. Pero generalmente, cuando tenías claro que te ibas a letras, el interés por las mates, la física y la química quedaba mal aparcado, casi con alivio por librarse de esas materias. ¿Qué pasa entonces con la utilidad cotidiana de las mates? ¿Realmente no las puede usar nadie aparte de los científicos o los ingenieros? ¿Hay unas matemáticas más útiles que otras? Acribillamos a Fernando Blasco con estas preguntas y la respuesta nos sorprende: “Probabilidad y geometría son materias que metería en los planes de estudio porque están más cerca de la sociedad y de los ciudadanos“, dice. Es importante saber manejar bien pesos, volúmenes, medidas, áreas… son cosas que permiten saber que los tetrabricks tienen esa forma porque ocupan menos espacio y gastan menos cartón. Imagina que quieres hacer un reloj para tu pared, y dibujar tú mismo los números del interior de la esfera, ¿cómo podrías dividir la circunferencia en 12 si sólo dispones de una regla y un compás? Y lo mismo con la probabilidad, ¿cómo se nos da hacer estimaciones de lo que llevamos gastado en el carro de la compra antes de llevarnos el susto en la caja?

Los que diseñan los planes de estudio no están en contacto con los profesionales“, señala Blasco, y lamenta que los planes de matemáticas sigan más o menos igual que con la anterior ley, con pocas horas. Con la ESO no es raro que lleguen alumnos a primero de carrera que no saben qué son los fractales, y haya que perder tiempo en clase explicando cosas que ya debían traer sabidas del bachillerato.

No todo son malas noticias. Las matemáticas tienen por delante un interesante futuro dentro de las nuevas tecnologías, ¿no son matemáticos los fundadores de Google? Filólogos, matemáticos y lingüistas tienen un papel protagonista en cosas tan tecnológicas como la creación de estructuras lógicas en programación, el desarrollo de la Inteligencia artificial, la aplicación de la semántica al big data, la criptografía en seguridad. Hoy se diseñan medicamentos usando cálculos matemáticos o se catalizan reacciones moleculares. “Hay muchas cosas que no existían hace 20 años y no sabemos a dónde irán en el futuro, o qué nuevas cosas aparecerán, pero las matemáticas estará ahí, porque las matemáticas son el lenguaje que usa la ciencia“, concluye.

One Response to Las matemáticas son un ejercicio de creatividad

  1. Concha 12 Julio, 2016 at 11:55 #

    Ha sido un curso geniall el que has impartido aquí en Barcelona, me has conmovido tú y las mates que hay detrás de la magia que contabas, empezaré a trabajar con ello para motivar a mis alumnos. Gracias

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