" />
0 COMENTARIOS

Sol Fauquier, 99designs

Ofrecemos lo que el cliente necesita, y si genera beneficio bien. Es lo contrario del lucro absoluto

En medio de las noticias de corruptelas, intereses personales y corporaciones sin escrúpulos, pareciera que no existen esperanzas para el cambio. Sin embargo, ese cambio se está produciendo ante nuestras propias narices. Sólo es cuestión de no dejar que el polvo que levantan los cascotes de las viejas estructuras al caer, nos impidan ver los nuevos edificios que, inexorablemente, se están levantando. Los cambios llegan desde el interior de las mismas corporaciones. No se trata de lavados de imagen ni del uso propagandístico de la responsabilidad social corporativa, sino de un cambio de concepto que parte de las mismas personas que gestan, desde el inicio, la idea de una nueva empresa. Personas que ya no entienden el modelo de negocio en función de cuánto se gana, sino de ofrecer algo que sea necesario para las personas, llenar un hueco existente, no creado, “y si genera beneficio bien”, pero desde un camino diferente, contrario al que se ha estado siguiendo hasta el momento, donde el principio y la finalidad del lucro era absoluto. Conversamos de ello con Sol Fauquier, directora de Marketing de 99designs para España, una empresa que, como nos explica, comenzó hace 8 años. “Éramos una startup, estamos dejando de serlo, y tenemos clientes que son startups“, señala Fauquier.

99designs es la mayor agencia de diseño del mundo, con 311.557 diseñadores de todo el planeta trabajando para ella. Sus inicios tienen lugar hace 8 años en Australia, por un grupo de diseñadores. Competían entre ellos en parte como un juego y en parte como entrenamiento. Una forma de crear su propio sistema de prácticas sin esperar a que ninguna empresa otra empresa se lo viniera a ofrecer. Entre ellos se planteaban retos. Alguno exponía en un briefing una idea y el resto se ponía a trabajar sobre ella. Las diferentes propuestas entraban a concurso y votaban por la que consideraban mejor. Un día a uno de ellos le surgió la oportunidad de un cliente, pero no era su especialidad, así que ofreció 300 euros al que consiguiera hacer algo al gusto y necesidad del cliente. Ya lo habían hecho por diversión, ¿por qué no en serio?, ¿por qué no con la posibilidad de ganar todos? A partir de ahí nace la plataforma 99designs, fundamentalmente “pensada por diseñadores para diseñadores“, explica Fauquier, “donde grandes y pequeños pueden encontrar lo que necesitan a un precio razonable para todas las partes“.

Complejo por dentro, sencillo por fuera

Equipo de 99desings en su sede de Berlín. En la foto faltan los dos perros que también forman parte del mismo.Equipo de 99designs en su sede de Berlín. En la foto faltan los dos perros que también forman parte del mismo.

El desarrollo que hay detrás de la plataforma y que hace que todo el servicio funcione es extremadamente complejo, pero increíblemente simple para el cliente y el diseñador. Diseñadores y agencias están acostumbrados a trabajar con briefings, pero la mayoría de los clientes no, y ese es el principal problema con el que se encuentran: saber exactamente qué es lo que quieren y expresarlo de manera que el creativo lo entienda. Sin ese paso previo, diseñar algo al gusto y necesidades del cliente es prácticamente misión imposible.

Desde la plataforma se pueden resolver prácticamente todas las operaciones

El 98% de las operaciones se pueden resolver perfectamente desde la misma plataforma, pero si un cliente se atasca en algún proceso, podemos ayudarle directamente“, dice Fauquier. La parte más complicada suele ser precisamente el briefing. La plataforma ofrece filtros para ayudar al cliente a clarificar su idea para los diseñadores: ¿femenino o masculino?, ¿serio o alocado?, ¿joven o adulto? idioma en el que debe ir, descripción de la empresa, nombre de la misma, color, ejemplos prediseñados para orientar la idea, ¿hay un eslogan?, ¿quiere uno?, ¿en qué tipo de soporte lo va a usar? Por tener tiene hasta una explicación del simbolismo y asociación de los colores para que el cliente vea el que mejor se puede ajustar a lo que quiere transmitir, o ejemplos de qué es un logo, qué un anagrama, qué una marga gráfica o una pictórica, qué un emblema. Un “argot” que no tiene por qué conocer el cliente, pero que el diseñador necesita para orientar su línea de trabajo. Por eso el proceso para definir el briefing está asistido de principio a fin, contemplando prácticamente todos los elementos a tener en cuenta.

Silencio, se piensa

El sistema de funcionamiento de 99designs es por medio de concurso. Una vez que el cliente expresa lo que necesita, ya sea logo, web, flyer, la portada de un libro, una tarjeta, una app, un banner, un cartel, una camiseta o una etiqueta, elige dentro de los distintos rangos de precio y servicio que hay. Para un mismo producto, por ejemplo un logotipo, hay cuatro modalidades de precio cerrado.

Web de 99desings.

Con la opción Bronce el cliente podrá elegir, al menos, entre unos 30 diseños diferentes de buenos diseñadores, por 229 euros. Con la Plata cuesta 379 euros un logo a elegir de entre unos 60 diseños de profesionales de un nivel algo superior. El Oro en logotipos se paga a 609 euros, incluye aproximadamente 90 propuestas de diseñadores expertos y la supervisión de un account manager. El precio de la opción Platino en este trabajo es de 909 euros. Con este precio el cliente dispondrá de unos 60 propuestas de primera calidad realizados por diseñadores seleccionados por 99designs como los mejores, basándose en el trabajo que hayan realizado hasta el momento y cómo lo hayan desarrollado, además de disponer también de un account manager.

Estos precios varían en función del producto que desee el cliente, pero siempre se ofrecen cerrados y con un plazo de entrega de siete días, incluyendo tasas, comisiones y el premio al diseñador. Si el cliente desea aumentar el valor del premio al diseñador para incentivar la participación de más diseñadores en su concurso, puede hacerlo, si no, el precio ya está establecido en la cantidad que se muestra en la web.

Vayamos por partes

Cada concurso consta de dos fases. En una primera ronda, que tiene una duración de cuatro días, el cliente plantea el concurso para el producto que necesita y los diseñadores que aceptan participar presentan sus propuestas. Tras esos cuatro días, el cliente comienza a valorar los trabajos presentados, ver los estilos y valorar los que más le gustan, pudiendo seleccionar un máximo de seis. Si no le gusta ninguna de las propuestas o decide no continuar con el concurso, puede solicitar que se le devuelva el 100% del dinero que haya pagado. Si le gusta alguno, entonces se pasa a la segunda ronda.

si no gusta ninguno de los diseños presentados, devuelven el 100% del dinero

A partir de aquí el cliente se pone directamente en contacto con los diseñadores seleccionados y trabaja con ellos, mediante un sistema de feed back, para afinar las propuestas: cambio de color, imagen más intensa, menos dulce, etc. La plataforma permite usar, para las votaciones de los proyectos, un sistema de estrellas, incluyendo cajas para que puedan explicar sus sugerencias, lo que les gusta, lo que no, etc. Si necesita más tiempo para terminar el proyecto tal y como lo desea también se plantea, de manera que el proceso sea muy flexible para el cliente y para el diseñador. Los trabajos planteados a través de concurso son exclusivos. Quiere decir que el diseño que salga de ahí se hace exclusivamente para ese cliente, culminando en un contrato de cesión de derechos a favor de ese cliente.

Si la experiencia entre cliente y diseñador resulta satisfactoria, para futuros trabajos no necesitan establecer contacto por medio de 99designs. La idea de la plataforma era precisamente esa: que los diseñadores entrasen en contacto con nuevos clientes y que ambos encuentren profesionales con los que seguir trabajando bien. Sin embargo, nos cuenta Fauquier, a pesar de esto, muchos clientes prefieren mantener el feedback a través de la plataforma por las facilidades que esta ofrece. A raíz de esto 99designs montó el proyecto 1-to-1, un servicio para los clientes que prefieren trabajar por medio de este sistema. En estos casos 99designs cobra una mínima comisión por el uso de la plataforma, pero los que prefieran mantener su contacto al margen de la agencia, tienen plena libertad para hacerlo.

Para grandes y pequeños

Imagina que tienes una ferretería. No es una gran cadena, ni siquiera un establecimiento de los más conocidos de tu ciudad. Es una ferretería modesta en un barrio tranquilo. Un negocio familiar que trata de competir con los medios que hoy en día facilitan que los clientes potenciales vean tu establecimiento, y decidan comprar en él en lugar de en el de la calle de al lado. Ahora, no es como hace 20 años. Cuando alguien necesita tornillería, herramientas o picaportes, lo primero que hace es buscar en Google. Su primera impresión del comercio no va a ser su trato al cliente, el ambiente de la tienda ni tener lo que el usuario necesita. Su primera impresión será la imagen que ofrezca en Internet o lo que le diferencie de su competencia directa: un logo, unas tarjetas de visita, una sencilla web o unos flyers para distribuir por el barrio. Lo primero es entrarle por los ojos al cliente. Tu ferretería no puede hacer una gran inversión en publicidad. En realidad tampoco la necesita. Por eso, con lo que ofrece un paquete Bronce posiblemente sea más que suficiente para lograr que se fijen en ti.

Desde la página de inicio ya puede verse todo el proceso.Desde la página de inicio ya puede verse todo el proceso.

A una gran empresa posiblemente no le baste el Bronce, aunque tenga la seguridad de contar con un buen diseñador. Desde la opción más Pro, como la Platino, el cliente tiene la garantía de contar con los mejores. Posiblemente existan opciones más baratas, pero difícilmente ninguna le ofrecerá, según paquete, entre 30 o 100 propuestas diferentes entre las que elegir. Y, sobre todo, que los precios se ajusten de tal manera que sea lo más equitativo para todos. Sol Fauquier nos comenta que el valor de los trabajos que se hacen supera el precio que 99designs ofrece al cliente, pero está por encima de lo que muchos diseñadores pueden llegar a cobrar por su trabajo.

No hace falta hurgar en la herida, pero es demasiado frecuente la exigencia por parte de algunos clientes de un trabajo excepcional a cambio de un precio de risa. El sistema de 99designs facilita algo que suele ser complicado en el mundo del diseño profesional, que es la democratización del mismo. Gracias a disponer de diseñadores en prácticamente todos los países del mundo, la diversidad de visiones y culturas aporta un valor extraordinario a las ideas y proyectos presentados. Tanto los clientes como los diseñadores se pueden dar de alta de manera libre y gratuita, sin mayores compromisos. Los hay, explica Fauquier, que se dan de alta como diseñadores y nunca se apuntan a los concursos. No es obligatorio hacerlo, pero si alguno es de su interés, puede competir en igualdad de oportunidades con cualquier otro diseñador, porque la palabra final es del cliente. En otras circunstancias ni siquiera podría lograr que una compañía valorara su trabajo.

EL sistema democratiza el acceso a los proyectos en función del trabajo del deseñador, no de su nacionalidad

Existe un interesante mundo de diseñadores en países emergentes a los que interesa presentar sus trabajos y son buenos en lo suyo. Puede que para un diseñador finlandés no sea interesante participar en una competición Bronce, porque económicamente no le supone gran cosa, pero en países como Bolivia, Tailandia o Filipinas la valoración de ese capital es muy diferente. Sin embargo no se trata de encasillar profesionales. “La calidad no está reñida con el país de procedencia“, señala Fauquier. Afortunadamente aquí lo que cuenta es el trabajo, no el nombre. En los paquetes Platino compiten sólo los mejores, pero esos mejores se han ganado a pulso serlo dentro de la plataforma. Quiere decir que si un diseñador, del país que sea, trabaja bien y sabe presentar sus trabajos, tratar con el cliente y obtener buenos resultados de sus propuestas, 99designs se encargará personalmente de ponerlo en la lista Platino, tenga o no tenga un nombre reconocido dentro del mundo del diseño.

Un poco de todo

¿Qué pasa si alguien tiene ya un logotipo y sólo quiere que le añadan un pequeño detalle?, ¿o retocar una foto?, ¿o cambiar el color de un banner? Se trata de trabajos sencillos que apenas tienen unas horas de trabajo, pero que a quien sea le supone tratar de localizar a un profesional, hacerle el cambio y esperar a que tenga un hueco. El servicio de switfly permite, por una tarifa fija de unos 14 euros (19 dólares), personalizar un logo para una ocasión especial, vectorizar una imagen o actualizar las tarjetas de visita, la cuestión puede estar resuelta en apenas media hora.

Aunque tener un logo exclusivo es lo ideal, en ocasiones no es absolutamente necesario. Para estos casos 99designs cuenta con una tienda de logos en la que el cliente, por poco más de 70 euros tiene un surtido de logotipos prediseñados a los que puede cambiar el nombre y el color para adaptarlo a su negocio. Los logos de la tienda son de licencia compartida. Claramente entre tantos negocios o personas como hayan comprado ese logo. Sin embargo, si alguien lo quiere en exclusiva, siempre y cuando nadie más lo haya comprado antes, puede obtenerlo, con la totalidad de la licencia, por el precio del paquete Bronce para logotipos.

Dado que los diseñadores están repartidos por todos los rincones del mundo, suele ser frecuente que ni la nacionalidad ni el idioma del cliente y diseñador sean el mismo. Aunque lo habitual es que el idioma en el que se establecen las comunicaciones directas entre unos y otros es el inglés, la plataforma dispone de una opción de traducción directa del briefing a varios idiomas. Es una de las razones por las que muchos clientes prefieren seguir tratando con los diseñadores a través de las plantillas de la plataforma que hacerlo de forma directa.

El factor humano

Cuando alguien disfruta con lo que hace, se nota. Los inicios de 99designs fueron una mezcla entre juego y práctica, pero también una manera de acostumbrarse a trabajar a cambio de la satisfacción de un trabajo bien hecho y útil. Por eso, quienes entren a su web podrán ver, entre los servicios, uno denominado 99nonprofit. Se trata de una forma de apoyar a Organizaciones sin ánimo de lucro que trabajan en beneficio de la sociedad y que, generalmente no disponen de fondos para invertir en publicidad o en imagen corporativa.

Proyecto ganador en un concurso 99nonprofit.Proyecto ganador en un concurso 99nonprofit.

Cualquier organización puede solicitar entrar a concurso con 99nonprofit, pero cada mes sólo se seleccionan ocho de ellas. Hasta el momento son 160 las organizaciones aceptadas que han logrado gratuitamente la ayuda de diseño que necesitaban. El proceso de entrada a concurso es igual, sólo que es 99designs la que abona el premio al diseñador dando los créditos necesarios para que el concurso se haga, según el trabajo realizado. Proyectos como una campaña para la recaudación de fondos para aliviar los desastres causados por por el terremoto de Nueva Zelanda de 2010. O el diseño de una camiseta para recaudar ayuda tras el terremoto de Haití. O el apoyo a campañas de obtención de fondos para DonorsChoose.org en 2013. Ahora están trabajando en una campaña para la Fundación Stopsanfilippo.

La diferencia, al final, está en cómo se hacen las cosas. Está en el factor humano. Y eso es todo lo que se necesita para el cambio.

No comments yet.

Deja un comentario