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Jorge Unda director general de SENER
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Jorge Unda, director general de SENER, y Txetxu Ribacova, uno de sus primeros ingenieros

SENER: cuando la ingeniería se hace humana

No hace mucho la RAI distinguía a Txetxu Rivacoba como Ingeniero Laureado por 45 años de brillante trayectoria profesional y humana. De esos años, 35 los pasó como ingeniero en la empresa vasca SENER y acumuló más de 15 patentes, algunas de las cuales se aplican actualmente en EE.UU., Europa y Japón. El homenaje era, en apariencia, similar a otros tantos actos de este tipo: distintas personas salen a la tribuna a lanzar su elogio, adornado con más o menos florituras y más o menos conocimiento del homenajeado. En apariencia similar. Sólo en apariencia. Es raro, pero en esta ocasión los discursos, procedentes de excompañeros de Rivacoba en SENER, uno de ellos el actual Director General, tenían, detrás de la vestidura técnica y profesional, un interior tremendamente humano y cálido.

A pesar de que hoy SENER es una empresa internacional involucrada en algunos de los proyectos civiles, navales, energéticos y aeroespaciales más importantes del mundo, fue y sigue siendo una empresa familiar. Quizá por ello, y por la impronta de sus fundadores (creada en 1956 por el ingeniero naval Enrique de Sendagorta), su valor no radica sólo en la calidad profesional de sus ingenieros, sino en los valores humanos inculcados por los Sendagorta y en algo aún más importante: el ejemplo personal a la hora de liderar tanto el trabajo como esos valores.

Como decíamos antes, SENER está presente en algunos de los proyectos internacionales más importantes del mundo, además de haber sido reconocida con el galardón Academiae Dilecta que otorga anualmente la RAI, y poco o nada de esto habría sido posible sin las personas que trabajan y han trabajado ahí. Por eso esta no será una entrevista convencional. TnL estuvo en la sede de SENER en Madrid hablando con Jorge Unda, su director general, pero no hemos querido dejar pasar la oportunidad de mostrar, a través de la trayectoria vital de uno de sus ingenieros, Txetxu Rivacoba, el otro interior de la empresa, y sus propias palabras durante su reconocimiento como Laureado.

Txetxu Rivacoba

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Nacido en 1932, este ingeniero español es responsable de más de 15 patentes, entre ellas varias toberas para propulsores de turbinas de gas que dieron lugar a los primeros motores de aviación en los que participó SENER. Cuenta con la medalla al mérito profesional que otorga el Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos. Además, es traductor aficionado de obras de literatura rusa al español.

Ingenieros inexpertos

Tal y como nos cuenta el propio Jorge Unda llegó a SENER en el 86 como ingeniero de proyecto aeroespacial. Entró a formar parte del grupo de “ingenieros inexpertos” que trabajaban con Txetxu Rivacoba. Pasó tanto con el propio Txetxu como con otros muchos de los ingenieros que se incorporaron a SENER: entraron siendo muy jóvenes y con relativamente poca experiencia, a pesar de lo cual la empresa les confió tareas de responsabilidad en sus respectivos proyectos.

Así, durante 11 años Unda hizo análisis, diseño, dirección de proyecto y otras muchas cosas, hasta que en el 97 al presidente le da “un ataque de locura temporal” y le nombra director general. “Los directores que me reportaban eran entre 10 y 20 años mayores que yo, y nunca fue un problema. Eran grandes tipos que me ayudaron muchísimo”, dice Unda.

Timoshenko y Sendagorta

Para José (Txetxu) Rivacoba hubo dos personas que marcaron su vida profesional y personal. A Stiepán Prokófyevich Timoshenko, ingeniero de Vías de Comunicación por la Escuela de San Perersburgo (fundada por Agustín de Bethancourt), lo describe como “la Estrella Polar” del ejercicio de su profesión, y no por sus libros de texto, sino “su trayectoria”.

La otra persona fue José Manuel de Sendagorta y Aramburu, Doctor ingeniero aeronáutico y el primer ingeniero español que, dice Rivacoba, le trató “de igual a igual en medio de tanta camisa azul”, cuidó de él y de su familia y trató de “salvar su alma” y demostrarle la existencia de Dios por medio del Principio de Indeterminación de Heinsemberg. Recuerda Txetxu de Manuel Sendagorta: “Bastó una sola negativa justificada mía a cumplir una orden suya para que él concibiera su propio estilo de mando, basado en la confianza depositada en sus subordinados y en la intuición al elegir a excelentes gestores. Bastó una escueta información mía para que él creara una ingeniería independiente, con un sistema matricial de organización del trabajo que garantizaba el éxito y un futuro que no todas las empresas surgidas con el boom empresarial de los años del Plan de Desarrollo llegaron a conseguir, y para que él alumbrara con décadas de anticipación la posterior expansión de SENER. Y además era un científico eminente y un trabajador infatigable”.

El Grupo SENER

La transformación de SENER en Grupo SENER con proyección internacional parte de la sucesiva creación de spinoff industriales, según explica Jorge Unda. En el 91 se firma un contrato con Rolls Royce para el desarrollo de turbopropulsores, y también abren vías de trabajo en reciclado de aceites, incineración de basuras y otras muchas cosas. Con todos esos spinoff es como se crea el Grupo. “No tenía sentido que se coordinara desde la empresa, y por eso se creó el Grupo”, explica Unda.

Desde entonces el crecimiento de la empresa ha sido más que significativo. Cuenta Unda: “En el 97, cuando tomé la dirección general éramos 600 personas y facturábamos 60 millones. Hoy somos 2.600 personas y facturamos 600 millones. En el Grupo somos 5.500 personas y facturamos 1.305 millones. Esto ha cambiado mucho, y no ha sido culpa mía, sino de toda la gente, mucha y buena que hay aquí dentro”.

El niño de la guerra en Rusia

Txetxu fue un niño de la guerra. Con cinco años fue evacuado por sus padres desde Vizcaya a la URSS. En Moscú estudia la carrera de ingeniero Civil-Energético, y obtiene el título en 1955, poco antes de regresar a España. En el 70 hace la carrera de Ingeniería de Caminos en España y obtiene el doctorado en la Universidad de Cantabria. Luego pasó a impartir clase, también muy joven, en la ETSI de Caminos. Una doble experiencia académica que permite comparar los sistemas docentes ruso y español.

Cuenta Rivacoba que en la Escuela rusa el programa docente implicaba muchas más horas dedicadas a la redacción de proyectos “durante el tiempo libre del estudiante”, más de las que preveía el programa español anterior a Bolonia. En Rusia era necesario, ya en el primer semestre, aprobar un curso de Formación Profesional Obrera que se daba en los talleres de la Escuela, donde aprendían Ajuste, Moldeo y fundición, Máquinas herramienta y Oxicorte y soldeo. “Antes de presentarse a examen, el estudiante debía recibir el aprobado de su proyecto en un colloquium con su Catedrático”, explica Rivacoba. No había cálculo de nota media, sino que se valoraba y catalogaba al estudiante según la nota más baja obtenida en el total de sus exámenes. Mientras que en España, cuenta Txetxu, llegó a conocer a un “número uno” de su promoción que tenía un aprobado en Mecánica de los Materiales y jamás había abierto el segundo tomo de Timoshenko sobre esa materia.

Otro detalle interesante de la formación de ingeniero en Rusia era que, una vez aprobado el tercer curso, todo estudiante tenía que ocupar el puesto de trabajo de un obrero mientras este disfrutaba de su mes de vacaciones. “Los gastos de viaje, alojamiento, equipamiento y alimentación de aquél corrían por cuenta del Erario público”, cuenta Rivacoba. En cuarto curso el estudiante tenía que sustituir a un Ayudante de Obras públicas, y en quinto sustituía a un Ingeniero superior.

Valores para durar

En 2006 la empresa celebró su 50 aniversario. El lema con el que nació y creció fue “Construir para durar”. En fundador y presidente de honor de SENER, Enrique de Sendagorta, se refirió en la revista de la empresa (nº 47) al “humanismo (definido por Sendagorta como unión, respeto a todos y entusiasmo) que nos hace considerar a las personas únicas en su dignidad” como un asunto “de primer orden que ha dado unidad a nuestros conceptos básicos”. También señala la intención de mantener dentro de SENER su línea tradicional “del esmero de la mejora de su comunidad de hombres y mujeres, tanto en aptitudes profesionales, como en calidad humana, en posición y en honor“. Esos fueron desde los inicios los valores tácitos por los que se rigió la empresa.

Dentro de unos años, la mayoría de los que comenzaron esa andadura ya no estarán. ¿Cómo garantizar entonces a futuro que las nuevas incorporaciones a SENER mantengan intactos esos valores? “Tenemos los valores de la compañía impregnados. Desde los fundadores se transmitieron a la siguiente generación (que ya está jubilada). Yo soy de la tercera”, explica Unda. ¿Cómo pasarán los valores a las siguientes generaciones? El director general de SENER refiere que la cultura y los valores de la compañía están impregnados de lo que quieren los fundadores. “Ellos los enseñan y transmiten a los que trabajan con ellos. Cuando entré en el grupo de inexpertos se vivían esos valores. Te formas en ese marco y al final lo terminas por vivir“, dice. Así, mientras las demás empresas redactaban su código ético dentro de su muestra pública de responsabilidad social corporativa, SENER llevaba años trabajando profesional y personalmente con el suyo.

Sólo años después el presidente decidió ponerlos por escrito. “Hay que vivirlo y transmitirlo; se educa con el ejemplo“, dice Unda. “Creo que se hace más difícil la transmisión si hay un crecimiento cada vez más grande o si compras compañías y las integras”, cuenta.

Regreso a España

El 22 de diciembre de 1956 la familia Rivacoba-Wamba llegó “con lo puesto, 400 dólares, un frigorífico, un ventilador, una cámara tipo Leika, dos maletas henchidas de libros técnicos y tres bandejas de frascos de penicilina” al puerto de Castellón de la Plana. Rivacoba cuenta que al llegar a Vizcaya descubrió a los suyos sumidos en la miseria, viviendo en una chabola de adobe techada con teja antes de que ellos llegaran. Antes de eso habían estado cobijándose durante 15 años bajo la hojalata que sacaron de unos bidones. La chabola estaba en la ladera de un monte que miraba al pantano que Altos Hornos de Vizcaya tenía en el valle de El Regato. Txetxu cuenta que cuando llovía, un enorme barrizal se formaba tanto dentro como fuera de la “infravivienda”, cuyo suelo era de tierra.

Parte de los dólares traídos de Rusia se invirtieron en comprar una burra y algunos sacos de cemento. Siete meses después del regreso a España fue admitido como supervisor de obra en una constructora sin llegar a firmar contrato alguno. Logró ahorrar a la empresa “así como el 20% de la masa del acero portador de carga con el sólo hecho de prescindir del procedimiento clásico de las tensiones admisibles”, cuenta Rivacoba. Cuando acabó el mes el dueño sacó unas 2.000 pesetas del bolsillo y se las dio. Después de eso Txetxu le dio las gracias y se marchó de allí “sin volver la vista atrás”.

Proyectos aeroespaciales

En 1962 se funda la ESRO (European Space Research Organisation), precursora de la ESA. En 1966 la ESRO presenta a concurso internacional la creación de la torre de lanzamiento de cohetes en Kiruna (Suecia), en pleno Círculo Polar Ártico, en la frontera con Finlandia y Rusia. Los cohetes se enviaban a la estratosfera y luego bajaban en caída libre y soltaban un paracaídas. Tanto en la estratosfera como en el descenso el cohete hacía mediciones. Lo más importante en el concurso era tener en cuenta el viento. Explica Jorge Unda que había que calcularlo muy bien para que no cayera ni en Finlandia ni en la URSS. Diseñar el apoyo de la torre tenía su complejidad, porque el frío extremo hacía que la tierra se congelara (permafrost).

Txetxu fue uno de los ingenieros que trabajaron en ese proyecto. No nos lo adjudicaron, pero se hizo una revisión del proyecto ganador y Txetxu identificó que el soportado de la torre tenía errores por no tener en cuenta el permafrost del suelo. Entonces se recurrió y se ganó, y ese fue el hito de entrada de SENER en los proyectos aeroespaciales. Ese fue el primero. En algunas misiones Unda estuvo vinculado personalmente.

La participación de la empresa ha estado focalizada en lo que se llama Sistemas Electromecánicos Críticos de Misión. Por ejemplo, cuenta Unda, el rover que anda ahora en Marte necesita mandar información a la Tierra de la misión, y para eso tiene una antena que, según se mueve el vehículo tiene que apuntar siempre a la Tierra. Este elemento electromecánico debe funcionar a -50 ºC y a 50 ºC, “y sin echarle ni una gota de aceite en cinco años”. Si se atasca la antena o deja de funcionar el rover ya no te vale para nada. No sirve. Eso es un Sistema Electromecánico Crítico de Misión, y “estamos especializados en eso, cada vez tratando de resolver problemas más complejos”, explica Unda.

Para la misión Solar Orbiter de la ESA SENER fabrica dos antenas que tienen que funcionar a 300 ºC de temperatura, “de eso nos encargamos, y eso se consigue con buenos ingenieros, con buena gente con pasión por la ingeniería, por hacer cacharritos y que disfruten con lo que hacen y se lo pasen bien“, resalta Unda.

Al fin iguales

Después de su primera y decepcionante experiencia laboral en España Rivacoba llegó a una empresa en cuya oficina técnica no tenían Perito Industrial y proyectaban “a ojo de buen cubero” copiando los grabados de catálogos de fabricantes norteamericanos. Evidentemente no pagaban royalties. En esta empresa le pidieron la presentación de un anteproyecto para ser admitido en la empresa. Proyecto por el que, sobraba decir, no cobraría nada.

En 1959 conoció a Manuel Sendagorta, por entonces director técnico de Mecánica de la Peña S.A. Rivacoba cuenta la anécdota de aquel encuentro cuando Sendagorta le pregunta: “¿Cómo dimensionaría usted la sección transversal de una viga carril?”, después de que Txetxu detallara el cómo Sendagorta le espeta: “¡Usted no podrá vender un kilo de viga carril en su vida! ¡Su viga adolece de exceso de masa! La respuesta de Rivacoba fue inmediata: “Mi viga tiene la rigidez suficiente para librarnos de asistir a los funerales del gruísta después de haberse descarrilado la grúa. Cosa que ocurrirá si la dimensionásemos siguiendo la teoría que usted tiene en mente en este momento; es decir: La Respuesta Postcrítica”.

También Sendagorta le pidió entonces el diseño de un proyecto para contratarle como ingeniero, solo que en esta ocasión el jefe sí que cumplió con lo pactado y Rivacoba entró a trabajar en España por primera vez “como un igual” y en condiciones de total legalidad.

Las renovables

Cualquiera que pase por la A4 camino de Sevilla verá un inmenso campo con 2.650 heliostatos (espejos) y una torre central que destaca desde lejos por el enorme destello de su punta. Gemosolar fue la primera planta comercial del mundo de almacenamiento técnico en sales fundidas. No se trata de placas solares, explica Unda, sino de una central solar termoeléctrica. Mientras que las placas solares transforman la energía del Sol en electricidad sólo cuando hay Sol, la termoeléctrica refleja la luz y el calor del Sol a través de los heliostatos, lo reflejan en un espejo y lo dirigen a la punta de la torre. En un primer tanque, el de sales frías, acumulas las sales a 300 ºC, que bombeas hacia la punta de la torre, donde tiene concentrada toda la radiación dirigida por los helisotatos. De ahí la haces bajar hasta otro tanque, el de sales calientes, para almacenarla a 560 ºC.

Con eso lo que se consigue es almacenar energía, “uno de los grandes problemas no solucionados”, explica Unda, porque la mayor parte de las renovables no son almacenables. Por lo general se cuenta con el respaldo de los combustibles fósiles, que son caros, pero la solución perfecta sería encontrar la forma de almacenar la energía de las renovables; la otra opción es la de crear una interconexión a nivel europeo, porque en algún lado soplará el viento. El problema está en la energía que se pierde por el camino, con lo que habría que montar otro tipo de transmisión de energía, que es la corriente continua, “pero sería una inversión de la pera, porque habría que poner todos los postes eléctricos nuevos”, dice Unda.

Por eso lo logrado en Gemosolar es tan importante. En esta planta, incluso cuando no hay Sol, todo lo que hay que hacer es usar las sales calientes acumuladas para obtener energía cuando se quiera. Unda comenta que una parte importante del diseño de estas plantas ha tenido su origen en el sector espacial (incluyendo proyectos en los que participó propio Unda). “Nosotros no nos organizamos por negocio, sino por tecnologías, así podemos aplicar tecnologías similares a distintos campos“, dice Unda. Para SENER, el cambio de la ley de las renovables en 2013 supuso la pérdida de entre 20 y 30 millones de euros. Ahora SENER tiene plantas como la de Sevilla en lugares como Sudáfrica y Marruecos, “donde sí tienen planes de desarrollo de energía solar apoyados por el Banco Mundial y unas más que buenas condiciones de Sol”.

Ingeniería pura

El primer trabajo como empleado de Mecánica de la Peña S.A. fue opinar sobre un proyecto de dos compuertas de fondo para cerrar el túnel de desvío del río Tajo en la Central de Valdecañas. La empresa de José Manuel de Sendagorta había ganado el concurso para suministrar las compuertas con la redacción de un proyecto realizado por un ingeniero externo. Eran, en aquel momento, las mayores compuertas del mundo. Cada una debía soportar un empuje muy superior al ejercido contra la más grande de las compuertas de fondo de la Boulder Dam en el río Colorado. Rivacoba detectó un serio fallo en el proyecto: no se había tenido en cuenta el fenómeno de cavitación, y ni las ruedas ni el carril soportarían la carga. Para empeorar la situación la obra de hormigón donde tendrían que alojarse las compuertas ya estaba terminada. Sólo quedaba entonces hacer un proyecto de reforma.

Día y noche Rivacoba trabajó para no retrasar la obra de hormigón, acompañado, como él mismo cuenta, por don Manuel, que iba repitiendo y comprobando, al mismo tiempo, las operaciones que hacía Ribacova. Finalmente se logró corregir el fallo de tal suerte que las nuevas compuertas volvieron a usarse en la obra de Torrejón. En 1961 el equipo de José Manuel de Sendagorta, compuesto entonces por Txetxu Rivacoba (que aún no tenía título oficial español), un Perito Industrial y un delineante se incorporaron a la Sociedad Anónima SENER, Técnica Industrial Naval, inaugurando lo que poco después sería la División Industrial de la primera ingeniería pura de España, independiente respecto de cualquier sociedad industrial, explica Rivacoba.

A largo plazo

SENER es una de las empresas que suele participar e las semanas de la ciencia y en diferentes eventos de divulgación científica y tecnológica. La falta de ingenieros también es un problema para ellos. Unda opina que en breve notarán aún más el efecto de la crisis en la escasez de ingenieros, pero especialmente de Formación Profesional, “que se va a necesitar”. Según Unda “toda la fuerza de trabajo que se dedicó al ladrillo en los últimos años y que ha pasado a engrosar el desempleo, debería haber un empuje institucional, y aunque tengan más de 30 años, reconvertirlos en FP tecnológico de industria“.

Unda critica el empeño de convertir España en un país de servicios. “Si no tenemos otras alternativas pasa lo que en Canarias, que es un importante destino europeo de turismo, pero con un paro del 34%”, dice, “necesitaríamos una industria tecnológica potente para tener un poco balanceada la economía. Hace 5 años SENER exportaba más del 50% del total de las ventas, pero actualmente la mayoría de los proyectos se originan fuera de España, y sólo una parte muy pequeña, el 2% llega del interior del país, y “si haces una planta en México, con un cliente mexicano y gente de México, tienes que estar en México, y una parte del trabajo se hará allí y otra aquí”, explica Unda.

Lamentablemente España está sometida a “un sistema político con un sesgo cortoplacista” limitado a los cuatro años de legislatura, como mucho ocho. En Alemania el Primer Ministro anterior a Merkel, el socialista Schroeder, planteó las reformas que están dando fruto ahora. A él le costó el Gobierno, pero Merkel ahora recoge los frutos, cuenta Unda. En España todo se piensa a corto plazo, “pero sólo con grandes estadistas en el Gobierno se hacen cosas a largo plazo“.

Un ejemplo, aún doloroso de recordar, para SENER es el de las renovables en España, por cómo se lanzaron. Unda recuerda que se subvencionaron, “lo cual tenía un rédito político en el momento, pero con la crisis no se pudieron mantener las subvenciones, entonces plantearon cambios retroactivos”, ahora España tiene abiertos varios procesos de arbitraje con el CIADI, una institución del Grupo del Banco Mundial para arreglar las disputas entre Gobiernos y Nacionales de otros países para proteger las inversiones extranjeras. “La ventaja de ser una compañía de propiedad familiar es que la visión a medio-largo plazo, y el sentimiento patrimonial de lo que se quiere dejar a los hijos es mayor“, termina Unda.

Imágenes: En portada Jorge Unda (foto TnL). En el interior Txetxu Rivacoba (foto SENER).

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