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La línea esencial de prevención sigue siendo la educación

10 claves para acabar con el ciberbullyng

Lo primero que hay que entender es que el ciberbullyng no es un problema de la tecnología, sino de la educación (o más bien la falta de ella). El acosador, el cobarde que humilla y agrede, usa las herramientas que tiene a su alcance; Internet es una de ellas. Sin embargo, el poder de hacer daño a los más jóvenes que tienen los medios digitales es, en algunos casos, enorme. Internet, las redes sociales, se convierten en un altavoz perverso, un difusor de la vergüenza o el daño que crea en la víctima una mayor sensación de indefensión. El cobarde se cobija en el anonimato para agredir y en la masa para justificarse.

La educación es la clave, sin duda, pero una parte de esa educación consiste en concienciar a los jóvenes, no sólo del daño que pueden causar sus acciones y bromas en la red, sino también de la importancia de hacer un uso correcto de las nuevas tecnologías. Según datos del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte difundidos por S2 Grupo, en sólo dos meses el teléfono contra el acoso escolar ha recibido más de 5.500 llamadas, de las cuales casi 2.000 eran posibles casos de bullyng.

A través del blog Hijosdigitales.es, S2 Grupo ha difundido una encuesta en la que el 21% de los padres afirman estar preocupados por la posibilidad de que acosen a sus hijos, y el 18% reconoce que, o bien su hijo o bien el hijo de algún conocido había sufrido acoso mediante el teléfono móvil. Una de las claves para evitar que el ciberbullyng llegue a causar daños irreparables es, según S2 Grupo, detectarlo rápidamente y, para ello, la única forma es estar pendiente de los jóvenes, observar posibles cambios en su conducta o sus hábitos, si ahora pasa menos tiempo conectado, evita ir a clase o está somatizando el problema mediante dolores frecuentes de cabeza o mareos, por poner un ejemplo. De alguna manera estas son señales que pueden indicarnos que algo malo está pasando en el entorno escolar y digital del menor.

S2 Grupo ha elaborado un decálogo para ayudar a los padres y educadores en la siempre delicada tarea de la preención.

10 puntos esenciales

  1. Aprender a usar las mismas tecnologías que usen los hijos. Es importante para conocer bien las características de los ámbitos donde se mueven los chicos, y ayuda a eliminar la distancia y la falta de autoridad: “Mis padres de esto no saben o no entienden”.
  2. No aceptar nunca a desconocidos en las redes sociales. Aunque pueden tener la apariencia de alguien de la misma edad, en realidad no se puede saber quién está realmente detrás de un perfil salvo que se conozca directamente a la persona.
  3. Usar contraseñas seguras y no compartirlas con nadie. En el caso de que el menor se hubiera visto obligado a facilitarlas o creen que se las han podido robar, hay que enseñarle a cambiarlas inmediatamente para que, incluso en el caso de que no se sienta en la confianza de contarlo a los padres, el menor pueda reaccionar salvaguardando su intimidad.
  4. Ojo con lo que se comparte. Las fotografías íntimas y privadas, la información personal o los datos sensibles son cosas que nunca deben compartirse a través de redes sociales o chats online como Whatsapp.
  5. Mantener actualizado el navegador, el sistema operativo y el antivirus de todos los dispositivos que usamos. Además del peligro de que algún compañero de clase haga bullyng a nuestros hijos, existe otro igual de perjudicial, que es el del robo de información por parte de cibercriminales.
  6. Educación como línea esencial de prevención. Hay que aprender a usar las nuevas tecnologías, conocer sus ventajas y sus riesgos pero, sobre todo, hay que inculcar valores y responsabilidad a los niños, y hay que saber que si los padres o educadores no dan ejemplo, no servirá de nada.
  7. Transmitir confianza a los hijos para que estos sean capaces de compartir con ellos sus problemas, miedos y temores sin que eso suponga para ellos una tensión añadida. El miedo a lo que pasa en clase, junto al miedo a lo que pensarán o dirán en casa, es un cepo peligroso que no deja muchas salidas a los jóvenes.
  8. No responder a las provocaciones en caso de que comience a sufrir ataques, guardar las pruebas y, en caso de que sea necesario, denunciarlo a la Guardia Civil.
  9. Informar al centro educativo. Hay que hacerlo lo antes posible, ya que al darse la mayor parte de los casos entre compañeros de colegio, el centro tiene también una parte de responsabilidad en las acciones a realizar.
  10. La lucha debe ser en grupo. Igual que los cobardes se arropan entre ellos, a la hora de luchar contra el ciberbullyng es importante hacer grupo con la familia, otros padres, los amigos, los profesores, etc. Eso ayuda a demostrar al joven que no está solo y, a los compañeros, que la única actitud válida frente a todo tipo de acoso es el rechazo.
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