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Helado de chocolate y horchata vegano
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El sistema detectaría el estado de ánimo del usuario para elegir qué anuncios mostrar

Apple patenta un sistema de publicidad basado en emociones

No esperes ver en tu iPhone ofertas de viajes si te encuentras abatido, probablemente te ofrecerá un delicioso helado de chocolate como el que acompaña a esta noticia (una receta vegana de creativegan.net). Al menos, eso es lo que se desprende del servicio que ha registrado Apple en la oficina de patentes de EEUU.

Sobre el papel, el sistema parece sencillo: en función de parámetros relacionados con el uso que se hace del dispositivo, se determina lo que llaman mood profile (perfil del estado de ánimo). A partir de este, se elige la publicidad que ese usuario recibirá. En caso de que el sistema haya detectado correctamente el estado de ánimo del usuario, la publicidad mostrada será la que se considera más efectiva en esas ocasiones La detección de estado de ánimo estaría basada en parámetros relativamente «inocentes» como la ubicación, la fecha y hora o el tipo de conexión utilizada. Sin embargo, también deja la puerta abierta a analizar los contenidos consumidos por el usuario. Es decir, que parte de la detección estaría basada en la actividad de este. La patente no aclara hasta qué punto se analiza la información, aunque sí que habla de «contenidos consumidos».

Por el mismo sistema, Apple podría llegar aún más lejos. ¿Alguien recuerda Apple TV? La plataforma de televisión de la compañía de la manzana no goza del éxito de otros de sus productos y se especula con que este año le den un empujón e incorporen nuevos servicios. Se ha hablado de videojuegos, pero una oferta «a la carta» que analice tus preferencias, tu historial y el estado de ánimo que Apple conocerá si dispones de un iPhone puede mejorar el pago por contenidos dentro de la plataforma. Algo parecido puede suceder con los contenidos y apps ofrecidos en el Store.

Siempre que los sistemas publicitarios dan un paso más hay riesgos para la privacidad del usuario. Incluso si la información no se guarda y no se comparte con terceros, la posibilidad de que una compañía tenga un perfil en el que se detallan nuestros hábitos para cada estado de ánimo es poco deseable. Casi parece un sistema ideado por un pagafantas cualquiera para intentar ligarse a la chica guapa cuando la acaba de dejar el novio. Sólo que, en este caso, le tirará los trastos a todas las chicas guapas que tengan un iPhone y conseguirá ligarse a un porcentaje importante de ellas. El entrañable Gorka Otxoa que protagonizó Pagafantas se convierte, de repente, en el David Duchovny de Californication. Y esa obsesión, llevada al oficio de analizar nuestros datos, puede convertirse en algo peligroso para el usuario.

Sin embargo, a estas alturas parece poco probable que podamos establecer límites absolutos a tecnologías que no se meten más en nuestras vidas que otras que hemos aceptado: analítica web, redes sociales, términos de búsqueda, etc. Es importante saber en qué grado de profundidad se analiza el contenido al que accedemos o producimos. La precisión que se puede obtener combinando algunos datos técnicos con lo que publicamos en Twitter, la música que escuchamos o las fotos que subimos a Instagram es altísima… y se puede llegar mucho, pero mucho más lejos.

El esfuerzo por segmentar la publicidad y ofrecer a cada usuario los productos que más le pueden interesar es legítimo y existe desde que existe la publicidad. La tecnología sólo permite que se haga de forma masiva y mucho más eficiente. Aprovecharse de momentos de debilidad o de euforia, de miedos y esperanzas, tampoco es nuevo en ventas. La ética de estas prácticas es discutible y, llevadas a la escala en que trabajan las grandes compañías de Internet es difícilmente tolerable. Lo mínimo exigible es que exista la posibilidad de decidir si quieres que tu teléfono le cuente a su fabricante cómo te sientes o desactivar esa función y, simplemente, utilizar el dispositivo por el que ya has pagado y la conexión por la que pagas cada mes sin que nadie comercie con tus sentimientos.

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