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El ingeniero Alex Kibkalo filtró capturas de pantalla y parte del código fuente de Windows 8

Arrestado un antiguo empleado de Microsoft por filtrar datos confidenciales

La aparición de fotografías y listados de especificaciones de productos que todavía no han salido al mercado ni han sido presentados oficialmente se está convirtiendo en algo bastante habitual. Sobre todo en el mundo de la tecnología. Y dado que pierden el factor sorpresa en muchas ocasiones, a muchas empresas no les gusta ni un pimiento ver en internet o en redes toda la información sobre su próximo producto estrella antes de que vea la luz. Esto es justo lo que le sucedió hace un par de años a Microsoft, cuyos responsables tuvieron que ver cómo, antes del lanzamiento de Windows 8, aparecían en Internet varias capturas de pantalla del nuevo sistema operativo. La compañía abrió, meses después de la aparición de las capturas, una investigación para averiguar cómo podían haberse filtrado, tarea que ha dado como resultado la detención de un antiguo ingeniero de la compañía, Alex Kibkalo, acusado de filtrar código de Windows 8 y capturas de pantalla del sistema a un blogger de tecnología.

El arresto de Kibkalo, que se enfrenta a los cargos de robo y revelación de datos industriales, se produjo ayer miércoles. El ingeniero no sólo reveló datos mientras aún estaba trabajando para Microsoft, sino que también presumía de haber accedido ilegalmente al campus que la empresa tiene en Redmond.

Todo apunta a que las filtraciones comenzaron por un enfado provocado por una valoración muy pobre en una evaluación de rendimiento interna. Así que, a modo de venganza, el ingeniero pasó información de Windows 8 a mediados de 2012, antes del lanzamiento del sistema operativo, a un blogger de tecnología francés, después de conocerle en un foro de tecnología. Kibkalo, un ciudadano ruso que había trabajado para Microsoft en su país y en Líbano, le envió no sólo capturas, sino que también le pasó archivos de gran relevancia, y le animó a que los hiciese públicos, obviamente con la intención de causar el mayor daño posible a la compañía.

El blogger, del que no ha trascendido su nombre, sólo publicó las capturas de pantalla del sistema. Meses después, el 3 de septiembre de 2012, envió el código fuente de un kit de desarrollo de software que le pasó Kibkalo a un empleado de Microsoft para que verificase su autenticidad. El receptor del mensaje le comunicó lo sucedido a un ejecutivo de la compañía, y días después se comprobó que el código era auténtico, lo que originó una investigación interna para tratar de esclarecer cómo habían salido aquellos datos de la compañía. Lo primero que hicieron fue investigar la cuenta de Hotmail que el blogger utilizó para entrar en contacto con el trabajador de Microsoft. Aunque tomó precauciones para proteger su identidad, un equipo de expertos en seguridad de la compañía consiguió rastrearle, lo que originó una investigación a fondo de su cuenta. Durante la misma, se encontró un email de Kibkalo con información sensible de ciertos componentes de Windows 8.

Además, también se recuperaron mensajes de conversaciones establecidas a través de programas de mensajería instantánea, en los que queda comprobado que el trabajador estaba filtrando datos secretos de la compañía. Los investigadores de Microsoft interrogaron al ingeniero pocos días después, y parece que entonces admitió haber filtrado el software. Además, también reconoció que había compartido programas para Windows antes de su lanzamiento y documentos internos de la compañía.

En julio del año siguiente, tras casi un año de investigación, Microsoft se puso en contacto con un agente del FBI de Seattle para poner en su conocimiento que, a raíz de los resultados de la investigación, la compañía sospechaba que Kibkalo había filtrado parte de Windows 8, así como componentes que, de hacerse públicos, podrían causar un grave perjuicio a la empresa. El ingeniero también admitió haber revelado bastantes partes de Windows 7, además de describir cómo se había colado a hurtadillas en uno de los edificios del campus de Redmond de Microsoft, donde intentó copiar el contenido de un servidor. Con todos estos datos en la mano, la detención de Kibkalo pone el punto y final a las investigaciones de Microsoft y el FBI, y deja el futuro del ingeniero en manos de la justicia estadounidense.

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