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FENEBUS denuncia competencia desleal y pide el cierre del popular servicio web

Blablacar, amenazada por los autobuses

Hace ya más de dos años dede que el servicio online Blablacar empezó a conectar a conductores que iban a realizar un determinado trayecto con otras personas que también desean hacerlo para, de esta manera, compartir coche. El propietario del mismo reduce los costes, y el pasajero (o los pasajeros) contribuyen con los mismos con un precio prefijado por el conductor. Una idea tan sencilla que resulta abrumadora, y que sin embargo en anteriores ocasiones no había terminado de funcionar. Ya he comentado en alguna ocasión que vivo en la sierra de Madrid, y recuerdo que cuando se inauguró el carril bus-vao entre Las Rozas y Moncloa, aparecieron en la carretera de A Coruña algunos carteles de servicios para compartir coche, con el que los conductores pudieran aprovechar las ventajas del tramo VAO entre Las Rozas y Puerta de Hierro. Por si no lo conoces, se resume en no comerse un atasco monumental, sino como mucho una moderada retención. Blablacar ha conseguido una buena base de usuarios en estos dos años, y ya hay conductores con mucha experiencia y excelentes valoraciones por parte de muchos usuarios del servicio. Esto ha provocado que, viéndose amenazada, la Federación Nacional Empresarial de Transporte de Autobús haya denunciado y pedido el cierre de Blablacar, alegando competencia desleal y previniendo sobre algunos posibles riesgos de dicha plataforma.

En la denuncia, en la que la federación cuenta con el apoyo tanto de asociaciones de taxistas como de empresas de alquiler de vehículos sin conductor, se indica que Blablacar supone competencia desleal con respecto a sus servicios, ya que la actividad entre particulares no está sujeta a regulación alguna, a diferencia de las llevadas a cabo por sus representadas, ni en lo relativo a su actividad, ni a las condiciones en las que se prestan los servicios. Además, alertan de que la falta de dicha regulación puede suponer una amenaza a la seguridad de los usuarios ya que, por ejemplo, los seguros obligatorios, contratados por los conductores, podrían inhibirse en lo que se refiere a indemnizaciones si descubren que el pasajero  lo es, en realidad, por una transacción comercial.

Hasta aquí, más o menos, todo correcto. Es cierto que una actividad como esta debe estar sometida a algún tipo de regulación, principalmente de cara a garantizar la seguridad de los usuarios del servicio. Sin embargo, no deja de resultar un tanto agotador que, de manera constante, gremios, federaciones y patronales de los más diversos sectores reaccionen, ante cualquier amago de competencia, intentando bloquear la actividad que supone una amenaza. El problema con los seguros, y su cobertura o falta de la misma, se soluciona rápidamente con los conductores que prestan servicio. O con la propia Blablacar revisando las pólizas de los mismos, y garantizando que todos «sus» conductores cumplen con las condiciones necesarias. En lo que respecta a la seguridad, tanto del conductor como del pasajero, el servicio emplea varios sistemas para garantizar que los datos de sus usuarios son reales, es decir, que detrás de cada perfil hay siempre un nombre, unos apellidos, un teléfono, un DNI, etcétera. Además, están las valoraciones que, de los conductores, hacen los pasajeros, otro dato de gran valor. Es decir, que es bastante improbable que alguien, conductor o pasajero, pueda comprometer la seguridad del resto de usuarios del servicio. Lo más probable es que sólo busque un servicio que se adapte a sus necesidades y, a ser posible, que sea económico.

Y aquí viene el centro del universo de la cuestión: los precios de Blablacar son más económicos que los de los servicios de autobús. Pueden suponer un ahorro de dos o tres euros en recorridos dentro de una misma provincia, y alcanzar los 20 o 30 en desplazamientos nacionales. Esto, en parte, se debe a que parte del movimiento económico no está regulado, sí, pero también a que hablamos de un modelo de negocio nuevo, que opera con unos márgenes mucho menores y que, por lo tanto, es muy competitivo. Así, seguramente sea necesario regular servicios como el prestado por Blablacar, pero lo más probable es que, incluso una vez pasado ese filtro, siga siendo una alternativa más competitiva que el actual transporte por carretera. Vivimos tiempos en los que, por una parte, tenemos que ahorrar más que nunca, pero por otra vemos cómo los precios de algunos servicios básicos (entre ellos el transporte) suben, suben y siguen subiendo. Entonces, aparece una alternativa muy interesante para los usuarios, y la respuesta de «los de siempre» es intentar bloquear «al enemigo». El problema es que, para muchos usuarios, este tipo de acciones hacen que se identifique claramente a las federaciones, gremiales, sectoriales, etcétera, con el verdadero malo de la película. No es fácil, pero para combatir una amenaza como Blablacar, quizá deberían mejorar sus modelos de negocio, mejorar la calidad de sus servicios (conozco a muchas personas que viajan en autobús, y todos tienen «anécdotas» de lo más vergonzantes) y, en resumen, ganarse a un usuario al que, de otra manera, pueden acabar por perder. Actuar de esa manera sería lo lógico en un marco de libre competencia, pretender cerrar servicios que «les comen la merienda» es, en resumidas cuentas, mantener un secuestro de facto de los usuarios, que no disponen de otras alternativas. Perdón, no quise decir secuestro, quise decir monopolio.

 

Imagen: José Bernalte

3 Responses to Blablacar, amenazada por los autobuses

  1. Fermín 15 marzo, 2014 at 21:53 #

    Ya está bien de abortar cualquier iniciativa de consumo colaborativo y de perseguir fantasmas, de que acusarán a los conductores y viajeros de Bla Bla Car, de compartir gastos en un viaje, si esto lo hacen 4 amigos para ir a un festival, alguien pondría alguna pega. El hecho de tener una amistad demostrable o no, es irrelevante.\r\nOtro ejemplo es el sitio web Armario Compartido donde la gente intercambia ropa, http://www.armariocompartido.es/ . ¿Los fabricantes de ropa intentarán cerrar la web? Sería perseguible que mi hija se preste ropa con las amigas, en este caso son bienes los que se intercambia en Bla Bla Car son servicios y en ambos casos sin ánimo de lucro.\r\nInternet es un elemento vertebrador de la sociedad, con sus cosas buenas y malas, es un elemento más del mundo que nos ha tocado vivir, si Bla Bla Car se cierra, se abrirá otra o si no nos pondremos en contacto por e-mail, WhatsApp o cualquier otro medio a nuestro alcance. El mundo evoluciona y no se pueden poner puertas al campo, las energías hay que gastarlas en adaptarse, la base de la supervivencia, y no en pretender que todo siga igual, con esa mentalidad aún encenderíamos el fuego con pedernal, eso contando con que lo hubiéramos descubierto.

  2. Shilpa Malhotra 8 agosto, 2016 at 8:16 #

    Gracias por compartir. Espero que será útil para muchas personas que están en busca de este tema .

  3. Goa Fashion Service 21 noviembre, 2016 at 13:03 #

    Gracias por compartir. Espero que será útil para muchas personas que están en busca de este tema .

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