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Algunas de las creencias acerca de cómo se deben tomar los descansos laborales son erróneas

Un break temprano y actividades agradables, así son las pausas que realmente mejoran la productividad

Aunque parezca una cosa trivial, el tema de los descansos en el trabajo es, posiblemente, uno de los aspectos más importantes a la hora de mejorar la productividad de los empleados. Esto lo hace un interesante objeto de estudio de la psicología, que se interesa por averiguar tanto la relación científica entre descansos y rendimiento laboral. Está comprobado que los regímenes militares en las empresas pueden servir para obtener buenos resultados a corto plazo, pero a costa de agotar a la gente y limitar su capacidad de aportar algo útil a la compañía.

Sólo podemos mantener la atención durante un periodo de tiempo limitado, y ese tiempo es mayor cuanto más nos interesa lo que estamos haciendo. Incluso si ponemos nuestra atención en algo que nos gusta mucho, no seremos capaces de mantenerla más allá de dos o tres horas, tiempo a partir del cual sentimos los efectos del cansancio y la saturación mental. La mayor parte de las empresas incorporan pausas para el almuerzo y el café de la tarde pero, ¿es este el sistema idóneo?

En la Universidad Baylor investigaron el tema, y llegaron a la conclusión de que algunas de las creencias acerca de cómo se deben tomar esos descansos son erróneas. Tal y como vieron los investigadores, en muchas oficinas lo típico es estar trabajando durante toda la mañana y hacer pausa para comer y para tomar un café por la tarde, basándose en la creencia de que el máximo rendimiento se obtiene al parar después de haber estado trabajando intensamente durante la mayor parte del día. Sin embargo, el cuándo y cómo se hacen esas pausas tiene tanta o más importancia que la pausa en sí. Los investigadores vieron que pasar el descanso del café a media mañana, en lugar de a media tarde, aporta muchos más beneficios a la productividad.

Al analizar los datos de más de 1.000 pausas de trabajo, se detectó que cuando transcurren más horas desde el inicio de la jornada de trabajo hasta el break, el cansancio y los problemas físicos tras el mismo eran mayores y la productividad menor. Y como no todas las pausas son iguales, también se analizó lo que se hacía en esas pausas, ¿salir a caminar?, ¿quedarse en la oficina?

Al final del estudio las conclusiones revelaron dos conclusiones acerca de cómo deben tomarse las pausas para que los trabajadores recarguen pilas antes y mejor. La primera apuntaba a que el mejor momento para la pausa era a media mañana y, la segunda, se refería a la importancia de usar la pausa para hacer algo placentero y satisfactorio para la persona, ya sea leer, pasear, hacer algo de ejercicio, ganchillo o charlar con los colegas. El objetivo de la pausa, aparte de pasa un rato agradable, es lograr una desconexión real de todo lo que tenga que ver con el trabajo durante un rato para, a la vuelta, emprender la tarea con renovación. Cuando eso se consigue realmente, según los investigadores, las personas están más satisfechas con su vida y su trabajo, y sufren menos síntomas de tensión psicológica, menos dolores de espalda y menos fallos de atención.

Fuente: APS

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