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Paneles solares integrados en una fachada
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Beneficios de la nueva clasificación energética de edificios

Casas energéticamente eficientes

En noviembre de 2008 la Comisión Europea planteó a los países miembro el objetivo 20/20/20, destinado a reducir el consumo energético en un 20% para 2020. Algo que se sumaba a las regulaciones gubernamentales de cada país enfocadas a mejorar la eficiencia energética, como la que se planteó en España en 2006, con la aprobación del CTE (Código Técnico de Edificación). Las últimas normativas a este respecto, establecidas por Real Decreto en 2013, incorporaba cambios significativos acerca de loa eficiencia energética de los edificios, señalando hacia cambios en los métodos de construcción para lograr esa eficiencia. Precisamente, España es el país de la UE con una de las tasas de consumo energético respecto al PIB más altas.

Según un estudio publicado en el Observatorio Medioambiental (1), que analiza los efectos de los cambios que introduce esa normativa en los métodos de construcción de Almería (Zona Climática Española A4) durante tres periodos diferentes (de 1988 a 1994; de 1995 a 2006 y desde 2007 hasta la fecha). Uno de los datos más significativos de este estudio es que estos cambios constructivos han logrado disminuir el consumo de energía primaria y las emisiones totales de CO2 en cerca de un 50%.

El frágil equilibrio del desarrollo sostenible

Desarrollo sostenible, competitividad y seguridad de abastecimiento. Congeniar adecuadamente esos tres factores son el objetivo en el que se ha centrado la UE con la aprobación del proyecto 20/20/20, que implica a los 28 países de la Unión Europea. Para dejar claro a los países qué se esperaba de ellos y cómo, esta publicó el Libro Verde, señalando la necesidad de:

  1. Lograr una reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero al menos en un 20% en el periodo 1999-2020.
  2. Incorporar un 20% de energías renovables en el consumo total de energía de la UE para 2020.
  3. Aumentar el uso de biocombustibles en el transport en un 10% sobre el total de hidrocarburos que se consumen en la UE, también para 2020.

Según explica este estudio, «el fomento de la eficiencia energética es, posiblemente, la única política energética que contribuye a todos los objetivos energéticos básicos de la UE«,  y puede contribuir, de hacerse de forma rentable, a alcanzar otros logros como:

  • el depender menos de la importación de energía y el suministro seguro
  • crear empleo y ayudar al crecimiento económico
  • reducir la emisión de gases de efecto invernadero y todos los perjuicios nocivos para el medio ambiente derivados de la generación de energía
  • mejorar las condiciones de vida y bienestar de las personas

El estudio calcula que la puesta en práctica de medidas enfocadas a la eficiencia energética en los edificios podrían suponer un ahorro energético de hasta 1000 euros al año por hogar en España, además de mejorar nuestras condiciones industriales competitivas con el resto de Europa, creando hasta 2 millones de nuevos empleos, además de reducir en 740 millones de toneladas las emisiones de gases de efecto invernadero al año.

En el caso de España la aplicación de estas medidas es especialmente importante, ya que, como se explica en Observatorio Medioambiental, además de ser uno de los países con mayor índice de consumo energético por PIB , en las últimas décadas, mientras el resto de países de la UE reducían su demanda energética, España la elevaba en un 10% entre 1990 y 2006. Precisamente, entre los sectores con mayor potencial de ahorro energético está el de la construcción, ya que las viviendas, las oficinas, tiendas y otros edificios suponen el 40% del consumo final de energía. Entre 2000 y 2010, la eficiencia energética lograda en nuestro país aumentó en un 1,6%, mientras que la media del resto de la UE fue del 15,3%.

Las viviendas españolas distribuyen su gasto energético en un 41,7% de calefacción, un 26,2% de agua caliente sanitaria, un 9% en iluminación y, finalmente, un 0,4% en aire acondicionado. Para los electrodomésticos se consume un 11,9% y en cocinas el 10,8% , variando de unas zonas climáticas a otras, evidentemente.

Con la ley en la mano

Las normativas españolas sobre eficiencia energética que se están aplicando en estos momentos parten fundamentalmente de varios Reales Decretos. Sobre la entrada en vigor del CTE en 2006 se establecieron diversos requisitos de ahorro energético:

  • Los edificios deberían disponer de limitantes de la demanda energética adaptados a las condiciones de verano y de invierno, así como a las características del edificio en cuando a aislamiento, exposición al sol, humedades, etc. En este sentido hay también que usar adecuadamente los puentes térmicos para evitar pérdidas o ganancias de calor.
  • Las instalaciones de calefacción y aire acondicionado tendrán que estar adecuadas al bienestar de los ocupantes.
  • En cuanto a la iluminación, también tendrás que disponer de instalaciones adecuadas a las necesidades de los habitantes, pero energéticamente eficientes, con sistemas de control para ajustar el encendido a la ocupación real de la zona. Deberá incluir sistemas de regulación que permitan aprovechar al máximo la luz natural en los lugares donde esto sea posible.
  • Instalación de placas solares para el agua sanitaria caliente o climatización de piscina cubierta.
  • Instalación en determinados edificios de sistemas de captación y transformación de energía solar en energía eléctrica bien para consumo propio o para revertirlo a la red.
  • Establecimiento de un sistema de certificación energética de los edificios nuevos y grandes reformas, donde la A representa un alto rendimiento con importante aporte de energías renovables, y la G es el rendimiento más bajo, dependiendo de las emisiones globales de cada edificio.
  • Se establecen también las condiciones (comodidad, seguridad, eficiencia, montaje, mantenimiento y uso, entre otros) que deben cumplir las calefacciones, la refrigeración y las instalaciones de agua caliente sanitaria para mantener el bienestar y la higiene en los edificios, al tiempo que se usa la energía de forma racional.
  • Para los edificios ya existentes se establece un procedimiento para su certificación energética, de manera que todo edificio o inmueble, ya sea para venta o alquiler, disponga de un certificado energético registrado.

Todo lo anterior se establece en finción de unas distribución en zonas climáticas, por lo que los requisitos serán diferentes de unas a otras. Almería, provincia donde se realizó el estudio, es la única zona climática A4 completa de España, donde la letra (A) establece las condiciones de invierno y el número (4) las de verano.

En esta zona A4, desde 1988 hasta la fecha, se han tenido que modificar las puertas y ventanas exteriores, pasando del aluminio sin rotura puente térmico y los vidrios sencillos a puertas de PVC con dos cámaras o aluminio con rotura de puente térmico y vidrios dobles en vertical, con 4mm en los vidrios interior y exterior, más 6mm de cámara de aire. También se ha afectado la composición de las paredes exteriores, de los forjados y las cubiertas.

Pensar en el futuro

En Almería se estudiaron las características constructivas de 500 viviendas de diferentes años y calidades, ubicadas en diferentes plantas, calculando su Indicador Energético Global y analizando la superficie útil la superficie, composición y orientación de la fachada, el porcentaje de huecos, la composición de suelos, techos y huecos, los sistemas de refrigeración, calefacción y ACS, así como las sombras y puentes térmicos determinantes. También se comprobó la emisión de CO2, el consumo de energía primaria y la energía demandada por las viviendas. Casi todas las viviendas analizadas, tanto antiguas como de nueva construcción, confirmaban una reducción de las necesidades energéticas de calefacción a casi la mitad, al igual que con las emisiones de CO2 por ACS, gracias a que los paneles solares eran capaces de cubrir el 70% de la demanda. Así, en 2012 el gasto energético necesario para calefacción, fue de una tercera parte respecto a la que se necesitaba en 1990.

Por último, el estudio apunta hacia las oportunidades de futuro de estas medidas siempre que se integren en las estrategias de transformación del mercado: «En este sentido, la UE debería de trabajar en la gestión de la demanda energética como una importante herramienta para influir en el mercado energético mundial, y por lo tanto, a medio y largo plazo, asegurar el suministro de energía«, señala. También indica que España, para alcanzar los objetivos 20/20/20 debería resolver antes una serie de problemas: «Cumplir los plazos de la legislación existente, promover la conciencia ciudadana, disminuir el amplio stock en venta de viviendas construidas de manera poco eficiente (viviendas construidas antes del 2007) sustituyéndolas por nuevos edificios más eficientes, y regular y penalizar a las Comunidades Autónomas que no cumplan«.

«Uno de los principales problemas de España es la gran cantidad de viviendas en venta construido bajo la antigua legislación (antes del CTE). El desarrollo del área urbanizada en 2005 multiplicó casi 2.5 veces en comparación con 1990. En este período, la mayoría de esta área estaba cubierta por uso residencial. Por ejemplo, en 2005 representaba el 98.3%, frente a los edificios del sector terciario. Esta expansión excesiva llevó a una construcción de baja calidad y por consiguiente de baja eficiencia energética«, explica.

Además, teniendo en cuenta que España no es uno de los países más fríos de la UE, el consumo en nuestro país es de un 41,7% del total de la vivienda, mientras que en Europa está en el 67,9%. Aunque la eficiencia energética en los edificios españoles está mejorando lentamente, todavía el resto de países de la UE mantienen un ritmo de crecimiento mayor en cuanto al rendimiento energético. Lo importante ahora, señala el estudio, es que España aproveche esta oportunidad para compensar y solventar los errores del pasado.

(1)- «Clasificación energética de los edificios. Efectos del cambio en la normativa y los métodos constructivos en la zona climática española A4». Autores: Víctor Fernández Membrive, Xavier Lastra Bravo e Isabel Flores Parra, del Departamento de Ingeniería de la Universidad de Almería.

Imagen: Wikimedia Commons. Paneles solares incorporados en la fachada del edificio en Helsinki (Finlandia). Autor: Pöllö

One Response to Casas energéticamente eficientes

  1. Certificado energético Zaragoza 30 marzo, 2014 at 17:06 #

    Un gran reto el que se nos presenta por delante. Para los más cortoplacistas el reto más complicado es el de conjugar ahorro de energía (y eficiencia energética) con competitividad. Para los que piensan a más largo plazo, su preocupación es el cambio climático y sus consecuencias. Hay pocas, o más bien ninguna, visiones intermedias. Por eso es tan importante el carácter ejemplarizante y divulgativo de la administración, quien debe de aportar decididamente por políticas que fomenten el ahorro energético y la eficiencia energética, para que estos conceptos dejen solo de verse desde la perspectiva económica pura y dura.

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