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La adquisición que puede cambiar el panorama de los dispositivos de IoT

Claves de la compra de ARM por Softbank

La empresa japonesa Softbank ha comprado al diseñador, y en menor medida fabricante, de chips ARM. Una adquisición que puede cambiar el panorama de los dispositivos de IoT, donde la presencia de ARM es mayoritaria, así como el de la propia telefonía móvil. La cifra de la adquisición se ha fijado en unos 24.300 millones de libras, unos 29.000 millones de euros, por la totalidad de ARM Holdings PLC, una de las principales empresas de tecnología en el Reino Unido, fundada en 1990.

El nuevo dueño ha indicado que mantendrá la sede de ARM como hasta ahora, en la localidad de Cambridge, en el centro de Inglaterra, y que la empresa conservará su independencia y su actual equipo directivo. ARM se ha consolidado como el principal proveedor tanto en el mercado de dispositivos móviles, desde smartphones a tabletas, como cámaras fotográficas o elementos IoT. La compañía diseña sistemas integrados, systems-on-a-chip o SoCs, es decir, un chip donde hay un procesador de bajo consumo con un núcleo común de instrucciones, al cual se le puede añadir otras funcionalidades. Esto permite que otras empresas añadan, por ejemplo, la parte de radiofrecuencia deseada, de cara a contar con un chip fácil de producir y que integra todo el núcleo de un smartphone. Aunque una gran mayoría de clientes se contenten con comprar los chips ARM estándar, fabricados por terceras partes, e incluirlos junto con otra circuitería para crear sus propios productos. Un método que garantiza la disponibilidad de varias fuentes de suministro, y, con ello, un precio de compra más competitivo.

De hecho, el principal negocio de ARM no es la fabricación, sino que licencia de forma amplia el fruto de su desarrollo, de manera que luego otros fabricantes realicen la producción, de forma directa sin modificaciones o bien añadiendo en el chip otros elementos, con los logran un SoC específico adaptado a sus necesidades. ARM recibe una cierta cantidad por cada chip que esos licenciados producen, sin necesidad de invertir por sí misma en la fabricación. En todos los casos, el SoC reúne cualidades de potencia de proceso, junto con un bajo consumo, optimizado incluso para reducirse a un mínimo mediante estados de reposo profundo. Entre la lista de clientes se encuentran conocidas firmas como Apple, Samsung, NVidia o Qualcomm, así como fabricantes de cámaras digitales y una innumerable cantidad de dispositivos IoT de todo tipo en una amplia lista compuesta por unas 300 empresas, que usan el núcleo ARM como base para sus propios modelos y dispositivos. Desde su fundación, y a través de los acuerdos de fabricación con otras empresas, se han producido unos 60.000 millones de chips basados en ARM. El declive en los últimos tiempos de las ventas en el mercado móvil ha hecho que ARM se dirija a otros negocios emergentes, como las aplicaciones industriales, la robótica, la domótica o los coches conectados, así como al creciente IoT.

Riesgos de la adquisición

Sin embargo, a pesar de estas afirmaciones de continuidad como hasta ahora, no han tardado en levantarse voces contrarias a esta compra, alertando sobre los peligros que tiene que el diseñador de chips con presencia mayoritaria en teléfonos móviles de todo tipo de firmas sea propiedad de un grupo de inversión con intereses en telefonía móvil. Por una parte, en los últimos tiempos, Softbank ha mostrado una cierta debilidad financiera, con ciertos riegos sobre su elevada deuda y su capacidad de pagar los compromisos a inversionistas y prestatarios. Además, las últimas adquisiciones de este grupo japonés no han sido precisamente exitosas desde el punto de vista del negocio. En 2012 pagó unos 20.000 millones de dólares por hacerse con el 70% del operador de telefonía móvil estadounidense Sprint Nextel. Pero a fecha de hoy no ha logrado que el operador mejore su tercera posición en el ranking de empresas de telefonía, de hecho, ha bajado al cuarto puesto, en un mercado dominado por AT&T y Verizon Wireless y, además, arrastra una deuda de 33.000 millones de dólares.

El otro peligro, proviene de su nueva dependencia de una empresa que tiene intereses en firmas de telefonía, como Sprint, en Estados Unidos y Japón. Hasta ahora, ARM cuenta con una gran posición de predominio, compensada por su exquisita neutralidad. Todos sus clientes acceden a las últimas versiones y las tarifas son similares para todos, así que la única ventaja puede ser el mejor precio por un volumen más elevado de licencias. Un cambio, o la sospecha de que, por ejemplo, Sprint acceda con anticipación a las mejoras de nuevos diseños, podría cambiar este panorama. Muchos de los clientes actuales podrían comenzar a evaluar alternativas en cuanto a proveedor del, por el momento, núcleo de proceso de sus dispositivos. Aunque ello conlleve a sus equipos de desarrollo comenzar con otra tecnología y características de hardware diferentes a las actuales que ya dominan. Si bien esto no es un grave problema, precisamente la popularidad de las instrucciones ARM ha creado un amplio conjunto de expertos en el tema, así como creadores de librerías y utilidades, con lo que ello supone de ayuda en caso de necesitar personal experto para un nuevo desarrollo de un producto.

Algunas fuentes incluso apuntan a que Intel debería mover ficha y mejorar la oferta de Softbank para ofrecer a la industria un proveedor con capacidad de fabricación, y no simplemente de diseño, junto con amplia experiencia en el mercado. Esto tendría sentido para Intel que lleva algunos intentando ser un jugador importante tanto en telefonía móvil como en el pujante mercado IoT, sin lograrlo debido a la situación de predominio de ARM. Pero, de momento, la pelota, con todos los eventuales riesgos, está en el bolsillo de Softbank.

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