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#LocosXCiencia, el concurso de monólogos científicos para jóvenes ya tiene ganadores

Cómo descubrir que te estás comiendo catetos e hipotenusas

¿Qué pasa cuando X tiende a infinito? Esta pregunta ha inquietado las numéricas mentes de muchos matemáticos, porque en realidad infinito no es un número, sino un inalcanzable. Quizá por eso la respuesta tradicional a esta pregunta siempre ha sido igual de abstracta: que podemos acercarnos a él, pero nunca alcanzarlo. ¿O sí? Parece que un nuevo estudio, realizado por alumnos de 3º y 4º de la ESO, ha logrado dar una respuesta mucho más concreta a este inquietante problema. Pero no lo desvelaremos todavía. Antes conviene conocer mejor cómo estos chicos han logrado la hazaña de hacer que sus nombres brillen por un día junto a los de Gauss, Einstein, Dalton, Darwin o Bohr (sí, Bohr, lo que todos decimos cuando eructamos).

Su procedencia se reparte por diversas partes de España: Valladolid, Málaga, Cádiz, Madrid, Barcelona y Santander; pero juntos han iniciado una aventura que les llevará próximamente a conocer el CERN. Sus méritos para ir a visitar uno de los focos científicos más importantes del planeta, y codearse con algunas de las mentes más brillantes del mundo, están en que han logrado romper con la idea de que la ciencia es aburrida y, además, demostrar en sus propias personas cómo se puede despertar la necesaria curiosidad del científico en las mentes de la gente más joven. Ellos han sido los finalistas y ganadores de la primera edición del concurso de monólogos científicos #LocosXCiencia, que se ha fallado hoy en la sede de la Fundación Telefónica de Madrid. Una experiencia que les ha hecho ver la ciencia de una manera muy diferente, al tiempo que les ha dado la oportunidad de transmitir y contagiar su entusiasmo a otros.

“Es la forma de contar las cosas lo que marca la diferencia”, decía el periodista científico Antonio Martínez Ron durante la presentación del acto en el que se pudieron escuchar los seis monólogos finalistas. Sería fácil caer en la tentación de banalizar este concurso, de convertirlo en una curiosidad divertida, pero eso demostraría dos cosas: que no conocemos mucho de la actual situación de la docencia científica y que no entendemos el inmenso valor de despertar una vocación. La ciencia no sólo es importante por lo que aporta a la sociedad en forma de innovaciones tecnológicas, descubrimientos o soluciones para problemas cotidianos; la ciencia, o más bien el pensamiento científico, aporta algo mucho más valioso: la capacidad de usar la mente para pensar… y, es como cuando la X tiende a infinito, quizá no alcanza la verdad, pero sí se acerca mucho a ella.

Comprender para transmitir

#LocosXCiencia es un proyecto impulsado por la Fundación Telefónica destinado a fomentar el despertar de las vocaciones científicas latentes en los jóvenes. Algo tan ambicioso es imposible que se realice sin implicar tanto a los docentes como a la sociedad en general, así que la fundación ha contado con la colaboración de oro de la troupe The Big Van Theory. Juntos han trabajado con alumnos y profesores. No se trataba sólo de montar un concurso. TBVT apoya a los docentes con una serie de claves para mejorar su exposición científica en clase: dominar los conceptos para saber bien de qué se habla, usar correctamente los términos científicos, construir un relato, cuidar la puesta en escena, apoyarse en objetos para ser más gráficos, pocas ideas claras en lugar de muchas, cuidar la expresión corporal y la entonación, entusiasmarse para entusiasmar, ensayar, ponerle humor y, finalmente, enlazarlo todo en un guión que atrape al público y despierte la curiosidad. Para el cerebro el humor y lo imprevisible son mucho más efectivos que los conceptos puros para entender y retener las cosas. Para muchos profesores comenzar a aplicar estos consejos en clase ha supuesto la diferencia entre sólo hablar y transmitir.

Sorprendente ha sido descubrir que, a pesar de la alarmante escasez de mujeres (en comparación con el número de hombres) que hay en el mundo de la ciencia y la tecnología, de los seis finalistas de este concurso cinco eran chicas. Quizá la razón esté en el formato del concurso, con una exposición directa al público, o quizá en que cuando realmente abres la posibilidad de investigar y conocer sin limitaciones, aflora lo que la naturaleza de cada cual trae consigo. Así que hablamos con ellos para hacerles dos preguntas: la primera (pidiendo la máxima sinceridad) si realmente pensaban dedicar su vida futura a la ciencia y, la segunda, qué habían descubierto gracias este certamen. Esto fue lo que nos contestaron:

  • Paula Rodríguez, del IES Condesa Eylo Alfonso (Valladolid) tiene un gran dilema a raíz de participar en este concurso. No sabe si dedicarse a la ciencia o a la escena. Ella ha sido la ganadora del premio a la mejor puesta en escena con un monólogo sobre el Big Bang, y realmente no podría haber sido de otro modo. Y eso es justamente lo que ha descubierto: “Me encanta actuar, que puedo expresar lo que siento y que me vean ser yo”.
  • Cristina Valle, del IES Villajunco (Santander) ha sido la ganadora de premio al monólogo más original y sorprendente con una actuación sobre la proporción aurea. Su deseo es estudiar ciencias experimentales “para saber cómo utilizar la ciencia para hacer algo que pueda ser útil al ser humano, que sea real”. Lo que le ha aportado la participación en el concurso ha sido descubrir que la ciencia puede ser divertida y “que no estoy sola, que hay más frikis como yo, que son los que se apuntan a concursos como este”.
  • Esther Enríquez, del Colegio Zazuar (Madrid), galardonada con el premio al mejor guión y relato mejor construido, dio una clase magistral acerca de cómo lograr la eterna juventud. Tiene muy claro que su vocación es estudiar Medicina, al igual que lo que le ha aportado esta experiencia: “A perder el miedo escénico y a disfrutar del chute de adrenalina, no lo cambiaría por nada; cuando la gente se ríe te sientes tan bien…”
  • Georgina Bofill, del INS La Ferreira (Barcelona), se llevó el premio al mejor contenido científico por su monólogo sobre la historia del átomo. Su vocación va por hacer Biología, y aunque aún no tenga del todo claro el “nombre” de su carrera, sí sabe que estará relacionado con ella. Lo que se lleva de esta experiencia es el descubrimiento de nuevos amigos, “que son frikis”, y también “diferentes cosas de la ciencia que ahora entiendo junto con la experiencia, eso tampoco lo cambio por nada, ahora todos nosotros somos una piña”.
  • Alejandro Jiménez, del IES Rafael Alberti (Cádiz) logró que su historia sobre la teoría de la evolución se llevara el premio al monólogo más divertido. Su intención en prepararse para ser Policía Nacional, pero es muy contundente al asegurar que se lleva de este concurso haber despertado su curiosidad por la ciencia, “porque hay que ser curioso e intentar aprender qué es la ciencia, saber de nuestras raíces”.
  • Finalmente, Alba Rojas, del Colegio Nuestra Señora de la Victoria (Málaga), ganó el premio al mejor monólogo por una instructiva disertación sobre la trigonometría. Su vocación de futuro oscila entre la Medicina y las Matemáticas. Para ella han sido excepcionales las dinámicas que estuvieron haciendo el día antes durante los ensayos, “todo ayuda para hablar en público”.

En esta primera edición, según nos explicaba Pablo Gonzalo, del área de Educación de la Fundación Telefónica, se ha logrado impactar con este proyecto en más de 10.000 alumnos, que son los que han visto en directo a la gente de TBVT, ya sea en sus colegios o en auditorios en las 6 ciudades donde estuvieron, de los cuales 40 decidieron tirarse a la piscina y presentarse al concurso. De ellos, sólo estos 6 han pasado a la gran final (aquí puedes ver los 6 excepcionales monólogos de los chicos), celebrada hoy. Todos ellos han ganado la experiencia de visitar el CERN, aunque después de hablar con ellos lo que les ha dejado más marcados de participar en #LocosXCiencia ha sido el “subidón de adrenalina” de ponerse delante de un público, hacerle reír y recibir los aplausos.

Ah, olvidábamos deciros lo que realmente pasa cuando X tiende a infinito. Lo que ocurre es que infinito se seca. Y si queréis saber cómo descubrir que os estáis comiendo catetos e hipotenusas, no os quedará más remedio que ver los vídeo de los monólogos.

One Response to Cómo descubrir que te estás comiendo catetos e hipotenusas

  1. Encarna 30 Mayo, 2015 at 19:39 #

    Una experiencia pionera para que estos niños y niñas disfruten,gozen y aprendan de la ciencia de una manera divertida y amena.\r\nFelicito a toda la organización de la Fundación Telefónica por llevar a los jóvenes a descubrir este apasionante mundo, felicito a su vez a todos los docentes que se han involucrado por llevar a sus alumnos a participar del proyecto y en especial mi mayor felicitación para todos los alumnos que se han volcado en participar. Espero que lleguen tan lejos como se merecen y que sigan adelante en sus descubrimientos, este es el futuro, este es su futuro, este es nuestro futuro.\r\nUn aplauso para todos ellos. !VIVA LA CIENCIA!

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