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Un laboratorio ha descubierto que las ondas gamma pueden inducir sueños lúcidos

Cómo recordar y controlar lo que sueñas

Pasamos prácticamente un tercio de nuestra vida durmiendo. Si sumamos todo ese tiempo, nos encontramos con más de 20 años de nuestra existencia de los que no tenemos ni control ni, en la mayoría de los casos, recuerdos claros. Tal es así que muchas personas están convencidas de que no sueñan. Sin embargo, eso no es así. Todo el mundo sueña. El sueño es un proceso necesario para el asentamiento, procesamiento y archivo de las experiencias vividas. De la misma manera que el dormir ayuda a la reparación tanto de los daños físicos como de los neuronales.

Los sueños siempre se han considerado una parte desconocida y misteriosa de la vida. En la antigua Grecia, había templos a los que acudían personas de todas partes para que les interpretaran en significado de sus sueños. Cuentan que Abraham Lincoln soñó su propia muerte días antes de que le asesinaran, y que Napoleón fue advertido en sueños de su derrota el Waterloo. Años más tarde, Freud se dio cuenta de la relación simbólica de los sueños y nuestro inconsciente. Pero a pesar de todo esto, los sueños seguían siendo parte de lo incontrolado, de una vida paralela en la que nos sumergimos al caer la noche y que puede atraparnos tanto en bellas imágenes como en aterradoras vivencias. Muchas personas con experiencias traumáticas padecen la experiencia del sueño no desde su acción reparadora, sino como la repetición intensificada de sus más profundos miedos, sin poder hacer nada por evitarlo. Sin embargo, hay personas que son capaces de tomar las riendas de su conciencia durante el sueño y controlar lo que hacen y lo que no. Es lo que se llama ‘sueño lúcido’.

Inducir un sueño lúcido

Imagina que has vivido una terrible experiencia. El hecho hace meses que quedó atrás y tratas de pasar página, pero cada noche, tus sueños te vuelven a situar en el lugar de la tragedia, recreando vívidamente todos los hechos. El sueño te tiene atrapado dentro de un bucle de repetición estéril que sólo logra atemorizarte. Y lo peor es la sensación de estar atrapado, de no poder salir de ahí. Las experiencias traumáticas tienden a revivirse con intensidad en los periodos oníricos.

En este sentido, la revista Nature Neuroscience ha publicado un estudio, llevado a cabo por un laboratorio de la Universidad alemana Johann Wolfgang Goethe, en el que se revela que la estimulación con corrientes eléctricas inocuas, de tipo gamma, en las áreas frontal y temporal del cerebro, son capaces de inducir sueños lúcidos en las personas. En estudios previos ya se había probado neurofisiológicamente que durante los sueños lúcidos se incrementan las ondas gamma en el cerebro justo en las regiones temporal y frontal, a una frecuencia de unos 40 Hz. Eso fue lo que hizo preguntarse a los investigadores si las ondas gamma eran la causa o el efecto del sueño lúcido.

Con la ayuda de 27 personas que se prestaron al experimento, se propusieron descubrirlo. Mientras los sujetos dormían, los investigadores observaban su actividad cerebral. Una vez que entraban en fase REM durante tres minutos ininterrumpidos, se les estimuló con las ondas gamma  a distintas frecuencias en las regiones temporal y frontal. Inmediatamente después les despertaron para que contaran qué había pasado.

El sistema empleado para valorar la lucidez del sueño es el denominado LuCiD, que proporciona ocho elementos, tres de los cuales pueden ser observados durante el sueño lúcido: el reconocimiento del propio sueño, el control de la trama y su disociación o la capacidad de verse a sí mismo desde el exterior.

¿Qué pasó entonces? Que se vio que sólo las frecuencias gamma de 40 Hz, y algo menos las de 25 Hz, eran capaces de inducir este tipo de sueños. Con las ondas de 40 Hz las experiencias de visión lúcida y disociación eran más intensas, mientras que con las de 25 Hz se controlaba más la trama del sueño.

 La liberación del trauma

Para una persona “normal”, poder disponer a placer de sueños lúcidos puede ser una auténtica diversión, más real y divertida que cualquier experiencia virtual. Sin embargo, la experiencia de inducción de sueños lúcidos, está dirigida fundamentalmente a las personas que sufren pesadillas y experiencias postraumáticas. Para ellos, los investigadores consideran que disponer de este tipo de sueños puede ser muy positivo, ya que les permitiría permanecer en estado REM sin sufrimiento, y recuperarse mejor del trauma vivido.

En el momento en que comenzasen las pesadillas, el soñador podría tomar el control consciente de su sueño y evitar las visiones más dañinas, permitiendo que el proceso REM continuase su función de “digestión” de las experiencias.

REM, nREM y lucidez

Soñar nos permite recargar pilas física y mentalmente. Descansar bien durante la noche es fundamental para enfrentar el nuevo día adecuadamente, pero el sueño, que es sólo una pequeña parte de las horas que pasamos durmiendo, cubre muchas más necesidades que las de la reparación de la condición física. Contribuye al afianzamiento de la memoria y al registro adecuado de nuestras experiencias cotidianas. Sin contar con lo que supone el sueño para nuestro inconsciente y la investigación de las interpretaciones simbólicas, su correcto desarrollo es fundamental para mantener una correcta higiene mental.

Desde el momento en que nos arropamos con las sábanas y nos rendimos al sueño, lo que pasa en nuestro cerebro no es ni lineal ni tranquilo. Primeramente entramos durante unos 90 minutos en una fase de ondas lentas hasta que llegamos al adormecimiento, que dura unos 10 minutos. Es el umbral entre el sueño y la vigilia, donde pueden producirse ciertas alucinaciones.

A partir de ahí se pasa al sueño ligero, en el que baja el ritmo cardíaco y respiratorio. Hay alternancia entre momentos de tranquilidad y de alta actividad hasta que se entra en la etapa de transición al sueño profundo durante unos 3 minutos. Luego entramos en el sueño Delta, que dura unos 20 minutos y que, aunque no produce sueños, puede influir en lo reparadora que resulte luego la noche. Hasta aquí la fase nREM.

La fase REM introduce al cerebro en una actividad frenética, registrándose rápidos movimientos oculares bajo los párpados cerrados (de ahí proviene el nombre de estas fases: REM es Rapid Eye Movement y nREM significa no Rapid Eye Movement). La fase REM es aquella durante la que se producen los sueños. Durante la noche, las fases REM y nREM se alternan varias veces, y el total del tiempo que pasamos soñando es sólo de un cuarto de tiempo que dormimos.

El sueño lúcido es otra cosa. Como explica la profesora Úrsula Voss, una de las autoras del estudio antes referido, “el sueño lúcido es un estado híbrido en el que estas partes fronto-temporales se comportan de manera similar a su estado en vigilia, mientras que las partes posteriores permanecen en fase REM”. Aunque este tipo de sueño suele producirse de forma espontánea, es posible ejercitarse para controlarlos de forma voluntaria. Ahora, además, pueden ser inducidos por medio de las ondas gamma.

Fuente: Agencia Sinc

Imagen: Wikimedia Commons. Autor: Juanedc

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