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Contra la tortura
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Un estudio revela las carencias en formación ética entre los estudiantes de psicología en EE.UU.

Contra la tortura, educación

Que la educación es fundamental para evitar buena parte de los males que degradan a la humanidad, es evidente. De no ser así no se pondría tanto empeño en destruirla ni en desprestigiar todo lo que promueve la capacidad de pensar por uno mismo. Precisamente por eso, un estudio de la Universidad de Harvard ha puesto de manifiesto las carencias formativas, en materia de ética médica militar, que tienen los estudiantes de posgrado de Psicología. Algo que les hace, en ocasiones, desconocer los acuerdos de la convención de Ginebra y convertirse, involuntariamente, en peones al servicio de la institución militar estadounidense, aplicando “técnicas de interrogatorio mejoradas” que vulneran los derechos de los prisioneros.

Entre la Asociación Americana de Psicología y los militares hay una larga tradición de vínculos, destinados precisamente a la creación de esos programas de interrogatorio, técnicas que se han usado en las prisiones de Guantánamo y Abu Ghraib (donde los abusos cometidos ha sido numerosos y conocidos), entre otros lugares. Técnicas que, desde el punto de vista ético han sido calificadas por los expertos en derecho como torturas. Según el profesor J. Wesley Boyd, del Cambridge Health Alliance y autor principal de este estudio, no sólo se trata de evitar que los psicólogos se presten a este tipo de prácticas involuntariamente, sino también apoyen que cuando sus colegas comentan crímenes en nombre del patriotismo, respondan de sus acciones. Guantánamo sigue abierta, lo que para muchos estadounidenses es una atrocidad.

Para esta investigación se encuestó a 185 estudiantes de 20 programas de posgrado de psicología clínica diferentes. El 74% de ellos había recibido menos de una hora de formación sobre ética médica militar, y el 97% había recibido cinco horas o menos. Al final, sólo el 37% de los estudiantes supieron explicar correctamente que los convenios de Ginebra se tienen que aplicar igualmente haya declaración formal de guerra o no. El 43% desconocía que el deber de  los médicos es atender primero a los pacientes más graves, independientemente de su nacionalidad. El 50% no sabía que Ginebra prohíbe siempre las amenazas y tratos humillantes a los prisioneros, así como privarles de comida y agua durante cualquier periodo de tiempo. Todos ellos desconocimientos que parten de una deficiencia en su formación, según los investigadores.

Otro de los datos que hallaron fue que el 48% de los estudiantes ignoraban cuándo era necesario desobedecer una orden de un superior si esta era inmoral, una confusión que puede dar lugar a contradicciones en el profesional a la hora de valorar sus responsabilidades. De hecho, la defensa de Nuremberg, argumento por el cual una persona se justifica por cometer actos no éticos diciendo que estaba obedeciendo órdenes, fue derogada el pasado año, y un referéndum interno de la Asociación Americana de Psicología celebrado en 2008 establece que los psicólogos deben adherirse estricta y prioritariamente a las convenciones internacionales de derechos humanos. 

De todos los encuestados, sólo el 5% sabía que el Congreso de los EE.UU. autorizó, en 1987, el Sistema de Entrega Personal al Cuidado de la Salud por el que se indicaba un procedimiento para reforzar el cuerpo de psicólogos y otros profesionales de la salud en tiempos de necesidad militar con profesionales civiles, y podían hacerlos en cuestión de semanas si lo consideraban necesario. Razón por la cual, no sólo los psicólogos militares, sino todos los psicólogos clínicos, debían estar correctamente formados e informados sobre los convenios de Ginebra y la ética médica militar, ya que cualquiera de ellos podría verse, algún día, participando en un interrogatorio militar. En cualquier caso, señalan los investigadores, es fundamental conocer estos temas en profundidad y fomentar los estudios científicos sobre estos temas.

Fuente: Harvard Medical School

Imagen: Wikipedia Commons. Autor: Jim Kuhn

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