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La falta de fondos dificulta la investigación sobre sus consecuencias en la sociedad

¿Cuál es el coste económico del cambio climático?

La sociedad no entiende las consecuencias económicas del cambio climático. Investigadores de la Universidad de Stanford creen que todavía hay muchas lagunas en lo que sabemos sobre el cambio climático y sus repercusiones sociales, y por eso precisamente, por esa falta del visión del impacto, se limitan las investigaciones al respecto.

Es cierto que se han producido grandes avances en comprender las causas de que el clima cambiara en el pasado y predecir cómo podría cambiar el futuro, pero conforme los conocimientos sobre la física del clima crecen, va quedando al descubierto el vacío en cuanto a las consecuencias económicas y sociales del cambio climático y lo que supondrá para todos el esfuerzo por controlar los gases de efecto invernadero.

Los profesores Charles Kolstad y Marshall Burke, de la Universidad de Stanford han publicado un artículo en la revista Science, con el apoyo de 28 importantes economistas, donde sostienen que la escasez de fondos para la investigación en ciencias sociales están creando un agujero desde el que es difícil saber lo que supondrá para el cambio para la sociedad. Una visión que queda incompleta, y que se torna poco útil para los responsables políticos que tienen que tomar decisiones al respecto. El artículo plantea tres cuestiones fundamentales para la investigación

1-El coste real de las emisiones de carbono

¿Cuál es el precio real que pagamos por emitir CO2 a la atmósfera? Según Kolstad y Burke, hay otra forma de valorar el coste social del carbono (SCC). Generalmente se hace una estimación en dólares de los futuros daños sociales y económicos que causa cada tonelada métrica actual de emisiones de carbono. Pero también puede mirarse desde la óptica de la cantidad de dinero que ayuda a evitar daños por cada tonelada de carbono que no llega a la atmósfera.

Según expresa Burke, el SCC es un medida que los políticos usan en EE.UU. para determinar las regulaciones que imponen, pero esas estimaciones tienen un límite y es muy importante tener buena información para tomar las decisiones adecuadas. Por ejemplo, el SCC no cuenta con el coste económico de fenómenos climáticos externos como las inundaciones o las sequías. Igualmente existen daños “no comerciales” pero tan o más graves que estos, como los conflictos armados, las epidemias a causa de las enfermedades o la deforestación. ¿En qué partes del planeta el cambio climático ralentizará o acelerará el crecimiento económico? ¿Qué pueden hacer los agricultores para evitar la pérdida de ingresos?

Para Kolstad, la prioridad de los estados debería estar en investigar precisamente los costes sociales de las emisiones de carbono, porque también es el área donde las investigaciones pueden avanzar más rápido.

2-Las mejores políticas para mitigar las emisiones

Una vez que quedan establecidos los verdaderos costes de las emisiones de carbono, es el momento de presentar a la política las opciones que mejor pueden responder al problema. Básicamente, aunque lo habitual es firmar acuerdos de reducción de emisiones, regular la industria y plantear subsidios para las energías renovables, hay que cuestionarse si realmente serían las decisiones más adecuadas para resolverlo. Quizá habría que tomar decisiones más impopulares como tocar el precio del carbono o negociar los permisos de emisión del gas.

Todavía no se comprender bien las ventajas y desventajas de las distintas opciones de precios del carbono, y según Kolstad “los políticos están prácticamente volando a ciegas en lo que se refiere a las políticas para mitigar el cambio climático”.

3-El papel de los países emergentes

Buena parte de las investigaciones actuales sobre la economía del clima se centran en los países desarrollados , pero son los países en desarrollo los que ahora están aportando una mayor cantidad de gases de efecto invernadero a la atmósfera. Es habitual que los países más pobres se enmarquen dentro de un conjunto normativo distinto al de los países ricos, además de ser potencialmente más vulnerables económicamente a los efectos del cambio del clima.

El impacto del cambio climático no va a ser igual en unos países que en otros , por eso Kolstad y Burke consideran que es necesario contar con una mayor comprensión de estas consecuencias para tomar las mejores decisiones para todos.

El problema de la financiación

Investigar en este campo no es fácil, ni para los científicos naturales ni para los economistas, pero sin duda la contribución a la investigación económica es mucho menor, por lo que los avances son más lentos. Burke explica que hay decenas de equipos científicos físicos de todo el mundo trabajando con las mismas simulaciones climáticas comparando resultados, para avanzar en el conocimiento del futuro que nos depara el cambio. Ahora los economistas están empezando a trabajar de forma similar, pero lo más interesante y valioso saldría de la cooperación entre los distintos equipos de investigación y las distintas disciplinas. Para Burke, los argumentos para invertir en la comprensión de las implicaciones económicas y sociales de la ciencia física son importantes, pero las ciencias sociales no requieren una inversión tan fuerte, por lo que sólo una financiación adicional podría suponer un gran avance en este sentido.

Hay muchas cuestiones que resolver todavía, preguntas socialmente relevantes que pueden contribuir a una mejor orientación de los gobiernos y que hay que trabajar para responder. Si no, dice Kolstad, todo lo invertido en ciencias naturales estará mal orientado.

Fuente: Universidad de Stanford

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