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Según los investigadores no basta con decir "lo siento" ni con poner cara de cordero degollado

¿Debes disculparte? Ten en cuenta estos 6 elementos para que te crean

No somos perfectos. Cometer errores es parte de la vida y del aprendizaje, y sin caer en la “exaltación de la cagada” de algunos profetas del coaching, sin duda equivocarse y rectificar son una vía importante de conocimiento. Sin embargo el error lleva consigo otra cosa, no siempre debidamente reconocida: saber disculparse. Según un estudio realizado por un equipo de psicólogos de las universidades de Ohio y Kentucky, no basta con decir “lo siento”, al menos no si queremos que nuestras disculpas sirvan para algo y sean tenidas en cuenta como sinceras.

Hay muchos grados dentro de los errores que pueden cometer los seres humanos, y a nivel de opinión pública no es lo mismo que alguien diga en MYHYV que “un vaso es un vaso y un plato es un plato” a que lo diga un presidente del Gobierno. Cuando alguien comete un error es necesario disculparse, pero no de cualquier manera.

Los 6 elementos

Si hay algo peor que equivocarse eso es persistir en el error, y una forma de persistir es que las disculpas suenen falsas o ridículas. Los investigadores han identificado 6 elementos necesarios para que resulten creíbles, aunque no se trata de elementos de igual calibre. Según los científicos, algunos de estos elementos tienen más peso que otros.

  • Expresión de pesar: ¿Te arrepientes de verdad? En tu cara debería poder leerse lo mal que te sabe haberte equivocado… pero además de parecer que lo lamentas deberías lamentarlo de verdad, no sea que una expresión forzada juegue en tu contra a la hora de rectificar.
  • Explica lo que salió mal: Si reconoces el fallo es bueno que compartas los motivos con la gente afectada. Saber dónde ha estado el fallo ayuda a corregirlo, y eso es aportar un valor a lo que antes era un perjuicio. Puede que pienses que no tienes por qué dar explicaciones, pero si tu decisión afectó a otros, hay que darlas, y no hacerlo sólo demostrará que en realidad no crees que te hayas equivocado.
  • Reconoce tu responsabilidad: No se trata sólo de saber dónde estuvo el fallo, sino cuál fue tu fallo y cómo ha afectado a otras personas. En ese caso eres responsable de los posibles perjuicios que sufran, y agradecerán que lo tengas en cuenta a la hora de disculparte. Reconocer la responsabilidad implica asumirla.
  • Declaración de arrepentimiento: Sabes lo que ha salido mal y hasta dónde llega tu responsabilidad, ahora hay que decirlo. Las personas o áreas afectadas tienen que conocerlo.
  • Oferta de reparación: El perdón tiene un problema, y es que deja una suerte de desajuste en la balanza, una sensación de vacío bajo los pies por perder la oportunidad de reparar lo que se ha hecho. La oferta de reparación es una forma de devolver ese equilibrio y regresar con la cabeza alta al ruedo de la vida. Es una cuestión de dignidad personal, y uno de los gestos que más se valoran, posiblemente porque casi nadie quiere asumir la responsabilidad de sus actos y mucho menos compensarlos justamente.
  • Petición de perdón: Aunque antes hablábamos de una suerte de redención, en necesario igualmente expresar el deseo de ser perdonado, aunque internamente sepamos que ese perdón debe ganarse con una acción de compensación.

En la medida de lo posible hay que hacer uso de esos seis elementos, pero es bueno tener en cuenta, según explican los investigadores, que la eficacia de la disculpa va a depender de la circunstancia del error, esto es, si se debió realmente a un accidente o a un acto deliberado de negligencia o de deseo de perjudicar.

¿Por qué es tan importante esto? Básicamente, según explican los psicólogos, “una disculpa parece que es sólo el primer paso del proceso de reconciliación” porque la gente no reacciona necesariamente igual de bien ante unas disculpas si no parecen sinceras y, a la hora de que las tomen en serio, son tres los elementos que más peso tienen sobre la valoración de los demás: el reconocimiento de la propia responsabilidad, la explicación de lo que salió mal y la oferta de reparación.

Fuente: APS

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