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El Smithsonian Institute reproduce modelos en 3D de algunos de sus objetos más valorados

Del Instituto Smithsonian a tu casa

Hace unos meses, tuve la posibilidad de probar una impresora en 3D y, aunque en general me pareció una tecnología llamada a cambiar muchas cosas, tuve un problema: llegado el momento no supe qué imprimir. No me malinterpretes, al momento se me ocurrieron algunos objetos, pero no pude encontrar un modelo en condiciones para imprimir. Y el diseño 3D nunca ha sido uno de mis puntos fuertes. Finalmente, un compañero terminó encontrando un Bender articulado y un Enterprise 1701 (sí, el de la serie original) y, con ambas impresiones, vimos satisfecha nuestra curiosidad y, al tiempo, nuestra rama friqui. Pero, la verdad, en ese momento pensé que una de las limitaciones actuales, para todos los potenciales compradores de los modelos más “económicos” de este tipo de dispositivos era, además del precio, la falta de “cosas chulas” listas para descargar e imprimir.

Por otra parte, uno de los mejores recuerdos que guardo de mi único (hasta el momento) viaje de placer a Estados Unidos, son las horas que dediqué a recorrer el Museo Aeroespacial del Smithsonian Institute. El primer artículo que escribí aquí, en Tek`n’Life, trataba sobre aerotrastorno (y no es casual que eligiera ese tema para “estrenarme”) y mi anterior trabajo lo conseguí, en parte, gracias a un artículo sobre simuladores de vuelo para PC, así que te puedes imaginar la ilusión que me hizo ver el avión de los hermanos Wright (reconstrucción con parte del original), el Spirit of S. Louis, un DC-3, objetos varios de los diversos programas espaciales… me habría quedado a vivir allí dentro. Y hoy, al saber que el Instituto ha iniciado la digitalización en tres dimensiones de las piezas más destacadas de sus colecciones. me he acordado inmediatamente de lo que me pasó hace unos meses con la impresora 3D.

El fondo disponible en este momento se limita a 21 modelos que, eso sí, representan la creme de la creme de las colecciones de la institución. En ella encontrarás desde el esqueleto de un mamut hasta el planeador de los hermanos Wright, todo a un nivel de definición sencillamente sorprendente. La propia página web incluye un sistema bastante cómodo para visualizar la imagen desde todas las perspectivas posibles, además de información complementaria sobre cada pieza y, claro, la posibilidad de descargarla a tu equipo.

El grado de detalle de los modelos en 3D es muy superior al que ofrecen las impresoras 3D que hay en este momento. Pero tanto para hacer impresiones parciales y componer un modelo de mayor tamaño y calidad, como si quieres escalarlo y tener una versión pequeña con menor nivel de detalle, la posibilidad de tener una reproducción de un original del Smithsonian es, al menos para mí, razón de peso para empezar a pensar en hacerme con una impresora en 3D. Y, a medida que la colección crezca, cada vez me costará más resistirme a la tentación.

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