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Se cumplen 95 años de la invención del sonido en el cine

El día que las películas dejaron de ser mudas

El 22 de marzo de 1895 ha pasado a la historia como el día que los hermanos Lumière presentaron al mundo el cinematógrafo. En esos primeros tiempos las salas de cine contrataban a un pianista para animar sonoramente las películas. A veces un “explicador” iba guiando a los espectadores analfabetos o extranjeros por el argumento.

Durante los años que sucedieron a aquel 1895 se intentó desarrollar un sistema que permitiera incorporar el sonido a la imagen. No fue hasta un 9 de junio de 1922, cuando el profesor de Ingeniería Eléctrica de la Universidad de Illinois Joseph Tykociner, demostró públicamente que era posible hacer que las películas hablaran.

Antes del 9 de junio, el profesor Tykociner había hecho alguna que otra demostración privada de su invento, pero no fue hasta el pase público que la sociedad, animada por los medios, comenzó a celebrar el inicio de una nueva era en el cine. La Fundación Nacional para la Preservación de Películas ha subvencionado la restauración de aquella primera cinta sonora, en la que se ve y oye a la esposa de Tykociner hablando y tocando una campana y a Manohan Leide Tocando el violín, después de que el jefe de ingeniería eléctrica de la Universidad, Ellery Paine, recitara el discurso de Gettysburg. Una cinta con un valor histórico incalculable que puede verse en la web de los Archivos de la Universidad de Illinois.

Lamentablemente Tykociner se topó de frente con las críticas y la ambición. Al final, una disputa de patentes con la Universidad y la oposición de los escépticos, que no le veían utilidad a aquello, acabaron con su idea de patentar y comercializar el invento. A pesar de la gran acogida de los medios y del público, la experiencia de Tykociner se acabó convirtiendo en una profunda decepción. De poco sirvió que el cine sonoro se comercializara exitosamente poco después y que los escépticos vieran cómo se les había escapado de las manos una oportunidad de oro Durante 25 años más se dedicó a trabajar e investigar en la Universidad, siendo pionero en áreas como la fotoelectricidad y la zetética.

El inventor científico

A principios del siglo XX había muchos ingenieros que sumaban en sí los roles de científico, inventor y emprendedor. Joseph Tykosinki-Tycociner había llegado a la Universidad de Illinois en 1921 con la idea de lograr la sonoridad del cine, un sueño en el que otros inventores de la época, como Thomas Alva Edison, también estaban trabajando, y que Joseph comenzó a idear ya en la década de los 90 del siglo XIX. Tycociner había emigrado a Estados Unidos con 18 años desde su Polonia natal. Al llegar comenzó a trabajar en varias compañías eléctricas antes de regresar a Europa en 1897 para completar su formación. Tycociner se afanó en perfeccionar el fonógrafo de Edison y la transmisión inalámbrica de radio, dejando momentáneamente de lado su investigación sobre el sonido en el cine.

En 1902 le ofrecieron un puesto en la compañía del Telégrafo de Marconi, en Inglaterra, y dos años después lo dejó para unirse a la Telefunken Wireless Telegraph Company en Berlín dentro de un proyecto de investigación de la radiocomunicación que sirvió para que Tycociner equipara a la flota naval rusa de comunicaciones inalámbricas durante la guerra Ruso-Japonesa que tuvo lugar entre 1904 y 1905.

Tras su regreso a EE.UU. en 1920, Tycociner trabajó durante un breve periodo de tiempo para la Westinhouse Electric and Manufacturing Company de Pittsburg, en Pensilvania, porque muy poco después recibió una oferta del profesor Ellery B. Payne, jefe del departamento de Ingeniería Eléctrica de la Universidad de Illinois, para ser profesor investigador allí. Parece que aquella oferta fue promovida desde la propia Westinhouse para “compensar” que cinco años antes se llevaran al profesor de ingeniería eléctrica Trygve Jensen, junto con todas sus patentes.

Tycociner aprovechó aquella oportunidad para volver a retomar sus investigaciones sobre la incorporación de sonido en las películas, investigaciones que dieron sus frutos muy poco después con la presentación de su invento aquel 9 de marzo de 1922, hace hoy 95 años.

Tycociner y la ingeniería eléctrica

Cuando Tycociner aterrizó sus aspiraciones como inventor en la Universidad de Illinois, la ingeniería eléctrica tenía apenas unas décadas de historia como disciplina. De hecho el departamento de Ingeniería Eléctrica de la Universidad de Illinois se había fundado en 1891, dentro del departamento de Física. En 1895 se separaron ambos departamentos con la intención de hacer de las investigaciones en Ingeniería Eléctrica, un factor clave para responder a las cada vez mayores demandas de desarrollos eléctricos para la telefonía, los telégrafos, las centrales eléctricas o los sistemas urbanos e industriales.

Para 1903 el departamento ya sobrepasaba las asignaciones de espacio y recursos iniciales, y las matriculaciones aumentaban considerablemente, por lo que fue necesario contar con más equipos, más instructores, más espacio y más laboratorios. Morgan Brooks, entonces profesor del departamento, escribió una carta al decano solicitando acciones urgentes para dotar de recursos a esta área; carta en la que decía, entre otras cosas: “Si no tenemos los típicos aparatos modernos en nuestro laboratorio perderemos prestigio frente a los colegios que tienen dinero para invertir en esto. No defiendo que haya que comprar cada máquina que salga, pero cuando una máquina (como nuestras dínamos de iluminación de arco) han sido desechadas por todas las estaciones modernas, es necesario conocer el hecho y destinar el aparato a las muestras históricas, no a las prácticas en clase“.

El departamento y la Universidad hicieron un gran esfuerzo por formar adecuadamente a los estudiantes y prepararlos para el trabajo, con planes de estudio y trabajo actualizados y competitivos, acompañado de un programa de investigación innovador que viviera acorde a la conciencia de su tiempo histórico. En ese sentido, la llegada de Tycociner como profesor de investigación fue parte del cambio hacia el que quería apuntar el departamento, enfocando sus acciones no sólo a la docencia, sino también a la investigación y a la profesionalización de la innovación.

Fuente, imágenes y vídeo: Archivos de la Universidad de Illinois y Phys.org

Crédito foto: Joseph Tycociner durante la demostración pública del 9 de junio de 1922.

Foto de portada: Dolores del Río en la película “Ave del Paraíso”, uno de los primero éxitos del cine sonoro…antes de que se estableciera el código Hays de censura.

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