" />
Dulces
ZOOM
GALERÍA
0 COMENTARIOS

Gracias a un muñeco vudú saben que se discute más violentamente cuando falta azúcar en sangre

Dicen los científicos que si discutes con tu pareja es por falta de azúcar

Posiblemente una de las canciones castellanizadas más detestables de la historia era, aquella en la que Mary Poppins decía eso de “Con un poco de azúcar esa píldora que os dan os pasará mejor”. Más detestable aún porque por mucho azúcar que le echasen a algunos jarabes realmente asquerosos, seguían igual de asquerosos. Y no podías decir que estaba malo porque…¡tenía azúcar! Puede que ahora, después de un estudio científico que acaba de publicarse, las discusiones de pareja se deban tomar en serio sólo si el nivel de azúcar en sangre es adecuado.

Esta investigación, que ha sido realizadas por varios centros norteamericanos y la Universidad de Ámsterdam, ha dado como resultado la conclusión de que si falta azúcar en sangre, las discusiones de pareja son más violentas, según explican porque parece ser que para poder ejercer nuestro autocontrol necesitamos azúcar en sangre, y cuando falta, perdemos esa capacidad. Así es que, según esto, si el autocontrol está asociado al nivel de azúcar en sangre, ¿podría alguien con más azúcar en sangre tener más autocontrol que otra que no? Si te descontrolas comiendo bombones, ¿es por no tener suficiente azúcar? ¿Hasta cuándo ya había suficiente pero fue imposible parar?¿O es un autocontrol diferente? ¿Cuántos tipos de autocontrol hay? El autocontrol y las ingles… No sé, se me hace raro que el autocontrol dependa más de un caramelo que de la propia voluntad, pero sigamos con el estudio.

Los científicos estudiaron a 107 parejas durante 21 días, sin que ninguna de ellas se llamara Samanta, que sepamos, y les midieron el azúcar en sangre dos veces al día. Así fue como vieron que las personas que tenían menos azúcar en sangre eran las que explotaban violentamente más veces. Pero lo bueno no ha llegado todavía, porque para medir la intensidad de los enojos, le dieron a cada participante un muñeco vudú. Sí, eso, los científicos les dieron muñecos vudú a los conejillos de indias humanos y les pidieron que clavaran sobre ellos alfileres según su nivel de enfado con la pareja. Los límites estaban entre ningún alfiler, que significa “no pasa nada”, y 51 alfileres, que se traducía como “mataré a ese c****n con mis propias manos” . Evidentemente no en presencia de la pareja. Por si acaso se equivocaban de sitio al clavar.

Según el autor principal del estudio, Brad Bushman, “hay una clara relación entre los impulsos agresivos, como los que hemos observado con los muñecos, y una conducta agresiva real”. Dado que el cerebro consume el 20% de nuestras calorías, Bushman considera que el autocontrol que se necesita para tener agresividad y de ira a raya precisa mucha energía, energía que viene en parte de la glucosa. Su consejo de experto, evidentemente es que “antes de tener una conversación difícil con su pareja, asegúrese de que no tiene hambre”.

Para la segunda parte del experimento los científicos echaron mano de todo su sadismo (lo de los muñecos vudú era sólo un aperitivo), y pusieron en manos de los sujetos la posibilidad de molestar a sus parejas con ruidos desagradables. Básicamente los pusieron ante un ordenador y, sin ser cierto, les dijeron que iban a competir contra sus parejas. El juego consistía en ver quién pulsaba antes un botón cuando el objetivo en pantalla se ponía de color rojo. El ordenador (que era el competidor real) dejaba ganar con cierta frecuencia al sujeto, dándole cierto poder, ya que el ganador podía controlar el volumen y la duración de un sonido muy desagradable: el que escucharían sus oponentes (teóricamente sus parejas) a través de los auriculares. ¿En serio? ¿Falta de autocontrol o mala leche en estado puro? Un psicoanalista freudiano podría sacar mucha miga de eso y todo se solucionaría reconociendo que todos somos gays.

¿Qué comprobaron? Que cuanta menos azúcar en sangre había, más alfileres clavaban en los muñecos. ¿Qué concluyeron? Que hay una relación entre el bajo nivel de azúcar en sangre y el alto nivel de agresividad. Pero tal vez la interpretación pueda profundizar un poco más en otras circunstancias. Sin conocer todos los detalles de las investigación, la propia experiencia dice que los malestares corporales, y andar bajo de azúcar crea cierto malestar corporal, nos ponen de mal humor. En lo relativo al azúcar, habría sido interesante verificar tanto el estado real de la pareja como los hábitos alimenticios de los participantes, para que los datos valorados fuesen más fiables. Un procedimiento científico correcto a veces falla en las conclusiones.

Si hablamos de estudios, existen muchos otros que demuestran que el azúcar crea adicción (¿no viste Supersize me?), de hecho, que su poder adictivo es más fuerte para el cuerpo que el de algunas drogas y que sus efectos sobre el comportamiento tampoco son beneficiosos, de hecho, esa necesidad de “más azúcar” que se genera en el cerebro para sentirse cada vez mejor, no sólo es ficticia, sino extremadamente perjudicial. Existe un mecanismo que es el que hace que las células tumorales se vuelvan, como las personas, adictas al azúcar. Es la adicción (que es una falta de control muy gorda) la que genera la agresividad. Así que visto desde otro ángulo, la falta de autocontrol genera más falta de autocontrol, y por bajo que se tenga el nivel de azúcar en sangre, una discusión con alguien con quien te llevas bien de verdad no se traduce en convertir el cuerpo de su muñeco vudú en un alfiletero.

Fuente: Agencia Sinc

Imagen: Wikimedia Commons. Autor: Sakurai Midori

No comments yet.

Deja un comentario