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Diseñan una estructura que cambia de aspecto en base a emociones

Construcciones con sentimientos (ajenos)

Una dato particularmente interesante, de todos los que se pueden extraer del análisis masivo de datos, es el relacionado con las emociones, ya sean las de una persona a lo largo del tiempo, o el valor global de un grupo determinado de la población en un momento concreto. Y no pocos esfuerzos de empresas e instituciones públicas van orientados, precisamente, al segundo caso, es decir, a utilizar las redes como «termómetro social», que permita determinar el estado de ánimo de un grupo concreto o de la sociedad a un nivel más general (aunque claro, por tanto menos preciso). En el proyecto del Servicio Secreto de Estados Unidos para detectar el sarcasmo en redes sociales, una de las explicaciones facilitadas por dicha entidad es que, poder identificarlo en mensajes en Twitter, podría ayudar a detectar situaciones potencialmente comprometidas y que podrían llegar a precisar de su actuación. Y, al fin, eso se reduce precisamente a valorar las emociones transmitidas en un mensaje publicado en una red social. Y si hay un importante desafío en diseñar los sistemas capaces de automatizar dicho proceso de análisis y de extraer conclusiones (eliminando la participación humana en el mismo, claro está), una vez que estos vayan avanzando se abre un nuevo campo absolutamente apasionante: encontrar todo tipo de usos para dicha información. Y de las propuestas que van surgiendo al respecto, hoy nos ha llamado especialmente la atención el proyecto S.T.A.N. (Science. Technology. Architecture. Networks), un jardín que modifica su aspecto según las emociones expresadas en Twitter. Concretamente, y para segmentar de alguna manera los tweets que se emplean para que funcione, el sistema tendrá en cuenta, cuando esté en funcionamiento, todos los mensajes que incluyan el hashtag #gardenup.

En esta instalación, la posición de unos paneles de acero sin procesar (el empleo de este material en concreto es un homenaje al pasado industrial de Sheffield, donde se ha probado el sistema «en público» por primera vez el pasado fin de semana) varía en función de todos los tweets que incluyen un determinado hashtag. De momento, la interacción entre la estructura de acero del jardín y los mensajes se limita a tweet con hashtag igual a reacción. Sin embargo, demostrar que la estructura es capaz de actuar en función de acciones sociales, el siguiente paso es afinar algo más el software que hay tras la gestión del sistema para, por ejemplo, hacer que ésta se «abra» (tal y como lo haría una flor) ante valoraciones positivas, y que se cerrara en caso de recibir críticas con tintes negativos.

En el comunicado de prensa, emitido por la Universidad de Lincoln (Reino Unido), de la que forman parte los creadores del proyecto, Richard M Wright (uno de los «padres» del mismo) afirma: «The garden essentially points to a future in which buildings could modify themselves in response to monitoring our emotional state via social media«, es decir, que el jardín creado en el contexto del proyecto S.T.A.N., apunta a un futuro en el que las construcciones podrían modificarse a sí mismas en respuesta al control de nuestras emociones, a través de las redes sociales»). Y plantea algunos ejemplos en los que distintos elementos de una vivienda, susceptibles de ser controlados por un sistema electrónico, podrían «actuar» en base a los estados/mensajes/tweets publicados en las principales redes sociales por el propietario de la casa. Ventanas que se abren o cierran, toldos que se despliegan… y sin la necesidad de indicar lo que quieres, el propio sistema debería ser capaz de averiguarlo simplemente interpretando tus mensajes en clave domótico-emocional.

El resultado de las pruebas de este fin de semana parecen haber sido muy positivos, por lo que hemos podido leer en la cuenta de Twitter del proyecto, en la que han ido informando, así como publicando algunas imágenes de su creación, como la siguiente:

https://twitter.com/archibarb/status/474945207021338624

Esto, además, plantea una nueva y muy interesante línea de investigación-creación para artistas. ¿Tardaremos mucho tiempo en ver en ARCO alguna instalación que actúa según el buen (o mal) humor global? Yo no soy un experto en arte, pero creo que la idea me encanta. No es de extrañar, que el equipo que ha creado S.T.A.N. esté compuesto por arquitectos, programadores y artistas.

Imagen: Paul Goyette

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