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Podrían aprobar en breve una partida presupuestaria para la investigación de este tipo de embriones

EE.UU. camina hacia la creación de embriones mixtos humanos y animales

El gobierno estadounidense podría en breve aprobar una partida presupuestaria para la investigación de embriones mixtos, con células humanas y animales. Una aprobación que, de darse, abrirá un penoso debate sobre los límites de la ciencia y la ética. Sin duda hay expectativas sobre las posibilidades de curación de muchas enfermedades y discapacidades como resultado de estos experimentos, pero como siempre que los intereses económicos son los que mueven los avances médicos, las posibles consecuencias humanas rara vez se tienen en cuenta.

Ya hace unos años los institutos nacionales de Salud de EE.UU. decretaron una moratoria en las investigaciones que pretendan introducir células madre pluripotenciales de humanos en embriones animales, pensando que era algo demasiado controvertido. Pero eso no ha detenido a los grupos de interés, que parece que están a punto de lograr que el gobierno de un empujón financiero a la investigación y, por supuesto, a los experimentos con este tipo de células.

La cuestión ética no se limita sólo a la cuestión de si es bueno o malo abrir la puerta a estas investigaciones. La controversia va mucho más allá, y se plantean escenarios como que haya cerdos con cerebros humanos o cuerpos humanos con cerebros animales. En tales casos, ¿es lícito experimentar con ellos, usarlos y cosecharlos? ¿Se considerarían seres humanos? ¿Tendrían derechos o se podrían considerar como carne de matadero? ¿Cómo podría afectar eso al equilibrio de la Tierra? ¿Qué pasa si alguno de estos seres se escapa y procrea? ¿Estaremos cometiendo una locura?

Un tema que implica un concepto de lo que muchos científicos e inversores no quieren oír hablar, que es el espinoso asunto de la conciencia. Aunque los intentos por vincular en exclusiva este tema a la religiosidad se están quedando fuera de lugar gracias a numerosas investigaciones sobre el tema, lo cierto es que la conciencia humana sigue siendo una gran desconocida (quizá porque se mantienen en la ciencia muchos prejuicios sobre ella y, de tenerla en cuenta, se plantearían muchos más prejuicios a la hora de permitir ciertas investigaciones), y es la principal responsable de que existan muchos recelos sobre dónde poner los límites de la ciencia.

Está claro, como dicen algunos científicos, que para avanzar desde el camino conocido de diseccionar y analizar al microscopio cosas como el Alzheimer, al depresión o la esquizofrenia, no se pueden abrir los cerebros de las personas vivas, y cuando están muertas es poca la luz que sus cerebros inactivos pueden aportar. Creen sin embargo que usar células cerebrales humanas en animales podría aportar el material necesario para avanzar. Todo eso dando por supuesto que la molesta conciencia no va a hacer aparición en ningún momento tal y como dibujan ficciones cinematográficas como “La isla” o, desde el punto de vista robótico el amable film de “El hombre bicentenario” y el no tan amable de “Terminator”.

Los intereses económicos, la creciente y boyante industria de la salud, la política, los prejuicios científicos y religiosos, el desconocimiento de lo que es realmente el ser humano, la arrogancia, el miedo atávico a la enfermedad y la muerte, la ausencia de finalidades humanas por encima de las monetarias… muchas son las cuestiones que atañen esta posible decisión en EE.UU. máxime cuando abren la vía a que más países sigan sus pasos. Pero casi podríamos estar tranquilos, porque nadie quiere que un ratón o un chimpancé de repente muestren cualidades similares a las humanas, porque entonces sí que habría un problema moral. Así que además de incluir expertos en ética en los comités de decisión algunos científicos han alertado: “Tenemos que tener cuidado con las células del cerebro”.

Fuente: MedicalXpress

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