" />
ZOOM
GALERÍA
0 COMENTARIOS

La investigación abierta por Toshiba estima que sus beneficios se inflaron en unos 1.200 millones de dólares

El CEO de Toshiba dimite por un escándalo financiero

El CEO de Toshiba, Hishao Tanaka, ha presentado su dimisión después de conocerse los resultados de una investigación independiente abierta por la compañía hace un par de meses para esclarecer las sospechas de la existencia de irregularidades en la contabilidad de la compañía. Finalizada esta, no sólo se han confirmado las sospechas, sino que se ha revelado la abultadísima cantidad que se había «agregado» a la contabilidad de Toshiba para inflar sus beneficios: nada menos que un total 1.200 millones de dólares. Y además, los investigadores han comprobado que varios altos directivos de la compañía, entre ellos el CEO actual, y su antecesor y actual vicepresidente, Norio Sasaki (que también ha dimitido), estaban al tanto de todo.

En el informe, que ha sido también origen de varias dimisiones más, (entre las que está la de Atsutoshi Nishida, un antiguo presidente de la compañía y que en la actualidad era uno de sus consejeros), se detalla que Tanaka y Sasaki establecieron unos objetivos excesivos para cada división que sus responsables debían cumplir obligatoriamente, y que presionaban y amenazaban con retirarse de las áreas de negocio que no llegasen a cumplir las expectativas. Esto, unido a que en Toshiba, según se recoge también en el informe «existe una cultura en la que uno no puede ir contra los deseos de sus superiores», tuvo como resultado que cada vez que la directiva comunicaba los resultados a alcanzar, tanto los presidentes y responsables de cada división, como los que estaban al frente de cada gama de productos, así como los empleados a sus órdenes cometiesen, de forma continuada, irregularidades en las cuentas.

Dichas irregularidades incluían no sólo el inflado de beneficios mencionado, sino que también se retrasaba la comunicación de pérdidas o se adelantaban los apuntes de beneficios. Esto creaba un círculo vicioso que redundaba en que los departamentos tenían cada vez mayores y menos realistas objetivos, por lo que la bola de irregularidades no dejaba de crecer. Se desconoce exactamente el porqué del inicio de estas prácticas, aunque uno de los investigadores barajaba, entre otras opciones, la teoría de que los principales directivos de la compañía, que estaban preocupados por los efectos que el desastre de Fuskushima pudiese tener en su división de energía nuclear, fijaron unos objetivos poco realistas para determinadas divisiones. No obstante, no puede ser el principal motivo, ya que tal como se recoge en el informe (y recoge The Guardian), las irregularidades contables se remontan nada menos que a 2008, eran intencionadas y resultaban muy complicadas de detectar por parte de los auditores.

No comments yet.

Deja un comentario