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¿Por qué la comida sana gusta menos?

El cerebro sabe contar calorías… y elige lo que tiene más

Parece una confabulación. Te pasas la vida haciendo dietas, mirando las etiquetas de cada producto y resulta que el cerebro tiene un contador de calorías más preciso que un reloj. Y si fuera sólo eso… Encima va a hacer que pongas tus ojitos siempre en los alimentos con más carga calórica. Gracias a un estudio realizado por medio de neuroimagen se ha podido conocer que mientras nosotros andamos pensando en nutrición saludable, nuestro cerebro ya ha hecho un escaneo rápido del lineal del supermercado y lo ha clasificado entero según la densidad calórica de cada alimento.

La investigación ha corrido a cargo del Instituto Neurológico de Montreal, en el que el neurólogo Alan Dagher hizo que 29 voluntarios contemplaran 50 imágenes de alimentos conocidos. Los participantes sólo tenían que decir cuánto les gustaba el alimento de la foto en una escala del 1 al 20. Luego, tenían que hacer una estimación aproximada del contenido calórico de cada uno de ellos. El resultado fue que de haber estado jugando a «El precio justo» habrían perdido. Apenas se aproximaron en las estimaciones, a pesar de que la mayoría estaba dispuesta, en una subasta simulada, a pujar por los alimentos que relacionaban con una mayor cantidad de calorías.

Claro está que mientras hacían todo esto, se les estaba realizando un escáner cerebral para medir y localizar la actividad de nuestro encéfalo. Las zonas más activas (corteza prefrontal ventromedial) fueron las relacionadas con la codificación del valor de los estímulos y predecir su consumo inmediato, lo que coincidía con el contenido calórico de los alimentos. Por otra parte, también se localizó actividad en la ínsula, relacionada con las propiedades sensoriales de los alimentos, a la hora de calificar los alimentos que más les gustaban. Resultado: lo que más nos gusta es lo que más calorías tiene. Lo cual explica por qué no hay brócoli en las máquinas de vending.

Según Dagher, «la fácil disponibilidad y el bajo costo de los alimentos con alto contenido calórico ha sido culpado del aumento de la obesidad. Sin embargo su consumo se rige en gran medida por los efectos anticipados de estos alimentos, lo que probablemente se aprende a través de la experiencia. […] Nuestro estudio trata de determinar cómo la conciencia de la gente sobre el contenido calórico influyó en las áreas del cerebro que se sabe que están implicados en la evaluación acerca de las opciones de comida. […] Hemos encontrado que la actividad cerebral supo rastrear el verdadero contenido calórico de los alimentos».  Así que para comer sano, hay que aprender a comer sano y echarle huevos narices, porque te seguirá gustando más lo que no debes comer.

Fuente: APS

Imagen: Seattle Municipal Archives 

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