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Shubham Banerjee ha puesto todo el diseño a disposición gratuita de quien lo necesite

El chico de 12 años que usó bloques Lego para crear una impresora braille

El poder está, la inmensa mayoría de las veces, en querer. Shubham Banerjee, un joven estudiante de séptimo grado de Santa Clara, California, se tomó todo lo en serio que pudo su trabajo para la Feria de Ciencias. Buscó algo que no sólo fuese ingenioso, sino que pudiera ser muy útil y resultara asequible. Y lo hizo. Quiso y pudo. Supo que las impresoras de braille suelen tener un precio en torno a los 2000 dólares, y se propuso crear una que costase mucho menos. Por unos 350 dólares adquirió una caja de Lego Mindstorms EV3 con la que, prácticamente, pudo completar el total de lo que necesitaba para hacer funcionar su impresora braille. El resto del material fue un sencillo software que reelaboró para que se ajustara a la impresión del alfabeto braille de la A a la Z, el rollo de papel de calculadora sobre el que se van imprimiendo las letras y, como cabezal de impresión, una chincheta.

Aunque de momento, el prototipo que ha creado no es muy rápido, ya que tarda unos cinco segundos en imprimir una sola letra, el chico se ha propuesto seguir perfeccionando el modelo tanto para que sea más veloz, como para que pueda llegar a imprimir páginas completas, incluso pidiéndole ayuda a los amigos de su padre, que son ingenieros mecánicos. El joven Banerjee ha querido que el proyecto sea abierto para que cualquiera que lo necesite pueda usarlo, pensando especialmente en países en desarrollo, donde no tienen facilidades para acceder a materiales tan caros, y una ceguera supone para muchas personas una limitación mucho mayor que en los países desarrollados, ya que no sólo no tienen acceso a la educación, sino que sus posibilidades de ganarse la vida y tener su propia familia, quedan fuertemente limitadas. De hecho, de los 285 millones de personas con discapacidad visual que hay en el mundo, según la OMS, el 90% se encuentra en países en desarrollo. Eso son muchos millones de personas con pocas posibilidades de gastar 2000 dólares en una impresora braille comercial.

Antes de dar con el modelo definitivo, llegó a crear y destruir unos siete prototipos previos. Pero una vez encontrado el modelo base más adecuado, dedicó todo su empeño en reajustar el código de control de los mecanismos y afinar el proceso de impresión. Banerjee ha creado una página en Facebook donde va informando periódicamente de los avances en el proyecto y de cómo se fue gestando, proyecto que ha bautizado con el nombre de Braigo, resultado de unir Braille con Lego. Entre las mejoras que quiere introducir está la posibilidad de que una página completa pueda ser reconocida mediante tecnología bluetooth. Tanto el diseño como el software están ya a disposición pública para que puedan usarlo todas las personas o instituciones que lo necesiten, y quieran seguir desarrollándolo hasta convertirlo en algo mucho mejor. Por un 80% menos de gasto, cualquiera podrá tener una máquina que hace lo que tiene que hacer. Razón por la cual se ha puesto en contacto con instituciones para ciegos, de manera que los modelos puedan ser probados y mejorados atendiendo a las necesidades reales de enseñanza y aprendizaje de las personas con esta discapacidad.

El propio Banerjee asume que, una vez la idea ha sido puesta en marcha, es posible crear nuevos modelos con otros materiales y otras estructuras, pero atendiendo siempre al deseo original de crear una máquina accesible desde el punto de vista económico y que siga siéndolo en el futuro. Desde sus ojos de niño de 12 años, Banerjee se siente agradecido y casi desbordado por la repercusión mediática de su proyecto de ciencias, algo que no se ha quedado sólo en felicitaciones y artículos, también ha recibido ya diversos reconocimientos y homenajes como la Fundación Roman Reed o la Asamblea del Estado de California. Desde su página de Facebook él sólo comenta: «Me siento agradecido por todas vuestras amables palabras y aliento. En el futuro espero contribuir aún más en el campo de la ciencia y la ingeniería». Nosotros también lo esperamos. Gracias a ti, Shubham.

 

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