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La red social manipuló el feed de noticias de más de medio millón de usuarios

El día que Facebook jugó con nuestras emociones

Dice la cultura que las armas las carga el diablo. Pero, sin desmerecerla (a la cultura popular, digo), hay algo que tiene una impronta maligna todavía más clara y evidente: los contratos. No en vano, una buena parte de nuestros problemas suele venir dada por condiciones que hemos aceptado, en la inmensa mayoría algunos casos sin ni siquiera habernos parado a leer lo que firmábamos. Y, aunque el ejemplo más claro de esto que comento son prácticamente todos los papeles que nos han dado a firmar en los bancos durante los últimos diez años, desgraciadamente no cuentan con la exclusividad en esa mala práctica de redactar contratos eternos e incomprensibles para el común de los mortales. Y el último ejemplo de ello es el reciente descubrimiento de que Facebook modificó el feed de noticias de algunos de sus usuarios. En concreto, el experimento que ha traído la polémica se llevó a cabo en 2012 y, para llevarlo a cabo, se seleccionaron 689.003 cuentas de usuario (todas ellas de angloparlantes) y, divididos en dos grupos, unos empezaron a recibir mayoría de publicaciones con comentarios y noticias positivas, mientras que el segundo grupo empezó a recibir más información negativa. Con este experimento, sus responsables querían comprobar la incidencia de las publicaciones de terceros tanto en las publicaciones como en el tono de las mismas de los sujetos de estudio. Todo esto, claro, sin ponerlo en conocimiento de las cobayas de laboratorio, es decir, de más de medio millón de usuario de Facebook.

Las primeras explicaciones dadas por los miembros de Facebook responsables del estudio se limitaba a que las condiciones de uso de la red social, que los usuarios aceptan al acceder a la misma, cubre este tipo de acciones. Sin embargo, es una costumbre ética en el mundo académico obtener un consentimiento informado, algo que la red social no ha hecho en esta ocasión. Sólo por esto, Facebook puede haber comprometido seriamente su imagen de cara a los usuarios, en los que puede surgir la duda de si esto sólo ha ocurrido una vez o, por el contrario, son más los casos de modificación de feeds de noticias. Es normal que los servicios online realicen pruebas relacionadas con sus contenidos/servicios y con sus usuarios y, claro, que tanto éstas como sus consecuencias incidan en los usuarios, pero no modificando la percepción que estos tienen de la realidad, que al fin y al cabo es lo que ha hecho Facebook al sesgar sus feeds para que fueran más alegres o más tristes de lo que lo habrían sido realmente, sin la manipulación.

Y esto da lugar a una segunda reflexión: ¿son las redes sociales una buena fuente de información? Hasta ahora pensábamos que, a diferencia de los grandes grupos de comunicación, que suelen tener un determinado sesgo, el contenido publicado en las redes estaba exento de dicha interpretación. Sin embargo, y aunque sigue siendo cierto que se puede publicar cualquier contenido, esta noticia nos demuestra que estos servicios también pueden, sea con la intención que sea, modificar nuestra percepción de la realidad a través de la selección de la información que nos muestran. Los responsables del estudio afirman que desde 2012, cuando se llevó a cabo el experimento, han aprendido mucho, y cabe desear que parte de dicho aprendizaje esté directamente relacionada con no sesgar la percepción de la realidad que tienen sus usuarios.

Con respecto al estudio, que puedes leer aquí, sus conclusiones son las que ya cabría esperar, que el estado de ánimo es, en cierta medida, contagioso, es decir, que si muchos de tus contactos publican comentarios negativos, a corto plazo tus publicaciones también tenderán a ser negativas. Y, claro, lo mismo ocurre en el sentido contrario, es decir, cuando la mayoría de la información que recibes es positiva. Resulta interesante, claro, constatar que un entorno positivo te anima, mientras que uno negativo te desanima pero, ¿era necesario manipular a más de medio millón de usuarios de Facebook para comprobarlo? Yo creo que no, por mucho que las condiciones de uso de la red social permitan dichas actividades. Quizá porque legalidad y ética tienen la mala costumbre de no ir de la mano.

 

Imagen: Marshall Space Flight Center

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