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Eliminar el sistema de protección anticopia incrementó las ventas de música un 10%

¿El DRM? Una mala idea

Lo malo de crear un nuevo mercado es que, claro, no dispones de todo el conocimiento que ya existe en otros que sí que tienen historia. Así, para las discográficas, llegado el boom de Internet, no era lo mismo seguir vendiendo CDs (o vinilos, o cintas de casete o lo que sea), actividad que conocían muy bien, que asumir que ya era hora de plantearse un nuevo modelo de negocio basado en la distribución online de sus productos. Este lógico desconocimiento llevó a la industria a tomar algunas medidas que, con el tiempo, se ha probado que eran tremendamente erróneas. La buena noticia es que, a diferencia de lo ocurrido en otros aspectos, con esto sí que parecen haber tomado nota y haber mejorado.

El ejemplo perfecto de ello es, precisamente, los sistemas de DRM (Digital Rights Management) o, traducido al humano, la protección anticopia. A medida que las primeras tiendas de música online (no tiendas online en las que se vendieran CDs, claro) fueron apareciendo, los contenidos que se vendían en las mismas incorporaban una serie de sistemas que impedían (o al menos eso intentaban) su duplicación, es decir, que no podías hacer una copia del archivo de una canción que habías comprado.
Esto, claro, daba lugar a una circunstancia un tanto desagradable: no era posible hacer una copia de algo que habías comprado legalmente, pero sí que podías hacer cuantas copias quisieras si descargabas una versión pirateada del original. ¿No resulta paradójico limitar al usuario que ha pasado por caja, haciendo que su experiencia sea menos completa que la del que se lo ha descargado vía eMule o BitTorrent? Eso, desde luego, pensábamos los que, en su momento, compramos música en alguna de las tiendas del momento. La única excepción, por cierto, era Weblisten, que no pudo soportar los envites legales de la industria y acabó cerrando hace unos años. Yo, en su momento, compré música en Weblisten, y también lo hice en iTunes. Y ambas experiencias eran diametralmente opuestas. Sin embargo, se suponía que eso protegía a la pobre y vapuleada industria discográfica.

Hasta que un día llegó Steve Jobs, habló con los principales responsables de estas empresas y les convenció de que el DRM era, básicamente, malo. Consiguió convencerlos, creo iTunes+, un apartado dentro de la tienda en el que se vendía la música sin protección anticopia por un precio sensiblemente superior y, poco a poco, se fue produciendo una transición del modelo «con DRM» al modelo «sin DRM». Y, lo que podría parecer una apuesta arriesgada (desde el punto de vista de la industria, claro está), supuso un incremento de las ventas de, aproximadamente, el 10% de media. Eso se extrae del estudio Intellectual Property Strategy and the Long Tail: Evidence from the Recorded Music Industry, llevado a cabo por Laurina Zhang, estudiante de doctorado en la Universidad de Toronto. En la prueba, llevada a cabo con una muestra de 5.864 álbumes de 634 artistas, pertenecientes al catálogo de las principales discográficas. En su estudio, Zhang comprobó los datos de ventas de dichas obras antes y después de la eliminación del DRM, comprobando que la protección anticopia en ningún caso hacía que se produjeran más ventas. Y, al contrario, que la falta de la misma, sí que animaba a los usuarios a adquirir versiones digitales de los discos. Algo todavía más curioso, es que este efecto se producía principalmente fuera de la lista de grandes novedades y superventas. Es decir que, por ejemplo, que un disco de Alejandro Magno Sanz saliera a la venta con o sin DRM, no afectaba prácticamente a su volumen de ventas. Sin embargo, todo aquello fuera de ese «selecto» club podía llegar a venderse hasta un 30% más.

¿Sorprendente?

En realidad no, en absoluto. Tiene todo el sentido del mundo, y la industria lo habría sabido mucho antes si se hubiera molestado en consultar a los clientes que compraban las versiones digitales de sus productos. Yo, por ejemplo, en más de una ocasión me sentí tentado a comprar alguna oferta especial de iTunes. Aún recuerdo que durante un tiempo tuvieron disponible The Complete U2, un pack con toda la discografía de U2 y un sinfín de grabaciones adicionales que, en total, sumaban 446 canciones, por 150 euros. Estuve a punto de comprarlo, pero luego me pregunté qué pasaría sin, en algún momento, mi camino se separaba del de Apple y decidía empezar a utilizar otro software para escuchar música y otro reproductor portátil que no fuera mi iPod. Y eso acabó por disuadirme. De no haber existido esa limitación, tengo claro que la habría comprado (era una oferta espectacular, la verdad) y, en cualquier caso, el sistema DRM no pudo impedir que rápidamente aparecieran las primeras copias piratas de la misma. Es decir, que yo no hice esa compra por culpa del DRM, pero al mismo tiempo el DRM no evitó la rápida difusión de ese contenido por Internet. Un poco inútil todo, ¿no?

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