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El autor ocupará el enigmático cargo de "Jefe Futurista" de la startup de realidad virtual

El escritor Neal Stephenson ficha por Magic Leap

Imagina que un día llaman a tu puerta, echas un vistazo por la mirilla para ver quién está al otro lado y ves a cuatro tipos con una espada de gran tamaño. La mayoría no sólo no abriría, sino que seguramente, llamarían a la policía alertando de la presencia en su entrada de varios individuos con un arma blanca tamaño familiar. Pero el escritor de ciencia ficción Neal Stephenson, autor de obras como Snow Crash, el Criptonomicón, Reamde o el Ciclo Barroco (serie compuesta por varios títulos), no reacciona como el común de los mortales ante una situación como esta. En efecto, cuando hace unos meses se encontró en su puerta con dos irlandeses, un escocés y un estadounidense con una reproducción de Orcrist (una de las espadas que aparece en El Hobbit de Tolkien), como “no todos los días aparece alguien en tu casa con una espada mítica, hice lo que haría cualquiera que ha leído un montón de novelas de literatura fantástica: les dejé entrar y les ofrecí una cerveza”. Así es como varios de los responsables de Magic Leap, una startup de realidad virtual que asegura dedicarse a desarrollar la realidad aumentada del futuro, rompieron el hielo con Stephenson, gran aficionado a las espadas. Su intención no era otra que incorporarle a la compañía. Y les salió bien, porque tras unos meses de conversaciones y una demostración de su tcnología, Stephenson ha acabado aceptando, y se ha convertido en el “Chief Futurist” de Magic Leap, un cargo que podría traducirse más o menos como “Jefe Futurista” de la compañía.

Casi todo lo que rodea a Magic Leap, cuya valoración a día de hoy ya supera los 2.000 millones de dólares, es un misterio, aunque a la hora de conseguir inversores ha atraído la atención de grandes compañías, como Google o Qualcomm, o fondos de la talla de Andreessen Horowitz. Y la presencia en su directiva de gente poco habitual en las empresas tecnológicas no hace sino acrecentar el interés por su actividad. Por ejemplo, además del propio Stephenson, uno de los miembros de su junta directiva es Sir Richard Taylor, CEO y fundador de la empresa de efectos especiales Weta Workshop, famosa por ser responsable de la creación de los escenarios, el vestuario, las armas y armaduras, y todo tipo de efectos especiales para las películas de las trilogías El Señor de los Anillos y el Hobbit (esto explica por qué los que aparecieron en la puerta de casa de Stephenson tenían una reproducción de Orcrist). 

Una de las obras de Stephenson, Snow Crash, escrita hace 25 años, ya utilizaba tanto la realizad virtual como la aumentada como elementos importantes de su trama. Stepehnson pensaba entonces que ambas no tardaría en popularizarse y llegar al mercado de consumo, pero no ha sido así. Todo debido, según el propio Stehenson explica en el blog de Magic Leap, a lo complicado que resulta satisfacer al sistema visual humano. Según explica “la retina queda fuera de lo que normalmente consideramos como una parte del cerebro, pero lleva a cabo operaciones de procesado de la luz que llega a ella parecidas a las del cerebro. Lo que va del nervio óptico al cerebro propiamente dicho no es tanto una imagen como el comienzo de una idea. Es algo que ya ha sido ideado por los “elementos periféricos del cerebro” que hay en la parte posterior del ojo, y emitir luz que consiga engañar a esa zona ha resultado particularmente complicado a lo largo de los años”.

Por eso, y a pesar de que los directivos de Magic Leap que acudieron a su casa empezaron con buen pie, el escritor era escéptico con respecto a los logros que, según le comentaron, habían conseguido. Para despejarlas viajó unas semanas después del primer encuentro en su domicilio a Florida, donde el CEO de la compañía, Rony Abovitz, le hizo la demostración que le convenció. Durante la prueba, Stephenson despejó todas sus dudas no sólo por lo que vió que la compañía era capaz de hacer, sino por el potencial que intuyó en lo que sería capaz de conseguir en el futuro.

“Magic Leap está utilizando un arsenal de técnicas para producir un campo de luz sintetizado que golpea la retina de la misma forma que lo hace la luz que reflejan los objetos reales que hay en tu entorno. Algunas ya están probadas y funcionan realmente, mientras que otras son increíblemente avanzadas. La percepción de la profundidad, en este sistema, no es sólo un truco que engaña a la mente enseñándole dos imágenes ligeramente distintas”. En el post, Stephenson afirma que la tecnología de Magic Leap, al contrario de lo que pueda parecer en un primer momento, no sólo se utilizará en el campo de los juegos, justo por lo que están empezando, sino que también será una gran herramienta para lectores, estudiantes, científicos y artistas. Desde luego, su incorporación a la compañía, no hace sino acrecentar el interés por lo que será capaz de conseguir, esperemos que en un futuro no muy lejano. Por ahora, Stephenson está tan convencido de lo que hacen que, tal y como afirma en su página web, espera poder trabajar en todos los proyectos transmedia en los que lleva interesado desde hace varios años dentro de Magic Leap.

Ah, y por si os estábais preguntando qué pasó con la reproducción de Orcrist que llevaba el cuarteto que llamó a la puerta del escritor, Stephenson ha dicho que no consiguió quedarse con ella, pero que está en conversaciones para hacerse con una katana “de alta tecnología” como la que tiene Hiro Protagonist, el personaje principal de su novela Snow Crash.

Foto: Ryan Somma

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