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Las alertas automáticas ayudan a reducir los olvidos

El estudio de la memoria, factor clave para evitar errores humanos

Estás trabajando en la oficina y de pronto te acuerdas de que la leche se acabó por la mañana y que tienes que comprar antes de llegar a casa. Respiras aliviado por haberte acordado y, para curarte en salud, pegas un post-it en la pantalla de tu ordenador con el rotulador rojo que te ha prestado el de recepción: LECHE. Luego aprovechas que lo tienes para escribir otro post-it: DEVOLVER ROTULADOR. A la mañana siguiente te levantas, llenas el cuenco de cereales y, cuando vas a por la leche, caes en la cuenta de que al final se te olvidó hacer la compra y que hoy el de recepción te mirará mal porque pensará que te has quedado con su rotulador… otra vez. Es un claro caso de cómo funciona (o no) la memoria prospectiva, la que nos recuerda lo que tenemos que hacer más tarde mientras estamos haciendo otra cosa. Acabar comiendo cereales a palo seco no es un drama, pero que falle la memoria prospectiva de un cirujano mientras opera o de un controlador aéreo, puede tener consecuencia desastrosas.

No es de extrañar que conocer mejor el funcionamiento de esta memoria sea importante para los investigadores, a fin de encontrar técnicas o sistemas que ayuden a prevenir errores humanos catastróficos. Es el caso de Shayne Loft, un investigador de la Universidad de Australia Occidental que trabaja para desvelar los mecanismos subyacentes en la memoria prospectiva, pensando precisamente en ayudar a minimizar los errores humanos en profesiones como la de controlador aéreo, un trabajo que requiere una atención permanente y en la que un olvido puede resultar fatal.

Loft desarrolló un experimento con voluntarios a los que se pedía que recordaran apretar un botón específico al ver una imagen concreta, lo que hacía que fueran más lentos al desarrollar sus tareas cotidianas. Es como si hubiese una única reserva de energía mental que se tiene que repartir entre las tareas de hacer algo en ese momento y, a la vez, recordar que tienen que hacer algo más tarde. Esta división de la atención causa distracciones, y que se nos borre de la cabeza la tarea que tenemos que emprender más adelante.

Aunque nadie duda de la utilidad de los post-it, ponernos notas no siempre ayuda a que recordemos las cosas. A veces se vuelven tan comunes en nuestro paisaje que dejamos de prestarles atención. Loft y sus colegas sugirieron que, aparte de los recordatorios adhesivos, se usaran notas de texto estáticas en la pantalla del ordenador. En los estudios realizados con controladores aéreos vieron que a pesar de las notas, el 20% del tiempo olvidaban las tareas que debían realizar más adelante. Y es que sirve de poco una nota, ya sea digital o de papel, si uno se olvida de mirarla. Lo siguiente fue crear alertas automáticas que avisaran al operador de la próxima tarea que tenían que realizar. Efectivamente, con eso consiguieron reducir la tasa de errores producidos por olvidos. Básicamente, la solución está en que el ordenador te recuerde continuamente qué es lo que tienes que hacer a continuación.

La solución, bastante evidente en algunos aspectos, puede ser, según aseguran Loft y su equipo, contraproducente si se abusa de ella. Si en medio de una tarea importante empiezan a aparecer alerta de cosas que tienes que hacer a continuación, las distracciones pueden llegar a darse no en las tareas a futuro, sino en las tareas inmediatas que se estén desempeñando en esos momentos. Hay otro factor negativo no mencionado, pero si nuestra memoria es de por sí débil, depender en exceso de recordatorios sólo logrará que se debilite más, en lugar de fortalecerla. ¿No dicen que el cerebro es como un músculo?

Fuente: APS

Imagen: Wikimedia Commons. Autor: Nevit Dilmen

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