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Un estudio del MIT demuestra "la ley de un solo precio" en la zona euro

El euro unifica los precios

La unidad monetaria no es lo único que ha traído el euro. Según un estudio publicado por dos economistas del MIT y uno de la Universidad de Chicago, la implantación del euro en Europa está provocando una unificación en los precios de los países de la UE que lo han adoptado como moneda. El estudio viene a probar que el sistema económico funciona mediante lo que se denomina «la ley de un solo precio», con la que se suponía que para mercancías idénticas se tiene que acabar estableciendo un ajuste de precios idéntico para no perjudicar a los mercados. Hasta ahora no se había podido demostrar que, efectivamente, funciona así, y el estudio pone en evidencia que existe «una fuerte convergencia de precios en la zona euro«, según publica el MIT en su web.

La divergencia de precios de los productos es entre un 30% y un 50% menor en la zona euro que en aquellos países vecinos, aún cuando sus monedas estén alineadas al euro, tal y como señala el estudio. Es más, la unidad monetaria se perfila como un factor mucho más potente a la hora de determinar los precios que las características propias de los países o de los consumidores. Explica Alberto Cavallo, coautor del estudio y profesor del MIT, que «los economistas tienden a pensar que lo que impulsa las diferencias de precios entre los países son cosas como los costes de transporte, los costes de información, los impuestos, las diferencias culturales y otros factores«, además añade que justamente han descubierto que «esas cosas no parecen tener importancia para el minorista que pone los precios en la misma moneda«.

El estudio ha analizado los precios de 120.000 productos vendidos en 85 países desde octubre de 2008 hasta mayo de 2013, basándose en los datos de cuatro firmas internacionales: Zara, H&M, Ikea y Apple. Los investigadores desarrollaron una técnica de recolección de datos que aportaba estimaciones sobre la inflación en tiempo real. Al comparar los datos encontraron que los precios en las diversas tiendas de las firmas no tenían variaciones significativas. Sin embargo, debido a que el estudio se hizo analizando marcas internacionales que, habitualmente fabrican todos sus productos en un mismo lugar y emplean servicios de logística muy similares para la distribución, las de precios observadas en los países no pertenecientes al euro posiblemente no tienen su origen ni en la distribución ni en la producción.

A la hora de comprobar la aplicación de la «ley de un solo precio», los investigadores vieron que era posible encontrar el mismo producto, con la misma distribución y la misma procedencia en las tiendas de la misma cadena. En el caso de Dinamarca, que no usa el euro pero está alineada con la moneda, los precios difieren notablemente de los países vecinos que sí pertenecen a la eurozona. Algo que ocurre igual con los países que no usan el dólar estadounidense, pero fijan su moneda sobre el valor del dólar. Por eso, al observar los países que no emplean la misma moneda, las diferencias de precios son muy llamativas, aunque alineen su moneda al euro.

Otra de las conclusiones que aporta la investigación es que existen ciertos matices a la hora de fijar los precios. Por ejemplo, estas empresas internacionales tienen que aplicar un IVA diferente según el país. Los precios antes de aplicar el impuesto serán diferentes, más bajos en unos países y más altos en otros, pero después de aplicarles el IVA correspondiente, el precio resulta ser el mismo. Según han deducido los investigadores, la razón de que se equiparen los precios dentro de la eurozona se debe a una cuestión psicológica motivada por el fácil acceso del consumidor a los precios de los productos en otros países. Si dentro de la misma zona monetaria detectasen distintos precios, la sensación de injusticia jugaría en contra de las empresas. Aunque también podría ser, tal como apunta Cavallo «que estas empresas piensen en sus precios únicamente en función de la moneda«.

Unión y más unión

Para los investigadores, estos resultados muestran cómo la política unificadora de la UE está aplicándose con éxito, dando lugar a una unificación también en lo referente a la aplicación de los precios. Algo por una parte beneficioso pero que puede llegar a no serlo tanto. Si bien para el consumidor es más cómodo este sistema, el riesgo está en las circunstancias particulares de cada país, ya que todos no tienen el mismo nivel de inflación. En el caso de Grecia, en medio de una grave recesión, esta unificación de precios puede hacer perder poder adquisitivo a sus ciudadanos.

«Las empresas están valorando Grecia y Alemania como si se tratase de dos barrios de la misma ciudad», explica Roberto Rigobon, otro de los coautores del estudio. «Tener una moneda única significa, implícitamente, que en los buenos tiempos el consumidor compra la estabilidad de precios de Alemania. Pero eso también significa que en los malos momentos, por desgracia, va a comprar la estabilidad de precios de Alemania.», añade.

Gita Gopinath, profesor de economía en la Universidad de Harvard, considera que este trabajo aporta un importante conocimiento, ya que algo que aún no se sabía era que «aún cuando la volatilidad del tipo de cambio ha bajado a cero, sí cuenta, y mucho, si esta volatilidad cero tiene que ver con países que utilizan una moneda común, versus si es causado por un tipo de cambio fijo». Algo que, afirma, todavía hay que entender mejor. Por lo pronto, los autores de este estudio han comenzado un proceso de seguimiento de Letonia tras su entrada en el euro, para ver cómo afecta el cambio de moneda a los precios.

Fuente: MIT

Imagen: Wikimedia Commons. Autor: Robert

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