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Porque fumar mata... de verdad

El éxito de la ley antitabaco

Antes y después. En 2010, poco antes de la entrada en vigor de la ley antitabaco en 2011, científicos del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA, CSIC) a instancias del programa Quèquicom de la televisión catalana, estudiaron y analizaron en detalle la calidad del aire en una cafetería barcelonesa. Un tiempo después, cuando la ley ya llevaba un tiempo funcionando, volvió a medirse el aire en la misma cafetería. Los resultados, que han salido publicados hace poco en la revista Particuology, arrojan datos realmente sorprendentes que, además, coinciden con los últimos estudios realizados por el Ministerio de Sanidad. Básicamente, las toxinas más perjudiciales, presentes anteriormente en los ambientes fumadores, en especial de la hostelería, han descendido en un 90%. Las mediciones se hicieron en ambos casos, antes y después de la ley antitabaco, con el sistema de ventilación encendido y, también, apagado.

Imagen al microscopio electrónico de cenizas y otros compuestos del tabaco

Las concentraciones de algunas de las partículas analizadas en la cafetería de Barcelona, antes de que comenzara a aplicarse la ley, superaban hasta en cuatro veces la concentración máxima permitida. Según explica Jorge Pey, autor principal del experimento (1), “de entre los compuestos orgánicos que se detectaron sobresalen los típicamente asociados con la combustión vegetal, así como las elevadas concentraciones de benzopireno (1 nanogramo/m3) y cadmio (3,1 ng/m3), conocidos y regulados por sus efectos tóxicos y cancerígenos”. 

Es malo, y punto

Sin duda se trata de un argumento más (por si antes faltaban) a favor de mantener la vigencia de la ley antitabaco en todos los ámbitos y versiones de Las Vegas que se quieran traer a nuestro país. Especialmente en un país (el nuestro), el primero de Europa en número de fumadores y más de 50.000 muertes anuales (el 16% del total) relacionadas directamente con el hecho de fumar tabaco. Incluso se calcula que el pasado año fallecieron 1400 personas en España, de un total de 600.000 muertes en todo el mundo, por exposición involuntaria al tabaco en interiores. Eso sin hablar de los costes económicos derivados de su consumo, estimados en nuestro país de 7700 millones de euros en 2004. Demasiado dinero y demasiados muertos como para justificar resquicios legales para saltarse la ley. Pero en fin.

Los datos de este experimento tienen la particularidad de rubricar el éxito de la prohibición de fumar en lugares públicos. El año pasado, la Organización Mundial de la Salud publicaba un estudio donde advertía de que, en 2030, la incidencia mundial del cáncer aumentaría un 75%. Especialmente en los países con mejor nivel del índice del desarrollo humano. Y uno de los tipos de cáncer asociados al estilo de vida que más crecerá será, justamente el de pulmón a causa del tabaquismo.

Otro estudio (2), publicado en junio de este año, señalaba que, incluso, el hecho de fumar en el exterior de un establecimiento hace que el nivel de nicotina y partículas nocivas en el interior sea más alto que en aquellos locales donde no se fuma en la puerta. Lo cual hace que la protección de los cliente y trabajadores del interior se vea mermada por el sólo hecho de fumar en la puerta.

La relación directa del tabaco con la EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica) llega hasta el punto de haberse demostrado que el consumo de tabaco está detrás del origen de esta enfermedad. Hasta el punto de comprobar cómo fumadores “sanos” empiezan a manifestar los cambios génicos similares a los de aquellos que manifiestan ya la enfermedad. Aunque un fumador no manifieste síntomas de enfermedad, los cambios se están operando igualmente en la expresión génica. Cambios en la estructura y las células de los pulmones que anteceden al desarrollo de la EPOC que, para la OMS, será la cuarta causa de muerte en el mundo en 2020.

Parches de nicotina como ayuda para dejar de fumar

El endurecimiento de la ley antitabaco tiene otro innegable triunfo en su mano, y es que el número de fumadores se ha ido reduciendo progresivamente. Poco más de un año tras su entrada en vigor la cifra había descendido en un 5% entre la población trabajadora, según un estudio de la Sociedad de Prevención de Ibermutuamur. Igualmente, aquellos que siguieron fumando redujeron el consumo. Se ha demostrado incluso que la ley hay ayudado a dejar de fumar a un importante número de trabajadores de la hostelería. Teniendo en cuenta que el 82% de los españoles estaba de acuerdo con la prohibición de fumar en espacios públicos cerrados, que el 78% no querría que se volviera a permitir fumar en ellos, que el entorno de prohibición favorece el abandono del tabaco y que, lo mires por donde lo mires es malo, ¿quién quiere volver atrás?

(1) El experimento completo está firmado por Jorge Pey, Barend L. van Drooge, Anna Ripoll, Teresa Moreno, Joan O. Grimalt, Xavier Querol y Andrés Alastuey.

(2) En un artículo publicado en la Agencia Sinc.

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