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Crater Daedalus en la Luna
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El cráter dejado por el meteoro alcanza los 40 metros de diámetro

El mayor impacto sobre la Luna visto hasta la fecha

Películas, juegos, exámenes, paseos, quedadas con amigos, cenas familiares, la crisis, Ucrania, el caso Noos, la ropa que nos gusta, los asuntos del amor, libros, trenes, barcos… las cosas que suceden a nuestro alrededor y por las que nos movemos como en una línea de un solo sentido, ocupan la mayor parte de nuestro tiempo, nuestra atención y nuestras miradas. Sin embargo, hay cosas que sólo se pueden ver si se levanta la mirada hacia el cielo. Así, aquellos que estuviesen contemplando la Luna el pasado 11 de septiembre, a las 20:07 horas, pudieron ver, a simple vista, el destello del mayor impacto que se ha producido sobre la superficie lunar hasta la fecha. A esa misma hora, el profesor Madiedo, de la Universidad de Huelva y miembro de la Red Española de Investigación sobre Bólidos y Meteoritos, grababa en vídeo el impacto desde el un telescopio del observatorio MIDAS.

El meteorito, según se explica a través de un comunicado difundido hoy a través de la web de la Royal Astronomical Society, tenía una masa equivalente a la de un coche pequeño, y fue una auténtica fortuna lograr detectar un impacto tan visible, brillante y duradero. Según explica Madiedo, cualquiera que estuviese mirando el cielo en ese momento vería un resplandor con una intensidad semejante al de la estrella polar en la zona conocida como Mare Nubium y con una duración de unos ocho segundos. Según los cálculos de los investigadores, el meteoro debía tener un peso aproximado de 400 kg, una anchura de entre 0,6 y 1,4 metros y su velocidad de impacto debía ser de unos 61.000 kilómetros por hora y su energía fue equivalente a la explosión de unas 15 toneladas de TNT. El cráter resultante, un nuevo adorno en la cara de la Luna, alcanza un diámetro de unos 40 metros.

La ausencia de atmósfera de la Luna es la principal causante del aspecto exterior de nuestro satélite. Su infinidad de cráteres es el resultado de otros tantos impactos de bólidos sobre su superficie a lo largo de sus 4.500.000.000 años. Sin embargo, aunque las colisiones de pequeños objetos son muy frecuentes, no lo es tanto poder observarlos, además de que la duración habitual de los destellos es apenas de fracciones de segundo, debido a las altas velocidades de los meteoros y a que, nada más impactar, se funden y evaporan. Por esta razón se creó una red de telescopios programada para rastrear y detectar automáticamente estos impactos, denominada MIDAS. Una red de la que forman parte varios telescopios españoles. Entre ellos los monitorizados por el profesor Madiedo y por el profesor José L. Ortiz, del Instituto de Astrofísica de Andalucía. La atmósfera que rodea nuestro planeta nos protege de muchos de esos microimpactos y minimiza otros de mayor tamaño, que se ven como destellos momentáneos en el cielo, pero por mucho ajetreo que tengan nuestras vidas, no podemos obviar que también el Universo está en movimiento. Las observaciones de la red MIDAS se centran en la Luna, pero el estudio de los impactos sobre la Luna, ayuda a conocer mejor y evaluar las posibilidades de impactos mayores sobre la Tierra. Una de las conclusiones de Madiedo y Ortiz, justamente, es que la frecuencia con la que objetos de tamaño medio podrían chocar contra nosotros, es diez veces mayor de la que pensábamos.

Imagen: Foto de dominio público cedida por la NASA del cráter Daedalus

Fuente: Royal Astronomical Society 

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