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Una nueva técnica permite identificar mejor si una mandíbula es de hombre o mujer

El sexo de las mandíbulas

No es cosa banal averiguar el sexo de una persona por sus restos óseos. Hay huesos claramente distintos en el caso de una mujer o de un hombre. La pelvis es el que menos dudas ofrece sobre el sexo del difunto. Los cráneos son más efectivos para determinar la edad de una persona, pero también hay hay signos que pueden indicar su sexo con mayor o menor probabilidad de acierto. Relieves más marcados y gruesos, por ejemplo en el arco ciliar, suelen asociarse al sexo masculino.

Los huesos en general nunca son totalmente lisos, ofrecen salientes más o menos pronunciados y rugosos en distintos puntos: son los lugares donde los tendones se insertan en los huesos. Por eso a veces se presupone que relieves más robustos ayudan a soportar músculos más fuertes y grandes. Pero eso no siempre es así, e igual que hay hombres de constitución más débil, hay mujeres de constitución fuerte. En el caso de huesos más pequeños, como las falanges distales de los dedos, es casi imposible salvo mediante un examen genético.

Una técnica que mejora la identificación

Cuando se encuentran restos humanos, conocer la edad, el sexo e, incluso, la etnia de la persona, puede ayudar mucho a la identificación de la persona, especialmente si estamos ante casos criminales. Pero también es importante conocer estos datos para disciplinas como la paleoantropología. El problema es que no siempre se encuentran los restos al completo, por eso, descubrir formas que faciliten una identificación fiable en distintos restos óseos resulta tan importante.

En este sentido, científicos de la Universidad de Granada y del Museo de Ciencias Naturales del CSIC, han comenzado a aplicar una técnica mucho más precisa que la que se venía utilizando hasta la fecha, que permite identificar diferencias significativas ligadas al sexo en las mandíbulas. De hecho, el estudio ha descubierto que las señales que apuntan hacia hombre o mujer en las mandíbulas no son las mismas en cada uno de los perfiles antropométricos (meso, dólico o braquifacial). Esto supone que antes de aplicar la técnica hay que determinar el tipo según el patrón facial vertical.

Según explica el profesor José Antonio Alarcón Pérez, del departamento de Estomatología de la UGR, las personas dólicofaciales y braquifaciales “presentan patrones específicos de dimorfismo sexual en las mandíbulas”. Para Alarcón, estas diferencias podrían deberse a las “diferentes demandas fisiológicas y a la diferencia en el tamaño de la cavidad nasal existente entre hombres y mujeres. Así, los hombres presentan un mayor gastos energético diario, mayor consumo de aire para respirar y diferencias en la composición corporal con respecto a las mujeres“.

Los resultados apuntan a que existen diferencias estadísticamente significativas entre hombre y mujeres en el tamaño y la forma de este hueso, y se manifiesta claramente en los patrones verticales y sagitales analizados, viendo que la mandíbula de los hombres es más grande en todos los subgrupos.

El estudio se ha realizado a partir de 187 mandíbulas (92 masculinas y 95 femeninas) de sujetos adultos de Granada mediante telerradiografías laterales de cráneo, y el tamaño y forma de las mandíbulas se estudiaron mediante técnicas específicas de morfometría geométrica. Los resultados han sido publicados en la revista científica Journal of Comparative Human Biology.

Fuente: UGR

 

 

One Response to El sexo de las mandíbulas

  1. Sarita 14 Abril, 2016 at 22:47 #

    interesantisimo, el sexo por la mandibula!

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