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Se usan técnicas combinadas de IA para que las máquinas aprendan por premio-castigo

Elon Musk quiere un robot que se haga cargo de todas las tareas del hogar

Las nuevas generaciones no lo han vivido, pero los que mi quinta recordarán sin duda aquella canción de Fofó, que luego cantó también Miliki, sobre la niña que no podía salir a jugar porque tenía que planchar, fregar, coser… Con el tiempo la sociedad cambió y la niña pasó a ser también un niño, para hacer partícipe al género masculino de que las tareas de casa son cosa de todos. Lo que no ha cambiado tanto con el discurrir del tiempo es el poco agrado con el que se acogen estas tareas en los hogares de todo el mundo; máxime cuando te encuentras lugares donde trabajan los dos y las tareas de casa son el “pasatiempo” obligado de la familia los fines de semana.

Cierto que tenemos lavavajillas, lavadoras, aspiradoras y productos cada vez más sofisticados para limpiar con menos pasadas de trapo, pero la gente de los anuncios sigue estando a un nivel de felicidad muy por encima del nuestro, por mucho que usemos una u otra marca. Las labores domésticas no son la actividad más popular del mundo, y por eso mismo Elon Musk, junto con Amazon Web Service, han invertido 1.000 millones de dólares en el desarrollo de un robot que sea capaz de liberarnos de todas esas tareas.

A través de OpenAI, una entidad sin ánimo de lucro que trabaja para que la inteligencia artificial se desarrolle con seguridad y fiabilidad, están dando los pasos para que esa máquina sea lo más parecida a Rosie, la criada robótica de los Supersónicos. El objetivo para Musk y el equipo que le acompaña en esta empresa no es tanto la creación del robot, sino que este sea un ente físico capaz de realizar esas tareas igual que las hacemos nosotros.

https://www.youtube.com/watch?v=JeVppkoloXs

La Universidad de Berkeley presentó hace algo más de un año un “robot para la eliminación de las tareas tediosas”. Los investigadores le están enseñando a combinar el aprendizaje profundo y el aprendizaje por refuerzo. Este es un campo de la IA que se encarga de la toma de decisiones y el control de las acciones a través de ensayo-error y, como con la educación de los perros, un sistema de premios y castigos.

Lo interesante de estas técnicas combinadas es que investigadores como los que llevan DeepMind de Google, las están usando con las máquinas para enseñarlas a dominar juegos de Atari o para navegar por espacios virtuales en 3D y resolver puzzles complejos. OpenAI se inspira y basa en los trabajos previos de DeepMind para desarrollar un robot doméstico capaz de entender órdenes en lenguaje natural, aplicarlas, pedir aclaraciones de ser necesario y tomar decisiones de la misma forma como lo haría un humano, pero sin padecer por estar poniendo lavadoras y planchando en lugar de tomar el sol el una terracita.

Para OpenAI buena parte de su trabajo, aparte de la combinación de técnicas de IA, está en el desarrollo de algoritmos que faciliten la interacción entre los humanos y los robots; hablamos de tareas como la comprensión de preguntas y respuestas, el análisis sintáctico, la traducción automática, pero donde está el reto es en conseguir establecer una conversación fluida, hacer que la máquina siga instrucciones complejas en lenguaje natural. Desde su “gimnasio beta” OpenAI entrenan el aprendizaje de las máquinas por medio de juegos, avances robóticos y tareas basadas en la comprensión y uso del lenguaje.

Fuente: ZDNet

Imagen de portada: Flickr-James Vaughan

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