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La falta de atractivo disuade del consumo

El envase neutro ayuda a que los jóvenes se alejen del tabaco

A pesar de que cuesta entender cómo se permite la existencia legal de algo tan sabidamente nocivo y costoso para la salud como el tabaco, no deja de ser una buena noticia conocer que las iniciativas para evitar que los más jóvenes empiecen a consumir funcionan.

Desde hace algunos años hemos visto presenciado cómo la imagen de glamour que rodeaba el tabaco ha ido cayendo. Los psicólogos descubrieron que parte de lo que llevaba a la gente a encender su primer cigarrillo era la asociación con la aventura, el riesgo, lo sexi y las personas “cool”, aparte de todas las demás relaciones que quisieran incorporar las diversas marcas en sus más que intensas publicidades. Poca gente lo recordará ya, pero había anuncios donde los médicos recomendaban marcas de tabaco, o se aconsejaba a las madres que fumaran la marca X porque era la que más gustaba a los bebés.

Precisamente, ese sentido asociativo es el que se ha tratado de evitar con la obligación de exhibir los efectos nocivos del tabaco en las cajetillas, la prohibición de los patrocinios de los fabricantes y la recomendación en 2008 por parte de la OMS de usar un envase neutro para las cajetillas de tabaco. La idea era que la cajetilla dejara de ser un producto de compra atractivo y se diera al consumidor una información real sobre las repercusiones del cigarrillo sobre la salud. La estrategia de la organización incluía, además, acciones sobre los precios del tabaco, campañas sanitarias y ayudas a los fumadores que quisieran dejarlo. Otro momento clave en España fue la prohibición de fumar en lugares públicos lo que, a pesar de la polémica inicial se ha visto finalmente como una de las mejores cosas que se han hecho en los últimos años.

Los envases neutros sólo conservan el nombre de la marca, pero este debe aparecer en una fuente, tamaño, color y localización estándar en el exterior del paquete. La base de color del envase debe ser diferente al de las advertencias sanitarias, deslucida y sin atractivo. En conjunto, cada paquete, sea de la marca que sea, debe parecerse lo más posible al resto, de manera que el marketing no tenga mucho que hacer en el intento de diferenciar su marca de la competencia porque, según se desprende de algunas investigaciones, de esta manera el consumidor tiene más difícil identificarse con la marca, y a imagen positiva se desvanece, especialmente entre los adolescentes.

En 2012 Australia decidió adoptar el envase neutro en los productos de tabaco, convirtiéndose así en el primer país en hacerlo. Ahora, un estudio que cuenta con la participación de las Universidades de Granada, Zaragoza y Cádiz, ha hecho una revisión del efecto de los envases neutros en la decisión de fumar. La medida australiana incluía un aumento de tamaño de las advertencias sanitarias, que pasaban de ocupar el 30% a llenar el 75% de la cajetilla.

Según explica Juan Miguel Rey Pino, del departamento de Comercialización e Investigación de Mercados de la UGR, los estudios que se han llevado a cabo en Australia tras la medida “parecen confirmar los hallazgos de investigaciones previas” sobre el menor atractivo y la valoración negativa que presentan para los consumidores, especialmente entre los jóvenes, al ser una población más susceptible a los mensajes publicitarios de las tabaqueras. Su efecto sería fundamentalmente disuarorio entre aquellos que aún no han contraído el hábito del tabaquismo ya que, una vez iniciado, las características adictivas de la nicotina y los elementos asociados a la conducta de fumar, son una competencia demasiado fuerte como para que una cajetilla sin logos pueda con ella.

Fuente: UGR

Imagen interior: Cajetilla de tabaco australiana. Cortesía de la UGR

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