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Usamos mecanismos parecidos para procesar la información social

Esa parte del cerebro que comparten perros y humanos

Cualquiera que tenga o haya tenido perro sabe, sin necesidad de que nadie lo explique, que entre humanos y perros se establecen vínculos a veces muy curiosos. A diferencia de los gatos, que sabemos que nos oyen pero que no les da la real gana de hacer caso, el perro se esfuerza por entendernos. Dependen emocionalmente de sus dueños y perciben, casi mejor que nosotros mismos, lo que nos pasa. Hay cosas que no hace falta explicar, pero no deja de ser interesante ver estudios, como el que acaba de sacar un equipos de investigadores de la Academia de Ciencias de Hungría, que prueba que hay áreas del cerebro en perros y humanos que se estimulan igual ante determinados sonidos. Además, y esta es la parte más bonita, que “existe un área próxima a la corteza auditoria primaria que se activa más con los estímulos sonoros felices como una risa que con los tristes”, según explica Attila Andics, del grupo de Investigación de Etología, y autor principal del estudio.

Para el estudio que, más les valía, no ha causado ningún daño a los animales, se adiestró a once perros para que se estuviesen quietecitos y tranquilos mientras les hacían una resonancia magnética funcional. Luego hicieron la misma batería de pruebas con 22 voluntarios humanos. Las pruebas consistieron en reproducir 200 sonidos entre los que había tanto voces humanas, como voces de otros perros y ruido ambiente, con lo que se pudieron visualizar las áreas del cerebro que se activaban con cada tipo de sonido. Resultado: las áreas del cerebro responsables de captar las voces y el sonido son similares en ambos casos, aunque con curiosas salvedades.

Por una parte se pudo ver que la respuesta de los perros ante sonidos de su propia especie es más sólida que ante los humanos (puede que porque los entiendan mejor). Y curiosamente, a los humanos les pasa lo mismo. No que respondan mejor a los sonidos de perros, no. A los de otros humanos. Nuestros circuitos neuronales auditivos se activan más ante los sonidos propios de su propia especie. Los perros, además, responden mejor ante los estímulos sonoros que ante las voces, tal vez por eso, César Millán sólo necesita un “shhh” para que los canes le entiendan, y cuando nosotros lanzamos un “Pipamecagoenlamarnotecomaselmando”, no terminan de enterarse. Para los estímulos sonoros, son el 48% de las áreas auditivas de los perros las que se activan, y curiosamente, en los humanos esto ocurre sólo en el 3% de esas regiones. Por eso a nosotros nos molesta que nos hagan “shhh”, y nos parece mejor que nos digan: “Roberto, querido, tu perra se ha comido el mando de la tele”.

Andics señala que el descubrimiento ofrece un nuevo punto de vista para entender el éxito del vínculo entre estas dos especies. “Durante miles de años los perros han compartido un ambiente social similar al de los humanos, el estudio sugiere que también utilizan mecanismos parecidos para procesar la información social”, destaca.

El escáner también ha podido detectar cómo responden nuestros respectivos cerebros ante las emociones y, como avanzaba antes el profesor Andics, hay más actividad con los sonidos felices que con los tristes. Un estudio que resulta muy interesante no sólo para conocer mejor los circuitos neuronales de los perros, sino también para “entender mejor cómo los perros ven a los humanos y cómo se desenvuelven en el entorno social“, termina Andics.

Fuente: Agencia Sinc

Imagen: Pipa (TnL) 

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