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Las centrales hidroeléctricas actúan como "concentradores" a gran escala del tóxico

Esta es la insólita razón por la que el Ártico está tan envenenado con metilmercurio

Hace unos años, en 2005 para ser más concretos, el libro Freakonomics revelaba la insólita relación de cosas como el nombre de las personas o el aborto con la socioeconomía. Las grandes inversiones en Big Data quieren poder descubrir los patrones escondidos que revelan ese tipo de relaciones, de manera que sea posible predecir qué va a pasar o qué está pasando. La razón es que hay infinidad de cosas en el mundo que suceden sin que, aparentemente, exista una causa que las justifique. Esa “apariencia” es la clave de todo. Siempre hay una razón para todo, la cuestión es que aún no sabemos cuál. No conocer todos los elementos que intervienen en una ecuación hace que la más mínima alteración afecte a todo el sistema. Interrogantes que convierten a los científicos en investigadores de lo “oculto”. Y una de las cuestiones que más preocupan a los científicos es encontrar la razón de que haya unas concentraciones tan elevadas de metilmercurio, una potente neurotoxina mortal, en las aguas del Ártico. La respuesta parece estar en los esfuerzos del ser humano por desarrollar energías limpias.

Un artículo recientemente publicado por la Universidad de Harvard parece dar en la diana: a veces, los esfuerzos por resolver un problema hacen que este empeore. Un ejemplo sería el de las cobras de Nueva Delhi. En cierta ocasión hubo tal cantidad de estas serpientes en el territorio que el Gobierno ofreció a los ciudadanos dinero por cada cobra muerta que les llevase. Como no podía ser de otra manera hubo gente que se dedicó a criar cobras para poder cobrar luego por su muerte. Cuando el Gobierno se dio cuenta de esto y canceló el tema, las cobras de estos criaderos, ahora sin el más mínimo valor, fueron liberadas invadiendo de nuevo las calles de la ciudad.

Los investigadores de Harvard John A. Paulson, de la Escuela de Ingeniería y Ciencias Aplicadas (SEAS), y T. H. Chan, de la Escuela de Salud Pública, creen que algo parecido ha pasado en las aguas del Ártico. En su opinión está relacionado directamente con las hidroeléctricas y, de forma secundaria, con el cambio climático y el deshielo tanto de Ártico como de las regiones subárticas.

a veces, querer arreglar un problema hace que empeore

Para combatir los efectos del cambio climático muchos países han apostado por la energía hidroeléctrica como fuente de energía “limpia”. Sin embargo, las investigaciones conducen a la conclusión de que las inundaciones de terrenos que requieren estas instalaciones son la principal causa de la acumulación del metilmercurio, mucho más que la que produce per sé el calentamiento global. En 2017, la puesta en funcionamiento de una represa hidroeléctrica en la península del Labrador (Canadá) inundará una enorme región por encima del estuario Lago Melville. Una investigación a fondo realizada hace unos años sobre el impacto ambiental de la presa, reveló que el impacto causado sería altamente perjudicial tanto para el medioambiente como para las poblaciones inuit que habitan la zona y se nutren de los recursos de Lago Melville. Esto puso a los científicos sobre la pista de cómo se acumula el metilmercurio en los ecosistemas, con ayuda de Elsie Sunderland, profesora asociada de ingeniería del medio ambiente y salud ambiental.

En 2012 Sunderland y su equipo recorrieron la orilla occidental de Lago Melville para medir los niveles basales de metilmercurio. Encontraron niveles de esta sustancia mucho más altos de lo que se podía explicar. Todo el tóxico que llegaba a Lago Melville a través de los ríos, sedimentándose en el fondo, no podía justificar las cifras halladas en el agua. La concentración de metilmercurio en la biota plancton era mucho mayor entre 1 y 10 metros bajo la superficie. Las medidas eran sorprendentemente parecidas a las encontradas en las zonas centrales del océano Ártico. Pero, ¿por qué? ¿Qué tenían ambos en común?

Tanto en los fiordos como en las zonas árticas se da un fenómeno similar: agua dulce y agua salada se juntan, dando lugar a un fenómeno físico por el que a más profundidad mayor es la salinidad del agua, generando una especie de estratificación entre ambos tipos de agua. Los elementos orgánicos se van hundiendo hasta encontrar una zona de flotabilidad neutra en la que no pueden hundirse más y tampoco subir. Es lo que se conoce como nieve marina, que sirve de alimento al plancton marino. En ese lugar se concentra millones de bacterias atrapadas que siguen adelante con sus procesos bioquímicos naturales. Convierten el mercurio natural en metilmercurio, un veneno mortal, pero al estar atrapadas en el estrato, el tóxico se acumula en cantidades peligrosas. Al servir de alimento al plancton entra en la cadena alimentaria de muchos otros seres.

las presas hidroeléctricas concentran aún más el veneno

La creación de una presa hidroeléctrica lo que hace entonces es servir de zona de depósito de este veneno. El equipo de Sunderland recogió muestras del suelo de las zonas interiores que previsiblemente quedarán inundadas por la presa en 2017. Al simular la inundación vieron que los niveles de metilmercurio llegaban a incrementarse hasta 14 veces en cinco días. Las previsiones de entrada de metilmercurio subían del 25% al 200% en el río Churchill (a lo largo del cual ya hay diversas centrales); y esto calculando a la baja. A la hora de la verdad los investigadores presumen que el impacto puede ser mucho mayor, ya que las empresas hidroeléctricas preven la eliminación de muchos de los árboles de la zona inundada, pero no de la capa de vegetación y arena. Sin asegurar que la limpieza de la zona es realmente profunda, los daños pueden llegar a ser devastadores en la zona, donde los altos niveles de contaminación pueden acabar con el medio y la salud de todos los habitantes, que dependen para su subsistencia de lo que les ofrece Lago Melville.

Mientras tanto las comunidades inuit y los científicos intentan presionar tanto al Gobierno como a las empresas para asegurar un riesgo mínimo en la contaminación por metilmercurio antes de que se haga algo que ya no tenga remedio.

Fuente: Universidad de Harvard y PNAS

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