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La sal y las proteínas son las que desencadenan el sopor

Estas son las cosas que te dan más sueño después de comer

Hay veces que terminamos de almorzar y nos sentimos como una boa constrictor intentando digerir un elefante. Tenemos tanto sueño que nos echamos cinco minutitos en el sofá y, al despertar ha cambiado la polaridad magnética del planeta tres veces.

Sabemos que las comidas copiosas y pesadas influyen sustancialmente en el terrible sopor de la hora del café, pero no tenemos más claro qué es exactamente lo que lo desencadena. Así que para averiguar con más concreción cuáles son los alimentos o sustancias que «apagan» el sistema, los investigadores han dirigido su mirada a las moscas de la fruta, la drosophila melanogaster.

Lo primero que se podría preguntar el lector es si las drosophilas duermen, y según parece, sí que lo hacen y, como pasa con los seres humanos, duermen más tiempo después de haber comido mucho. Esta relación entre sueño y metabolismo está bastante bien documentada en estas moscas. Incluso se ha llegado a ver que pueden suprimir el sueño y aumentar su actividad si el hambre aprieta.

Los investigadores han encontrado una fórmula para medir tanto el sueño como los comportamientos alimenticios de esta mosca, pero enfocado a determinar qué nutrientes individuales son los que más afectan a la inducción del sueño. Es de suponer que en humanos las cosas podrían tener ciertas similitudes.

Gracias a este sistema, diseñado por científicos de The Scripps Research Institute de EE.UU., han podido analizar las características del sueño después de ingerir proteínas, sal o azúcar. Los resultados mostraron que lo que más dispara el sueño después de comer eran las proteínas y la sal, y eso es así en moscas y en personas.

Una vez identificado el «qué», los investigadores trataron de averiguar «cómo», centrándose en los mecanismos neuronales que desencadenan el sueño. Mediante herramientas genéticas de activación y desactivación de neuronas en el cerebro de la mosca, lograron encontrar una serie de circuitos que controlan ese curioso comportamiento y, por ende, las claves para conocer mejor el proceso y, quién sabe, de activarlo y desactivarlo a placer. Quizá la mejor aplicación que se nos ocurre, para un mecanismo de desactivación del sueño post comida, sea evitar dormirse al volante mientras se viaja.

Fuente: MedicalXpress

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