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La misión INTEGRAL de la ESA será la primera en poner a prueba el sistema

Este satélite se autodestruirá… Una solución viable contra la basura espacial

La contaminación lumínica hace prácticamente imposible disfrutar de la belleza del cielo nocturno desde las ciudades. Otro tipo de contaminación, la espacial, acabará con otro de los encantos poéticos que ofrece la naturaleza celeste: las estrellas fugaces. No porque no se sigan produciendo, sino porque no podremos saber si le hemos pedido nuestro deseo a un meteoro natural o a algún resto de basura estrellándose contra la atmósfera. Claro que el origen real de los fulgores que veamos en la bóveda celeste será lo de menos si tiene como resultado una mayor limpieza de nuestras órbitas.

Aunque desde nuestra situación apenas alcanzamos a percibir su magnitud, lo cierto es que la basura espacial es un problema, y bien gordo. Los restos de antiguas misiones y los satélites jubilados quedan flotando eternamente en el espacio. En ocasiones se producen colisiones entre los restos que multiplican los fragmentos. Cualquier nuevo satélite o nave que quiera salir de la Tierra tiene que poder desplazarse por una vía limpia de escombros, ya que el más mínimo impacto puede ser fatal. Además, el acúmulo de satélítes inoperativos en las órbitas óptimas perjudica la renovación de los mismos. Por eso desde hace tiempo los científicos están realmente preocupados por encontrar fórmulas eficaces para limpiar las órbitas terrestres y para que los artefactos se destruyan sin dejar más restos una vez que terminan su vida útil. La misma ley del espacio establece que las potencias espaciales deben poner los medios para minimizar los restos de sus envíos al espacio. Por eso, métodos como el ideado por un equipo de investigadores del Grupo de Computación Científica (GRUCACI) de la Universidad de la Rioja, abre las puertas a un futuro firmamento libre de porquería.

El sistema desarrollado por el GRUCACI se centra fundamentalmente en los satélites de las órbitas muy elípticas, lo que se denomina órbitas HEO, y aprovecha los efectos gravitatorios de estas órbitas para eliminar los satélites jubilados que las transitan, al tiempo que reducen los costes de hacerlo. Se trata de órbitas muy excéntricas e inclinadas, en las que el punto más lejano de la elipse puede estar hasta 10 veces más lejos de la Tierra que el más cercano, y estar a 60º o más del ecuador. Los satélites ubicados en estas órbitas pueden llegar a coincidir con otras órbitas, ubicadas en lo que se considera «regiones protegidas» como las LEO (de baja altitud) y las GEO (geoestacionarias), con el consiguiente riesgo de colisión con los artefactos ubicados en dichas órbitas y el peligro de que ingresen incontroladamente en nuestra atmósfera.

Habitualmente hay una parte del combustible del satélite que se reserva para efectuar las maniobras necesarias para retirarlo. Este equipo de investigadores ha desarrollado un algoritmo matemático evolutivo, basado en los postulados de la evolución biológica, que reconoce y localiza las mejores condiciones y momentos para la reentrada de los satélites en las atmósfera y su consecuente destrucción con el mínimo de riesgos. Mediante un software propagador de órbitas propio, logran propagar el movimiento de un objeto durante 100 años en unos pocos segundos.

El método tendrá ocasión de ponerse a prueba en breve, con la misión INTEGRAL de la ESA, un observatorio de rayos gamma que fue lanzado en 2002 y que deberá retirarse de órbita en febrero de 2029. Los cálculos recomiendan que las maniobra de eliminación de INTEGRAL se realicen entre septiembre de 2028 y julio de 2029, lo cual asegurará una reentrada óptima y libre de peligros, así como con un coste mucho más reducido gracias a la amplificación de los efectos gravitatorios naturales, según explican los investigadores de GRUCACI.

La normativa de la ESA sobre basura espacial obliga a que los satélites que concluyen su vida útil, y en el caso de que pase por una órbita LEO, debe reentrar en la atmósfera y destruirse en un plazo de tiempo menor a 25 años. Aunque por su fecha de lanzamiento INTEGRAL aún no tiene obligación de destruirse, la ESA ha decidido ajustarlo a la norma, de manera que será el primero en verificar la eficacia del sistema de GRUCACI.

Fuente: Agencia SINC

Referencia bibliográfica: Roberto Armellin, Juan F. San-Juan y Martín Lara. “End-of-life disposal of high elliptical orbit missions: The case of INTEGRAL”. Advances in Space Research 56 (3): 479–493, agosto de 2015.

One Response to Este satélite se autodestruirá… Una solución viable contra la basura espacial

  1. Lucia Valdéz Sena 27 septiembre, 2015 at 0:47 #

    Información muy interesante y que no podemos dese.char

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