ZOOM
GALERÍA
0 COMENTARIOS

El uso de este tipo de agua puede ocasionar problemas en las zonas áridas y arenosas

Un estudio recomienda tratar las aguas grises antes de usarlas para riego

Abrir un grifo y tener agua potable, regar jardines o campos de cultivo o disfrutar de piscinas y parques acuáticos es un bien al alcance de pocos en este planeta. Una situación que obliga a todos a pensar muy bien cómo aprovechamos cada gota de agua y a qué uso las destinamos. Por eso, un reciente estudio del Instituto Zuckerberg de Negev, perteneciente a la Universidad Ben-Gurion, puede ayudar a darle una utilidad medioambiental a las aguas grises previamente tratadas.

Aguas grises son todas aquellas aguas residuales provenientes de los hogares, edificios u oficinas, a excepción de las del WC. Hasta la fecha no se había estudiado el impacto medioambiental de usar estas aguas para reavivar las propiedades de los suelos áridos, porque las legislaciones e investigaciones se han centrado más en determinar cuáles eran los riesgos para la salud de estos residuos. Sin embargo, este nuevo estudio ha trabajado en ver cómo repercuten en la calidad de los suelos áridos y arenosos tan abundantes en la zona de Negev, pero que cada vez aumentan más debido a la desertización.

Los investigadores encontraron que el agua gris sin tratar no se filtra a través del suelo tan fácilmente como el agua dulce, y tarda más en llegar a las raíces de las plantas. Esto favorece también la escorrentía del agua que lleva a la erosión de los suelos o, como también se conoce a esta condición, favorece la hidrofobicidad inducida por aguas grises. Dicho de otro modo, las aguas grises pueden hacer que los terrenos repelan el agua.

Para examinar el grado de hidrofobicidad del suelo y su persistencia se crearon tres modelos: aguas grises, aguas grises tratadas y aguas grises altamente tratadas, y se usaron para irrigar arena de grano fino, comparándola con un modelo de control en el que se trabajó con agua dulce. El resultado mostró que sólo el riego con agua gris sin tratar causó hidrofobicidad, por lo que basta un tratamiento moderado para mitigar este efecto.

Los investigadores consideran que esta hidrofobicidad es temporal, y debe tender a desaparecer rápidamente después de llover o del paso de agua dulce. Sería una buena noticia si no fuera porque hay zonas muy áridas donde la lluvia y el agua dulce son escasísimas, zonas donde se están empleando aguas grises para el riego justamente porque son una forma barata de aprovechar el agua dulce no apta para el consumo humano, pero que puede añadir un problema a lo que pretende ser una solución.

La recomendación de los investigadores está, sencillamente, en tratar previamente las aguas grises mediante biofiltración, para que se destruyan las sustancias hidrofóbicas que pueden perjudicar el terreno de las zonas áridas, al no existir apenas lluvia que neutralice el efecto de hidrofobicidad de las aguas grises.

Fuente de la noticia e imagen interior: Phys.org

No comments yet.

Deja un comentario