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Busca integrar a los medios tradicionales en su servicio News Feed

Facebook puede salvar o hundir a la prensa

Los periódicos tradicionales hace mucho que están en Internet, pero no consiguen recuperar en la Red lo que están perdiendo en los quioscos. De hecho hay expertos que llegan a decir que los dólares que se pierden en el negocio tradicional sólo se convierten en céntimos en Internet. Está claro que los nuevos ingresos por molestos banners de publicidad no compensan lo que se está dejando de ingresar por los formatos tradicionales. Hay editores que lo han visto claro y se están reconvirtiendo a marchas forzadas y, casi sin excepción, adelgazando sus estructuras y costes para “caber” en un entorno con ingresos mucho más limitados. Otros intentan lograr la cuadratura del círculo y mantener sus cabeceras en papel aparentemente como siempre aunque, internamente, estén prácticamente en la UVI. Y la web como primo rebelde del papel, no como soporte principal.

Debe ser un panorama complicado, al que se añade que durante décadas los periódicos podían ser un gran negocio por sí mismos y también como factor de influencia política para otras actividades. Pasar de gestionar cientos de millones de euros y codearse con los máximos ejecutivos del país a pelear por pagar las nóminas de cada vez menos gente es un salto hacia abajo muy duro.

Luego vienen engendros como el llamado canon AEDE, que busca equilibrar las cosas y darle a los diarios con presencia en la web lo que “les quita” Google. Es un tema del que hemos hablado bastante (aquí, aquí, aquí, aquí y aquí). Nuestra posición es clara: esta tasa es un robo a mano armada y sólo servirá de parche para estirar un poco (meses, ¿quizá algún año?) el hundimiento de los grandes medios tradicionales, eso sí, a costa del desarrollo de nuevos modelos de negocio online. Los diarios alemanes, que pertenecen a grandes grupos con mentalidades aparentemente muy abiertas pero, de puertas adentro, muy, muy tradicionales y apolilladas, llevan años dando guerra contra Google pidiendo que les saque de Google News. La semana pasada, tras comprobar la bajada de visitas que implicó para todos ellos su desaparición de esta plataforma, pidieron con la boca pequeña que los volvieran a incluir.

Los grandes editores de diarios siguen pensando que sus artículos marcan el debate político, ideológico y económico. Y no digo que no sea así en parte, pero no son capaces de asimilar que determinadas mega-empresas como Facebook, Google, Apple o Microsoft son mucho más grandes, en todos los sentidos, que cualquier grupo de medios. Y que tienen una mentalidad que no entiende de fronteras tradicionales, una agresividad y un espíritu disruptivo que les lleva a cuestionar los modelos de negocio tradicionales y a buscar nuevas oportunidades donde los jugadores existentes tienen “su chiringuito de siempre”.

Un ejemplo muy potente de este choque de mentalidades es el planteamiento del servicio News Feed de Facebook. Un equipo de desarrolladores de esta empresa ha creado un súper-algoritmo que le recomienda a cada usuario de Facebook las noticias que cree más relevantes para él. Este código se afina continuamente y tiene en cuenta tus intereses, tus hábitos de navegación y lo que recomiendan tus amistades. El salto respecto al modelo tradicional es enorme. En el modelo clásico un grupo de (unos pocos) especialistas seleccionan las mismas noticias para todos y, como mucho en la web, cada lector hace click en las que más le interesan. En cambio, en el modelo social es el conocimiento colectivo de las personas el que hace destacar los temas que te pueden interesar por la afinidad que tienes con tus contactos.

Tal y como informa David Carr de NYTimes, Facebook está manteniendo conversaciones con editores de EE.UU. para convencerles de que se tiren de cabeza a su plataforma y prueben a “vivir” dentro de esta red social. Que no se limiten a publicar enlaces para que salten fuera de Facebook hacia las webs de los periódicos. Está claro que Facebook ha conseguido enganchar a mucha gente con su planteamiento, y con sus apps móviles. Más de 1.300 millones de personas se conectan a su cuenta en esta red social al menos una vez al mes. Y por ahora llevan mucho tráfico a sitios de noticias, pero el mayor incremento de actividad y de tiempo se da en los contenidos internos de la red social.

Los editores no están nada dispuestos a que sean ellos quienes monten la “fiesta” en locales de Facebook, y que sea ésta última la que controle quién viene, y que sea la única que se quede con esos datos. Un tesoro que tradicionalmente han cultivado y cuidado con esmero los grandes grupos de medios. Pero la evidencia dice que los periódicos no están consiguiendo esos datos en el mundo digital, seguramente porque sus contenidos tampoco generan un gran enganche. Y Facebook en esto es el rey. Consigue atraer a miles de millones de usuarios y, además, está monetizando esta actividad.

Cada día el desequilibrio es más evidente y, por ahora, los grandes periódicos, que no han entendido nada del mundo online, se resisten a meterse de lleno en Facebook por la pérdida de control que implica. Si las cosas les fueran bien sería bastante comprensible, pero les va todo bastante mal y… siguen sin tener claro el camino que seguir. Al menos en los EE.UU. Aquí lo que hacen es llegar a un enjuague impresentable con el gobierno de turno para adecuar sus líneas editoriales a lo que les interesa y, a cambio, conseguir una subvención disfrazada de canon compensatorio. Si los editores norteamericanos lo tienen complicado, al menos allí son empresarios de medios de raza. Aquí nos tenemos que conformar con otra cosa mucho más decimonónica.

Imagen de apertura: Birgerking

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