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Reciben centenares de solicitudes para investigar a sus usuarios

Facebook se enfrenta al gobierno de los EE.UU.

Los últimos meses se han sucedido las noticias, a cada cual peor, sobre el alcance de las operaciones de control y espionaje de la NSA. Hemos sabido de sus enormes esfuerzos gracias a las filtraciones de Edward Snowden, y nos hemos sentido muy desnudos y muy vigilados. Pero ni la NSA es el malvado de la película ni es el único factor a considerar. Los jueces de los EE.UU. pueden pedir órdenes de registro de los datos de usuarios sospechosos a los proveedores de Internet. Y por lo que acaba de destapar Facebook piden muchas órdenes así. Y los investigados sólo llegan a saberlo si son formalmente acusados. Los inocentes son vigilados sin saber nunca que lo han sido y sus datos permanecen archivados en el tribunal que los pidió sin que se lleguen a destruir. Se quedan en una especie de limbo legal amparado por el secretismo legal. Tan sorprendente e indignante como suena.

El 26 de junio Chris Sonderby, Deputy General Counsel de Facebook (el Subdirector del Departamento Legal de Facebook) publicó en el blog de la compañía una entrada cuidadosamente escrita para no violar ningún límite marcado por la ley pero que, aún así, resulta escandalosa. Reciben peticiones del gobierno para entregar datos de sus usuarios en el curso de investigaciones y, en sus propias palabras, se toman muy en serio cada una de ellas para asegurar que son peticiones legales y proporcionadas. Desde el verano pasado un tribunal de Nueva York les ha solicitado prácticamente todos los datos que almacenan (fotos, mensajes privados y más información) sobre 381 personas. Chirs Sonderby indica en el blog que esta es, de largo, la petición más extensa que han recibido nunca. Es más, incluso cita que es más de 10 veces superior a todo lo que les había llegado anteriormente.

Esto no es nada tranquilizador, pero es al tiempo perfectamente posible. Puede darse el caso de que determinadas personas cometan actos ilegales, que las investigue un tribunal y que, dada la enorme base de usuarios de Facebook, esta empresa reciba peticiones sobre muchos de ellos porque sean usuarios suyos.
El gobierno de los EE.UU. solicitó en este caso el equivalente norteamericano del secreto de sumario, y Facebook no pudo informarles de que están siendo investigados. Algo lógico, pero que deja de serlo cuando se conoce el resto de la historia. Y es que aquí empieza la parte realmente mala: sólo 62 de estos usuarios fueron acusados posteriormente en un caso de fraude en el cobro de pensiones de invalidez. Por lo que más de 300 usuarios fueron investigados sin saberlo y no fueron acusados formalmente. No se pudo probar nada sobre ellos.

Facebook argumenta que han peleado en los tribunales contra estas peticiones indiscriminadas y masivas que, según dice Chris Sonderby, no están limitadas en el tiempo y le permiten al gobierno mantener los datos de forma indefinida, violan los derechos de privacidad de los usuarios de Facebook y van en contra de la Cuarta Enmienda frente a registros y requisamientos no razonables. Un tribunal de instancias inferiores llegó a dictaminar que, como proveedores online, Facebook ni siquiera tenía la capacidad legal de oponerse a las solicitudes de datos. Lo que dio lugar a una serie de enfrentamientos entre esa instancia y Facebook.

Los representantes legales de Facebook presentaron una apelación para invalidar estos registros masivos y para obligar al gobierno de los EE.UU. a devolver los datos requisados. Inmediatamente después, el gobierno norteamericano levantó el secreto sumarial lo que, al menos, les ha permitido notificar a los usuarios investigados lo que estaba sucediendo.

El responsable legal de Facebook termina su entrada en el blog insistiendo en que obviamente desean (y deben) colaborar con la Justicia, pero que las peticiones deben estar argumentadas, delimitadas y supervisadas judicialmente. Lo mismo que sucede con los registros de evidencias físicas.

Imagen de apertura: SalFalko

 

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